DAULTON HOMMES, LA FIGURA OCULTA DEL AMBICIOSO CAZOO BASKONIA

Es extraño que una final de la NCAA División II sea vista por hasta 1,7 millones de telespectadores, a través de la CBS estadounidense. Claro, que lo de la universidad de Point Loma, afincada en la ciudad californiana de San Diego, también había formado parte de un pequeño milagro para llegar allí. 700 aficionados se congregaron para celebrar la fiesta de un título que no llegó. Pero estar, había sido algo más que un premio, acarreados para tal gesta de un jugador extrañamente bueno para la historia del programa, de un apellido peculiar: Hommes. Daulton Hommes. Hasta en la pronunciación, aclarando que la “e” también se menciona, contiene un toque de tal extrañeza. Ahora, Hommes ya resulta conocido -y bien conocido- en nuestra Liga Endesa, para regocijo de los aficionados de Cazoo Baskonia. 

Sus 24 puntos al Real Madrid hace un par de semanas (y 5 de 8 en triples), fueron más que suficientes para mostrarse en nuestro país, en su primera experiencia aquí. Este ¿alero? ¿ala-pívot? ha mostrado una capacidad en su lanzamiento de 3 puntos, capaz de reventar partidos en momentos importantes. 15 de 28 (53,6%) son un sobresaliente aval como para traslucir confianza en un tipo del que, inicialmente, llama más la atención en su corpulencia y en movilidad adquirida para medir 2,03 de estatura, que en poder ser un especialista del triple. Cuando entra a canasta, su decisión y contundencia, volando tan, tan arriba, forman ya parte de los nuevos encantos del Buesa Arena

Y es llamativo de alguien que desde los 15 a los 17 años se pasó el mayor tiempo reclinado en una cama. En una cama y en salas de rehabilitación -por supuesto-, tras ver estallar su rodilla izquierda dos veces, con rotura de los ligamentos cruzados en ambas. La mala suerte, que alguien cayese sobre su pierna, con todo su peso, en la lucha por un balón, heló el gimnasio del instituto, el Lynden Christian High School, ante los gritos de dolor de nuestro protagonista. La peor suerte, que la lesión volvió a repetirse, en la misma rodilla, en los primeros entrenamientos tras su regreso. Pero como él declaró recientemente, “rendirse no es una opción”. Daulton Hommes intentó no perderse ningún partido de sus compañeros, desde la grada, siendo partícipe de todo aquello, aunque su ausencia del parquet le convirtiera en un nombre anónimo de cara al reclutamiento de grandes universidades. Y es que la prestigiosa Washington bien atenta estuvo en él, cuando veían el tiro y la gracilidad de un chico que, de 1,80 peladitos, había pasado al 1,90 en sus dos primeros años de instituto. La sorpresa que deparó la naturaleza que, durante su convalecencia, le tenía reservado un estirón hasta los 2,03 actuales. 

En España siempre han gustado mucho este tipo de jugadores que puedan ocupar estas dos posiciones en pista. Que sean capaces de tener un manejo de balón y tiro de larga distancia de un claro exterior y su cuerpo y tablas, les hagan ser interiores cuando el guion así lo precisa. A Joan Peñarroya le gustaría que su juego fuese más persistente atacando el aro, porque espacios puede contar y la contundencia ya viene de serie. Su lanzamiento exterior, faceta que más ha trabajado a lo largo de su carrera, puede ser un billete perfecto para hacer más cosas, persistir más en la zona, forzar más faltas, porque puede hacerlo a sabiendas de la amenaza que supone su tiro y resulta tremendamente productivo ahí. 

Tras probar en ligas de verano con Milwaukee Bucks y disfrutar el training camp previo a la temporada con San Antonio Spurs, permaneció un año con su “filial” de la G League, afincados en Austin, hasta que al año siguiente aceptó viajar a Europa, a Cremona, precisamente. La imagen en Italia fue notable, donde aprendió el cambio de mentalidad con lo anteriormente vivido. “En Europa, cada partido es un ‘gana o vete a casa’. Así de claro”. Como la mayoría de los estadounidenses recién llegados, el celo con el que se cuidan las posesiones en el baloncesto europeo, las horas de entrenamiento en sistemas capaces de buscar buenas opciones de tiro sin perder el balón (uno de los más sacrílegos pecados), cambian una percepción en los requerimientos que aquí se dan. Y se está adaptando.

El ‘plan renove’ baskonista esta campaña, traía de la mano dos extraordinarios bases-escoltas, Darius Thompson y Markus Howard, un pívot roqueño como Maik Kotsar y ahora, la reciente contratación de la estrella Pierria Henry. Todos ellos pueden oscurecer el fulgor de Hommes, pero en la directiva baskonista tenían claro que debía ser una de sus piezas cuando en los primeros días de julio, fue una de sus adquisiciones. Y no está decepcionando. 

La lesión de Steven Enoch ha puesto más en valor la figura de Daulton, por ser el servil vasallo en las posiciones en las que se le ha requerido. Frenar a claros exteriores a ocho metros del aro, como bregar en la zona con Yabusele, han formado parte del reciente repertorio de su día a día. La exigencia en defensa y tener claro su papel en la notable circulación de balón de los baskonistas, son capítulos que hay que aprender con celeridad y también, naturalidad. Si no, sería imposible que en 13 partidos (Liga Endesa más Euroliga), hayan vencido en 9 de ellos, con tan solo 4 derrotas.

Estamos ante un jugador con mucho hambre que parece haber caído en el equipo idóneo. No le importa aún no destacar estadísticamente (10,3 puntos y 55,3% en tiros de campo), porque no va su rol con ello. Pero cierto es que está dando pasos para afianzarse como, de momento, un jugador en la élite de nuestro baloncesto y por supuesto, un claro jugador de Euroliga. Deseando que haya pagado peaje por todas las lesiones que pudiera encontrarse en su carrera -de forma más que sobrada, de hecho-, tenga la fortuna de disfrutar la trayectoria que se le vislumbra. Que, como poco, parece que a nosotros nos va a gustar mucho. 

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