LIGA ENDESA 22/23: COSAS QUE VALEN LA PENA VER

Que el parón liguero por las ventanas dio para calmarnos, tomar aire y tiempo en pensar todo lo que hemos visto hasta ahora. Se reanudó de nuevo este último fin de semana, sin tregua, pero ya relamiéndonos de todo lo que esperamos, porque nos han “enseñado la patita”. Aquí os dejamos un puñado de atractivos, de los muchos que tienen nuestra competición. De los que justifican una buena tarde de sofá o el asiento entre las gradas. De lo que puede ofrecer esta Liga Endesa

  • Los contragolpes de Covirán Granada tras canasta. Coger balón, mirada arriba y pase largo, al receptor de la otra punta. Sin respiro para el rival. Sin piedad en su frustración. Y es una sinfonía de sprints de rivales a defender, mascullando un “la madre que les…” como maldición. ¿El maestro? Luke Maye. Precisión. Un sabio de esto que ha entendido que lo que Pablo Pin quiere, es eso. Oigan, que con ese puñadito de canastas tras esa locura de contragolpes, han ganado muchos partidos. Porque esa es la madre del cordero: que han ganado muchos partidos. 
  • Las entradas a canasta de Chris Jones sin como teledirigidas. Es lento, marca los tiempos con descaro, cualquiera puede llegar a taponar. O lo parece. Pero el tipo se protege con su corpachón, usando ambas manos, brazos extendidos lo más lejos del rival … que no hay manera. Y es canasta. Valencia Basket lo tiene como guía y brújula en sus ataques. 

  • ¿Qué puede hacer Nihad Djedovic con un balón en las manos? De todo. ¿Qué se espera que pueda hacer? Cualquier cosa, gama infinita. Entrada a canasta, pases por detrás de la espalda, lanzamientos triples… El motor de Unicaja con alma de veterano líder, como un ejercicio este 22/23, ha devuelto la ilusión al aficionado que vuelve a ver al Martín Carpena como un templo de celebración. Y él como el mayor reclamo.
  • Coger el balón y soltarlo en décimas de segundo con la maestría de Thad McFadden. Bombas desde más de 7 metros. Ni seguimiento al balón ni teorías de corrección, ¡qué más da! Lo suelta y ya. Y parece tener predilección en los lanzamientos más complicados. Su sonrisa, conocida por los aficionados de UCAM Murcia, delata que el tiro va dentro. 41,1% en triples. Mata así. Tan majo él. 
  • Las suspensiones a media distancia de Ludde Hakanson. Flirtea con un bloqueo. Que voy, que no, que paso por aquí. Al trote, nada de a la carrera. Y cuando menos se espera, en el momento del defensor a pie cambiado, ¡zas!, se levanta en suspensión y adentro. Más madurez que nunca, en Surne Bilbao Basket está anotando más puntos que nunca. Y no será un base al uso, pero ahí están los resultados. 
  • Las diabluras de Nico Laprovittola en el Barça. Díganle que hubo un tipo en Europa llamado Valdis Valters que tiraba echándose hacia delante, hacia un lado, hacia otro… y que pensábamos que nunca más lo veríamos. Equivocados que estábamos. Además, aprovecha a mostrar sus repertorios en la zona de tiros bombeados, caídos con nieve algunos, para evitar cualquier tapón, sin perder efectividad. Un verdadero mago y motor en los suyos que, a la hora de decidir, quien parte y reparte, es Nico. 

  • Ethan Happ y “la zona es mi territorio”.  Río Breogán sabía que fichaba un referente interior en ataque. Cuando está bien -los más días-, ganan. Y su show ante Valencia Basket… perdieron, pero si hay victorias morales, aquello se pareció mucho. Es tan amplia su gama de gestos que, aun haciéndolo lento, volver loco en poste bajo mientras bota el balón, “por aquí, por allá”, hace que siempre triunfe su arte. A las pruebas nos remitimos de la marcha breoganista en la clasificación.
  • Musa Sagnia se pone en posición defensiva, flexiona las piernas, encara al base rival y extiende sus interminables brazos. Y los aletea a modo de un spagat que es para tragar saliva. Y vemos el pavor en el conductor del balón que, para empezar, sabe que no se va a ir de él y lo de dar ya un simple pase, hasta complicado. Centro de gravedad bajo, bajísimo, preparado para desplazarse donde toque a enorme velocidad. Es como un embrión de Shawn Kemp de 19 añitos que, de momento, en BAXI Manresa, es de los que aportan alegrías. Una explosión física a la espera de una explosión en todo su juego.
  • Marc Gasol ha vuelto a la Liga Endesa y eso hay que celebrarlo. Sus pases, las suspensiones a la media vuelta desde poste bajo, su colocación perfecta en cancha… es todo. Economizar cada gesto para sacar el máximo partido, firma de una estrella, una leyenda. Es que, a su lado, que nadie niegue que no contiene la respiración ni un poquito, porque mentiría. En Bàsquet Girona tienen los ojos como platos, a cada mañana con la oración del “hoy también jugaré junto a Marc Gasol”. La respuesta de Fontajau es de ser conscientes de este regalo.

  • De Dusan Ristic somos muy, muy fans. Hubo tiempos lejanos en los que presidentes de equipos se pavoneaban ante sus homónimos con el “es que he fichado un yugoslavo grande. Al bueno, al bueno”. Pues eso es Dusan Ristic. Con juego ochentero, de poste bajo, tacto sutil con las manos para soltar el balón, tiro fiable de 3 (que para eso es balcánico) y que puestos a pasar la pelota y entender lo que pasa alrededor de ella, es número uno. Un referente en Carplus Fuenlabrada que le está dando corazón y vida. 
  • Si se cogiera un chaval de un parque, pues Darius Thompson tiene cuerpecillo de ello y le explicaras que hay un juego desconocido para él llamado baloncesto y le sueltas un balón, a los quince minutos haría las diabluras que hace ahora. Porque parece que ha nacido para esto, que lo hace tan natural como el respirar. Y tan elegante… Es embaucadora su facilidad para todo.  Un mago en Cazoo Baskonia que nos fascina y que está por reeditar éxitos baskonistas. Todo es bonito cuando lo protagoniza él.
  • No sabemos si Damien Inglis se teñía el pelo para tener cierta similitud con Dennis Rodman. Este curso no lo hace y pensamos que ni hacía falta, que su juego ya mostraba tal similitud. La intensidad, el afán indómito por hacerse con los rebotes, por imponerse en la zona, es digna de aquel. Un tipo hambriento que intuye cuando se enfrenta a tipos más blandos que él y ¿mejores en calidad? Pues asume que hay unos cuantos. Pero el umbral de esfuerzo es tan alto en él, que minimiza cualquier virtud del adversario. Así está dominando Gran Canaria en la zona a cada partido. ¿Les extraña? Ni un ápice.
  • Es que tienen a Ante Tomic. Podemos estar con la perorata de todas las maravillas que adornan el juego del Joventut, de sus protagonistas. Pero es que tienen a Ante Tomic. Y ante eso… El pasado domingo el Olimpic de Badalona estaba lleno, incluso el anillo superior. Ver aquello como un reino, sentirse casi en propiedad, porque el balón en sus manos significa un cetro para hacer sentir súbditos a todos los presentes… Benditos súbditos de su juego. Y que son 35 años y que todo se nota. Pues reina este curso con el mejor promedio anotador de su vida. Ahí lo llevas. 

  • Si lanzas hasta 7 triples por partido y se llega anotar la mitad (o casi. Que estamos hablando de un escalofriante 47,3%), podemos decir sin riesgo a equivocarnos, que Sasu Salin es el mejor tirador de esta Liga Endesa. Los hay con mejor porcentaje, pero con muchos menos intentos. Él es el rey también en esa escuela del “quick release”. Que su ejecución hay que verla en slow motion, que si no, ni nos enteramos. Un maestro que martillea defensas y que hace a Lenovo Tenerife grande, grande. Miren la clasificación.
  • Si era de los grandes nombres este verano como incorporaciones a nuestra Liga, a Monbus Obradorio en concreto, Dragan Bender lo está justificando con una facilidad para esto, que asusta. Bender es botar el balón entre pequeños y que no se la quiten. Es moverse en la zona ante un bosque de brazos y salir de él por habilidad, pensando más incluso que en su propia estatura. Es una muñeca de seda para lanzar triples como para el último toque en tiros cortos. Dragan Bender acaricia el baloncesto. Es así. 
  • Shannon Evans es encarar lo imposible. Una y otra vez. Así de sencillo. Si a Real Betis Baloncesto lo salvó de una hecatombre casi cantada el pasado curso con esta filosofía, está en su voluntad seguir rescatando a los suyos. A cada posesión, nos sentamos y esperamos lo inimaginable de un alfeñique de poco más de uno ochenta y setenta y pocos kilos. Y luchando frente a molinos. Y salir victorioso de eso, suena a ficción. Quizás es que Shannon Evans tenga esa pizca de ficción. 

  • Tocar el sol. Es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando pensamos en él. Walter Tavares llega a tocar el sol. Con el dedo índice, el mismo que desde arriba, a modo de seguimiento de sus ganchos en suspensión (cada vez más prolíficos, más efectivos), dirigen el balón hasta el aro. Con las mismas que, abriendo sus manazas lo tapa y, de repente, hay oscuridad en el rival. La zona es un lugar tenebroso en el que se impone él y nadie más que él. En el Real Madrid puede haber estrellas, galones luciendo en el pecho de sus máximos anotadores, pero todo ese entramado está sustentado por Edy Tavares. 
  • En Casademont Zaragoza nos quedamos con el grito de celebración a cada canasta de un chaval de 17 años llamado Aday Mara. Que ya se cansará de hacerlo, porque nos esperan unas cuantas de él. La fantasía es cómo son esas canastas: desde suspensiones de larga distancia, pasando por sabios toques de dedos bajo el aro, a “alley-oops” más altos que nadie o finalizando contragolpes. Y claro, para rematar esta fantasía, es que son 2,18 de estatura… haciendo todo eso. Una bendición ante nosotros que esperábamos se hiciese importante desde su primer minuto. 

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