LENOVO TENERIFE, ARRIBA, EN SU HÁBITAT NATURAL

Cojan la columna vertebral de un equipo de los 80. Que todo empiece por el mejor base director y que su influjo en el juego se extienda hasta la eficiencia del center, la del pívot nato de toda la vida. Y sobre ella, vayan ramificando tal plantilla con tiradores, especialistas en defensa, polivalencia en los aleros… y todo, paradójicamente, para plasmar el juego más moderno y vanguardista de la Liga Endesa. Ante ustedes, el líder de la competición, junto a Barça y Real Madrid. Ante ustedes, Lenovo Tenerife. Como sus dos acompañantes, arriba, en lo que se confirma ser su hábitat natural.

Disfrutando de un evento como la retirada del número de Sitapha Savané en el Gran Canaria Arena, los componentes de Lenovo Tenerife, en pie, aún en pista, fueron testigos de la ceremonia con el sabor entre los labios de una victoria más que meritoria. El buen gesto de valorar lo que iconos de la historia de la ACB llegan a ser reconocidos -aun siendo del vecino rival- y permanecer allí, desprendía elegancia como club y provocaba también seguir relamiéndose tras asaltar tan imponente escenario, esta vez repleto de aficionados, entre los que se encontraban doscientos de los suyos. 

Desde el 50-46 que Damien Inglis obtuvo mediante dos tiros libres anotados a falta de 04:58 para el final del tercer cuarto, hasta el definitivo 70-86, hay un trance a modo de parcial de 20-40 para los tinerfeños que resquebrajó cualquier aspiración en la grada local. Fue nuevamente Marcelinho Huertas quien llenó el parquet con su juego, con su decisión por anotar cuando tocaba (22 puntos y 8 de 13 en tiros de campo) y ese garrote vil que supone entre sus rivales, ejecutar un pick&roll con cualquiera de los hombres altos. Cuando el balón está en sus manos, es como si se desplegase un inmenso mapa, con puntos, líneas y objetivos a lograr en la “guerra del partido”. La estrategia que, consensuada con su entrenador, Txus Vidorreta, ejecutan con la precisión que dan las manos del genio brasileño. Sin embargo, para lograr 5 victorias y tan solo 1 derrota en Liga Endesa, para plasmar el juego preciosista que degustamos como aficionados, tiene que haber más. Mucho más. 

DE TODO, COMO EN BOTICA

Que haya de todo y que muchos puedan hacer de todo, es una de las claves del éxito de Lenovo Tenerife. Porque en su plantel, hay “muchos”. De los 12 componentes que han jugado en las 6 jornadas hasta este momento disputadas, echemos a un lado a Fran Guerra – ausente en 4 de ellas- y es el pívot Iván Cruz quien ha jugado menos de 10 minutos (algo más de 6 minutos). Todos los demás, el que menos, 13 minutos. Y el que más, Sasu Salin, con 25. Y es que, váyanse a acb.com y repasen los 12 nombres que lucen su roster. 

Tomemos como ejemplo la nueva adquisición de este curso, el “hacelotodo” Elgin Cook. Alero titular en todos los partidos, en defensa es capaz -y con regularidad- de defender a escoltas, aleros y ala-pívots. En cambios de asignación, su capacidad atlética le hace encarar bases y posee la corpulencia necesaria para, en las mismas, aguantar a un pívot durante unos segundos hasta que reajusten la defensa o acabe la posesión. Aaron Doornekamp está jugando esta temporada más como ala-pívot que como alero, con resultado extraordinario, por cierto; Bruno Fitipaldo sigue simultaneando minutos en pista junto a Marcelinho, su lugar como escolta; Jaime Fernández ha oficiado como base, Tim Abromaitis es un alero claro, pero puede ser un “4”, como lo está haciendo Moussa Diagne, un “5” puro desde siempre, que encontrándose más sano que en los últimos tres años, puede exigir al cuerpo una velocidad con la que parecía no contar ya. 

Y ahí lo tienen. Que Marcelinho a un lado de la comba, junto a Shermadini y Guerra al otro, pasando del “1” al “5” en la pista, todos los demás saltan al compás que dicte el partido, entremezclando posiciones. Y ese “todos los demás” son 10 jugadores. Nada menos. Todo un regalo.

UNA DEFENSA AL LÍMITE… DE MOVILIDAD

Para tener la solidez en el juego que estamos viendo, Lenovo Tenerife ha ganado muchísimos enteros en defensa. Es algo con lo que siempre cuentan. Ni tan siquiera en la única derrota que han sufrido, en el Palau Blaugrana ante el Barça, donde dejaron a los locales en un 40,7% en tiros de campo (el problema, es que ellos se quedaron en un 36,9%), mostraron alguna flojedad en tal área. Son, en la actualidad, la defensa que menos puntos concede, yéndonos a la estadística de 84,7 puntos por cada 100 posesiones. Traducción: encajan una media de 70 puntos y tan solo Cazoo Baskonia -con 79- ha superado esos 70 puntos que, hoy día, se antojan pírricos. 

Elgin Baylor es ese caso de jugador que parece estar en todas partes. Lo ves de secante del mayor peligro exterior rival, marcar a un pívot en un momento dado y taponar su bandeja, como pendiente del pase al lado contrario para saltar, robar el balón y culminar contragolpe. Un tipo cuyo sacrificio atrás parece subir el umbral de esfuerzo general. 

Hablemos de Moussa Diagne, otra de las adquisiciones del club. Al igual que lo hacen Guerra, Shermadini o Cruz, arriesgan muchísimo a la hora de presionar al base contrario en el inicio de un pick&roll. Si han de salir a ocho metros del aro, lo hacen. Claro, con un portento físico como es Diagne, la movilidad es superior. Todo es más rápido, más agresivo y para el rival, más agobiante. Si los atacantes consiguen pasar el balón a la continuación de bloqueo, entran en escena los pequeños en la segunda línea y permanece esa movilidad máxima, que saltan a proteger la zona o las esquinas -según se tercie-, creando en bucle un estado de  “chinitas por el camino”. Es impresionante verles moverse de manera automatizada, negando el pase en ciertas áreas e invitando a que el balón viaje a otros puntos. 

Todo ello obliga al adversario a estar en una constante toma individual de decisiones, saltándose muchas veces las directrices de los sistemas. Y es algo fatigoso que ha provocado apagones ofensivos en los seis rivales que hasta el momento se ha encontrado. Doornekamp o Jaime Fernández, por poner dos ejemplos, son auténticos maestros en esos desplazamientos. Algo tan arriesgado no saldría sin un máximo de concentración. Y por ello y gracias a esta defensa, están donde están. 

UNA CIRCULACIÓN DE BALÓN DE FANTASÍA

Pero esto no es nada nuevo. Lenovo Tenerife, desde su ascenso a Liga Endesa, siempre ha mostrado una extraordinaria capacidad de encontrar espacios gracias al pase, porque siempre ha tenido genios en tal quehacer. Y también siempre han contado con hombres altos que destacasen en ello (no olvidemos a Luke Sikma o Blagota Sekulic). Lo que sucede es que ahora se está a un nivel superlativo. Que las continuaciones de bloqueo sean foco de buenos pases posteriores, con esa facilidad y precisión, es alucinante. Giorgi Shermadini y Fran Guerra pueden dar clases de cómo pasar cuando reciben tras bloquear. 

El “abc” particular de Lenovo Tenerife en sus ataques tiene un primer capítulo en el daño y la exagerada prevención -y temor más que justificado- de los rivales cuando inician su 2 contra 2. A Marcelinho hay que atarlo en corto, no dejarlo tirar en suspensión -ni que penetre- cuando aprovecha bloqueo. Fácil decirlo. Y por otro lado, Shermadini enfila el aro y sea como sea, en el catón del rival, se escribe en sangre que no puede recibir, porque será canasta segura. Tan canasta segura que promedia un 76,2% en tiros de campo. 

La circulación de balón, partiendo del foco de atención que provocan los protagonistas en el dos-contra-dos es tan enorme, que siempre es fácil encontrar tiradores abiertos, porque cualquiera de los dos implicados en el pick&roll, puede pasar con efectividad (una de sus grandes riquezas). Y es fácil encontrar tiradores abiertos, sobre todo si se trata de las esquinas (Doornekamp, Fernández, Salin, Abromaitis, Fitipaldo o Sastre). Acumulan como equipo un 36,9% global en triples, sextos de toda la competición. Claro, ¿quién de los cinco que les preceden, posee además el poderío interior que ellos acumulan?

Sasu Salin intenta 7 triples por partido, que es una barbaridad. Pero es que el finés anota el 50% de sus tiros, que es otra barbaridad aún mayor. De entre los 20 mejores triplistas en Liga Endesa, nadie se aproxima a su número de intentos. Solamente el manresano Jerrick Harding supera los 6 intentos (6,2). Tras su exhibición en el Eurobasket, parece que sigue en esa velocidad de crucero particular, que provoca ser quien tiene el ratio más alto en la estadística del +/- (+9 cuando él está en pista, en cada partido). Doornekamp es el otro que lo acompaña en la labor de superar el 40% en triples (40,7%, para ser más exactos). Y repetimos, en este curso, las más veces oficiando como ala-pívot. Tras Salin, máximo anotador aurinegro (14 puntos) y Shermadini (12), hasta 5 jugadores se cuentan en una estrecha horquilla de 9,2 y 7,8 puntos promediados. Mayor sinfonía de instrumentos, imposible. 

La peculiaridad que dan los minutos en los que coinciden Jaime Fernández y Moussa Diagne en pista, es como una caja sorpresa. Ambos son impredecibles, instintivos y no vale la pena arriesgar en adivinar lo que pueden hacer. El talento del escolta madrileño es tan enorme que es capaz de crear un pasillo donde no existe, rehuyendo en ocasiones de un bloqueo directo puesto en su ayuda. Si la finalidad es encontrar la canasta, ya llegará a la meta, ya. Diagne no tiene la clarividencia del pick&roll de sus compañeros Shermadini y Guerra. Pero busca huecos, remonta la línea de fondo, pide el “alley-oop” más arriba que nadie, todo ello, cuando el aficionado no sabe instantes antes, qué demonios va a hacer. Con ambos, es como teñir el baloncesto de mil colores. Y encantados están con ello. 

Y por encima de anécdotas del “puto Hamburgo” y quejas hacia los árbitros, el juego de Lenovo Tenerife es tan colorido y preciosista, porque Txus Vidorreta está en el banquillo. Como Adolfo Aristarain anunciaba en su adorable película “Un lugar en el mundo”, parece que el rincón del baloncesto predestinado para Txus, era La Laguna. Puede exponer el baloncesto que pretende, sin presiones y con el agradecimiento a los éxitos concebidos bajo su sombra, en la mejor etapa en la historia del club. La armonía que emana su plantel -otra obra de orfebrería de su director deportivo, Aniano Cabrera-, tanto en defensa como en ataque, es una alegoría hacia nuestro deporte, independientemente que tengan días más acertados en el tiro que otros. El remate en el último cuarto en Vitoria, el tercer cuarto ante Obradoiro, la segunda mitad al completo en Gran Canaria, son ejemplos de cuadros para una exposición.Y todo ello, sostenido sobre un 5-1 en Liga Endesa. El liderazgo compartido, el éxito colectivo, la belleza expandida sobre el Santiago Martín, que sabe valorar de lo que es testigo estos años. Un paisaje de élite que muestra el hábitat natural en el que se están acostumbrando a desenvolverse. 

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