LA PESADILLA ESPAÑOLA EN BARCELONA’92 (Cap.03)

¿EL DREAM TEAM EN TENERIFE?

Pues sí. Y con la perspectiva que dan los años, la historia es alucinante. Decir que, estaba previsto y organizado que, nada menos que el Dream Team, viajase a Santa Cruz de Tenerife a disputar el Torneo “V Centenario”… y que a causa de la huelga de jugadores españoles, se debió cancelar. 

Era la edición española del “V Centenario”, tras la participación de 8 combinados en San Juan (Puerto Rico), donde participó la Selección Española unas semanas antes. Esta vez, la idea eran 12 equipos en liza: todos los americanos que disputarían los Juegos de Barcelona 15 días más tarde (Estados Unidos, Venezuela, Brasil y Puerto Rico), más República Dominicana, Uruguay, Argentina, México, Cuba, Canadá y por parte europea, España e Italia

“Nos llevó años su organización” recuerda Teto Bruneto, gerente del evento, dentro del Organismo Autónomo de Deportes. “Viajamos a Springfield (Massachussets) para reunirnos con la Confederación Internacional de Países Americanos (la entonces llamada COPABA), incluyendo la USA Basketball”. La idea eran dos sedes, con la principal en Santa Cruz, “porque tenía bastante relación con el V Centenario, pues dos años después de 1492, fue fundada. Al margen que siempre ha estado muy relacionada con el baloncesto”. Allí se jugaría una fase previa más la fase final. La otra sede era Las Palmas de Gran Canaria, donde estaba pensado que jugase España la fase previa, pues el Cabildo grancanario apostó fuerte por el torneo, intentando impulsar al Claret (actual Gran Canaria de Liga Endesa) y el baloncesto en la isla. ¿Se imaginan?

El trofeo del torneo "V Centenario" que nunca se disputó, aún se conserva.
El trofeo del torneo “V Centenario” que nunca se disputó, aún se conserva.

 

En la revista GIGANTES publicaron la noticia que Antonio Bello, director del Organismo Autónomo deportivo echó el grito en el cielo cuando vio que aquello se desmoronaba. Las amenazas de la Asociación de Jugadores, liderada por José Luis Llorente, de ir a la huelga eran grandes. Y cuando esta se consumó, estaba programada prácticamente en las mismas fechas en las que se disputaría el torneo. Y aquí llegó el gran problema, pues ante tal tesitura, TVE decidió que, si no lo jugaba España, la competición no se televisaría.

“Echamos cuentas” rememora Bruneto “y aquello, con el coste organizativo que conllevaba, sin televisión, no nos compensaba en absoluto. Las pérdidas eran enormes”. Añadan, además, que la empresa Dorna de gestión de derechos deportivos, había adquirido por una buena cantidad la gestión económica de toda la publicidad, sea estática y televisiva, del torneo. Y sin las cámaras presentes, no les interesaba, dándoles también la espalda.

“Es una traición, una golfada y una presión equivocada hacia un torneo que llevaba preparándose años” fue el clamor de Antonio Bello en aquel momento, que estimaba que las pérdidas estarían en torno a los 80 y 120 millones de pesetas. Algo que no se podían permitir. Así que, para la historia quedará que el único partido amistoso que jugó el Dream Team fuese el disputado en Montecarlo ante la selección francesa. 

Una de las curiosidades fue que Boris Stankovic, como secretario general de la FIBA, tuvo que “tirar de las orejas” a la Federación Portorriqueña de Baloncesto durante la gestación de este torneo, porque no estaban muy dispuestos a jugarlo, al trastocar su calendario de preparación. A tal importancia llegaba este “V Centenario”. Claro, nos da que pensar que la edición que ellos organizaron semanas antes, debía tener la participación de España, por un posible ‘devolución del favor’. 

Sarunas Marculionis en el Preolímpico zaragozano, ante Israel.
Sarunas Marculionis en el Preolímpico zaragozano, ante Israel.

En el artículo, incluimos una fotografía de uno de los trofeos, enormes de tamaño, que todavía se conservan con mucho mimo en el edificio “Deporte Salud” de la isla, como constancia de lo que pudo ser y no fue. Lo que sí se celebró fue el clínic para entrenadores que la AEEB (Asociación de entrenadores españoles), dirigida por Toni Comas, sí se encargó que se mantuviese, con la presencia nada menos que del entrenador de los New York Knicks, el mítico Pat Riley

“De hecho, cuando se organizaba en fechas navideñas un torneo junior con los mejores clubes españoles en Santa Cruz de Tenerife junto a la FEB”, comenta hoy día, Teto Bruneto, “el presidente, Ernesto Segura de Luna, cuando aún contaba con buena salud y venía a presenciarlo, siempre nos pedía disculpas cuando salía este V Centenario a colación, de lo que pudo haber sido y no se dio, con todo lo que repercutió negativamente en la isla”.

EN ESPAÑA, UN PREOLÍMPICO QUE DABA TIRITONA

Porque el nivel de las selecciones era tremendo. En la fase final de Zaragoza, ver a Lituania avasallar, a Croacia con una plantilla de ensueño, al Equipo Unificado con muchos de los internacionales ex soviéticos y a Alemania, venciendo a los croatas, con una sensación de solidez como nunca les vimos antes, fue el dulce regalo para los presentes en el Príncipe Felipe, que nunca olvidarán esta cita, como envenenado para una Selección Española, a la que se multiplicaban los rivales con enorme caché. Visto lo visto (y a nuestro Equipo Nacional, les habíamos visto más bien poco), salían un buen puñado de combinados con un nivel al menos parejo, cuando no superior. Con la división política de nuevas nacionales, el concierto baloncestístico en Europa conservaba la misma calidad, pero más numeroso. Sumen a las selecciones citadas, Puerto Rico, Brasil, Australia… sin contar con el Dream Team, que eso era otra dimensión. El torneo olímpico se aseguraba que iba a ser de un gran nivel. 

Las sedes iniciales tuvieron su encanto, en mayor o menor medida. Por ejemplo, en Bilbao, sede donde tendría que haber jugado Yugoslavia, el rey fue Juri Zdovc por los eslovenos, que se clasificaron junto a los checoslovacos que, siendo ya países diferentes, unieron fuerzas para un mismo combinado, checos y eslovacos. El toque anecdótico lo pusieron los búlgaros. Resulta que contaban con tan escaso presupuesto (el resquebrajamiento y desaparición de la Unión Soviética, creó un enorme agujero económico a los países del Telón de Acero), que los billetes para el vuelo de vuelta a casa, tenían fecha para el 26 de junio a las once de la mañana. El día 26 era el último de la competición, con lo que pidieron permisos para su último enfrentamiento ante Irlanda y poder jugarlo… a las 07:45 de la mañana. 

Aleksander Volkov y Detlef Schrempf en la lucha por un rebote en el Preolímpico.
Aleksander Volkov y Detlef Schrempf en la lucha por un rebote en el Preolímpico.

Granada tuvo más movimiento deportivo. Francia cayó el primer día de forma estrepitosa ante Israel (91-69), que les complicaba la existencia y de qué forma. Sin embargo, tras el paseo de Italia ante Israel (83-63), los trasalpinos perdieron con los franceses (89-83), montando el lío en la clasificación. Con el triple empate en cabeza, fueron italianos e israelítas los clasificados, dejando fuera a los franceses a las primeras de cambio, tras haber sido cuartos en el Eurobasket de un año antes. ¿La curiosidad? Pues que participó Albania. Estos sí que no tenían un duro al llegar a Granada y tuvo que ser la propia FEB quien les costeara todos los gastos. Es que, hasta el médico al que tenían que acudir en caso de lesión, era el médico de guardia que se encontraba en el pabellón. 

Murcia estuvo movido desde el primer día en el que Alemania ganara a Croacia (86-74) dando a los germanos un marchamo de equipazo, con el regreso de Detlef Schrempf a sus filas. Los croatas sabían que no tendrían problemas, aunque es cierto que el seleccionador, Petar Skansi, confesaba que en tiempos de guerra, “mis jugadores están pensando en lo que está sucediendo en nuestro país. Eso sí, cuando entran a la pista, se olvidan de todo”. Y si Grecia fue la gran decepción (perdieron 102-63 ante Croacia), el favorito para los aficionados era Rumanía, pues se presentaron a la cita preolímpica con sus gigantes Costantin Popa (2,18) y Gheorghe Muresan (2,31). 

Y en Badajoz, con enormes ganas de revindicarse, compitieron Lituania, el Equipo Unificado y Estonia, con lo que el quinteto ideal de esta sede estaba compuesto exactamente por el quinteto titular que cuatro años antes, se proclamaron medalla de oro olímpica con la URSS: Tiit Sokk, Sarunas Marculionis, Valery Tikhonenko, Aleksander Volkov y Arvydas Sabonis. Badajoz vio aquello del “vamos a meterles un punto por cada año de yugo soviético” por parte de los lituanos al enfrentarse al CEI, (siglas internacionales del Equipo Unificado) intentando ganarles por 40 puntos. La cosa quedó en un 106-79, pero Sabonis (33 puntos), Marciulionis (24) y Karnisovas (20), se pusieron las botas. 

En Zaragoza y en la fase final, lo mejor fue el espectáculo visto y que Lituania acabó imbatida, derrotando el primer día a Croacia (99-89) en un grandísimo partido. Ambas selecciones, junto al Equipo Unificado y Alemania, consiguieron el billete olímpico. El problema es que las tres primeras selecciones parecían inaccesibles para los intereses españoles y Alemania, que el sorteo dijo que iría en nuestro grupo y debutábamos contra ellos, no solo poseían enorme físico y al mejor Sexto Hombre de la NBA, sino que sumen el añadido de la sapiencia en el banquillo de Svetislav Pesic

LAS ÚLTIMAS HORAS PREVIAS DE LA SELECCIÓN

Cuando restaban días para el día 15 de julio y darse a conocer la lista final de los 12 elegidos, el pívot verdinegro Juan Antonio Morales sufrió una pequeña lesión que lo apartaba entre una semana y diez días. “No he querido arriesgar con Morales, a presentarnos el día de Alemania con la duda si podía jugar o no con él y en el devenir del torneo, que pudiera sufrir alguna recaída posteriormente” reconocía Antonio Díaz Miguel. “Así que me decanto por Santi Aldama, que pese haber bajado su rendimiento en las últimas semanas, confío plenamente en la capacidad del jugador de aportar cosas positivas al equipo”. 

Y como última consideración, de la tripleta de bases, entre los hermanos Jofresa, Pepe Arcega y Pablo Laso, el descartado fue este último. Con lo que la lista final quedaba muy extraña, pues eran tres bases, cinco escoltas (en esa posición jugaban en sus clubs), tres pívots y un ala-pívot, puesto que Andrés Jiménez, un poco por obligaciones del guion ante las lesiones, lo recuperaba para esta posición.

Por lo tanto, la lista definitiva de la Selección Española, era esta: Rafa Jofresa, Tomás Jofresa y Pepe Arcega como bases, Chechu Biriukov, Juan Antonio San Epifanio, Jordi Villacampa, Xavi Fernández y Alberto Herreros en las posiciones de escoltas y aleros, y el mencionado Jiménez, más Juan Orenga, Quique Andreu y Santi Aldama como pívots. 

La lista en sí parecía extraña. Había algo bueno con la ubicación de Andrés Jiménez en pista. Aunque estuviera muy de moda y la evolución del baloncesto parecía que llevaba al calificativo de vital tener un “3” alto (un alero con cuerpo casi de pívot), ensalzado porque algunos de los jugadores más determinantes, eran grandes y jugaban en esa posición (Toni Kukoc, Oscar Schmidt, Detlef Schrempf, Valery Tikhonenko…), el caso es que usar a Andrés Jiménez como “3” en años previos en la Selección Española, no había dado buenos resultados. Ya en las primeras probaturas durante el Eurobasket del 89, a modo del uso de Aíto García Reneses en el Barça, el prestigioso entrenador-periodista Franco Pinotti advertía que “a ver si nos vamos a cargar el mejor ala-pívot de Europa junto a Volkov, para crear un alero cuyo rendimiento queda muy lejos del anterior”. Y era así. Con dos pívots-pívots en el cinco inicial -muy habitual entonces-, Jiménez no encontraba espacios para jugar ni para desbordar en uno contra uno con su rapidez, que era su mayor fuerte. La zona estaba tan colapsada, que le hacía muy complicado evolucionar, quedando la mayoría de su juego en estático, para lanzamientos de media distancia. Esperábamos ver de nuevo su mejor versión.

Juan Antonio San Epifanio en la puerta de la Villa Olímpica. Al fin.
Juan Antonio San Epifanio en la puerta de la Villa Olímpica. Al fin.

Pero, cierto es que exceptuando los pívots, nadie superaba los dos metros. Habría que correr y con mucha frecuencia, para desarbolar los entramados defensivos rivales, pues tampoco ninguno de los tres pívots convocados era un consumado anotador como para darles el balón en poste bajo y que decidieran (Orenga, el mejor de los tres en ese aspecto). ¿Dudas? Pues la defensa y, sobre todo, el rebote. Díaz Miguel había mostrado ayudas permanentes en defensa para paliar marcas individuales sobre rivales físicamente superiores. La asignatura era el rebote de después. Veríamos.

Porque ese era otro problema que tenía el aficionado: que apenas había visto a la Selección. Con menos emisión de sus partidos de preparación, porque los días previos a Barcelona’92 obligaba a cubrir y prestar atención a casi todos los deportes, más los días de huelga y encuentros no disputados, el caso es que lo que nos encontraríamos ante el primer día ante Alemania delante de la tele, sin apenas pistas de lo que podrían jugar. Mantendríamos la capacidad de sorpresa. Para lo bueno o lo malo. 

¿Quinielas? Clasificarse para cuartos de final, ojalá por la tercera plaza y soñar vencer en el cruce. Pero las mayores apuestas y por las condiciones de la Selección, la lucha del quinto al octavo puesto parecía lo más lógico. Que eran un dardo envenenado, puesto que poca diferencia habría entre ese cuarteto y algunos de los semifinalistas. 

CAPÍTULO 01: La pesadilla española en Barcelona’92

CAPÍTULO 02: La pesadilla española en Barcelona’92

 

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