COVIRÁN GRANADA, “SPEED MOTION”

En el verano de 2012 y arrancando desde la Primera División Nacional (un escalón por debajo de la Liga EBA), Fundación Granada, club nacido de una ciudad que había quedado huérfana de baloncesto, intentaba recuperar desde su pequeñísimo y entusiasta pabellón Veleta, el testigo de muchos años en ACB. Desde 1986 hasta 2011, en tan solo en 4 temporadas, la provincia no había tenido representación alguna en la mayor competición nacional. Desde la desaparición del C.B. Granada con su descenso, el silencio de su Palacio de los Deportes, anfitrión de dos ediciones de Copa del Rey, retumbaba con demasiada virulencia. Lo que germinó con Jesús Fernández como ídolo local, hoy tiene representación nuevamente en Liga Endesa. Tras un mes de competición, se presentan en ella como una de las sorpresas, con 3 victorias en las primeras 4 jornadas. Corriendo a todo gas. Mostrando una identidad propia. Covirán Granada, “speed motion” en la Liga Endesa. 

El fichaje de Cristiano Felicio fue meteórico. Una oportunidad así no podía dejarla escapar un club como Fundación Granada, que estaba a vueltas con la vista puesta en Kostas Antetokounmpo, hermano pequeño de la afamada estrella de los Bucks. El propio Giannis había dado el visto bueno al fichaje, aprovechando el amistoso España-Grecia en Madrid para cerrar el contrato, el pasado 11 de agosto. Pero este no terminaba de cerrarse. Kostas pedía tiempo en un principio, luego un poco más… hasta que apareció el agente de Cristiano Felicio, Igor Crespo, ofreciendo al roqueño pívot brasileño.  “Para ser sincero, no me lo pensé demasiado” declaraba el jugador al diario granadino “Ideal”, en una entrevista realizada por José Manuel Puertas. “Me hizo muy feliz que confiaran en mí, incluso durante el proceso de la lesión”. 

Felicio había sufrido una rotura en el pie durante su estancia en el alemán Ratiopharm Ulm la pasada temporada y tenía dudas. “Podría haberlas sobre que pudiese jugar y llegar a mi nivel”. Sin embargo, Covirán Granada no las tuvo. Pesaban más las esperanzas que las certezas y que, a nada que el pie respondiese, volvería a encontrar el nivel de siempre. Y eso era mucho. Pablo Pin, entrenador del Covirán Granada, había tenido un acercamiento con el jugador en ligas de verano. Claro, acercamientos hay muchos, y muchos inalcanzables para la modestia de un recién ascendido. Sin embargo, sus caminos se cruzaron y el pívot de 30 años y 2,11 de estatura, acabó firmando en Granada antes de su aterrizaje, el 17 de septiembre, rendido al atractivo de una liga como la nuestra.

Cristiano Felicio, un fichaje para el éxito granadino.

La fisonomía inicial de la plantilla cambiaba por completo. De Antetokounmpo a Felicio. De buscar la estampa de un ala-pívot que pudiese jugar de pívot, móvil y rápido, a la figura de un center nato, más pesado, más lento, pero mucho más devastador en zonas cercanas al aro. Tras cuatro jornadas, Cristiano Felicio es el máximo anotador de su conjunto (15,8 puntos de promedio), quien más intentos de 2 puntos realiza (9,5) y quien más faltas fuerza (4,3 de promedio), con su apéndice de los tiros libres, siendo quien más viaja a la línea (6,0). Desde la primera jornada, tras su reciente vuelta a la actividad en la pasada Copa América -en fechas similares a las del Eurobasket-, su estampa sobrada de peso se ha ido estilizando a marchas forzadas. De los gestos de fatiga en Fuenlabrada el 29 de septiembre, a las carreras en transición el pasado sábado, hay un trecho importante de duro trabajo físico. Y más ligero y con más minutos, la delicia de verlo en poste bajo o continuando bloqueos, es un regalo hoy día para la Liga Endesa.

A CORRER TOCA

En el verano de 1990, cuando España era uno de los lugares predilectos para disfrutar de días de verano impartiendo clinics, el legendario entrenador de Loyola Marymount, Paul Westhead, explicaba en Málaga sus teorías de velocidad en el juego, recién fichado por Denver Nuggets en su nueva experiencia NBA. Para la historia había firmado meses antes, la eliminación en el torneo final NCAA del vigente campeón, Michigan, por 149-118. Westhead explicaba que uno de los momentos clave para sacar un contragolpe, era después de canasta, aprovechando ese par de segundos de relajación del rival tras lograr su objetivo. Y aunque esa frase se desvirtuó en su penoso año en los Nuggets (encajaron hasta 130,8 puntos de media en ese curso 90/91), mofándose la prensa USA que “pareciera como que se dejaban anotar canastas para sacar sus contragolpes”, es probable que, como una fortuita herencia, nunca hayamos visto a una plantilla ACB forzar contragolpes desde el saque de fondo, con tanta frecuencia como este Covirán Granada, desde aquellas charlas. Pablo Pin se reafirma en tal teoría y viendo a este equipo, no hay un segundo de respiro. 

La estampa que estamos teniendo de ellos es la de correr. Correr hasta la exasperación del rival, al que le cuesta meterse en el ejercicio de vigilar quién saca de fondo, porque todos se mimetizan en quarterbacks improvisados de football, dando pases de un lado a otra de la pista. Y sacando prismáticos, allí al fondo, ya hay un jugador preparado para anotar la bandeja. El ala-pívot Luke Maye es el verdadero experto en ello y a nada que coge el balón, alza la cabeza cual Charles Barkley, busca y lanza una bomba de más de 20 metros hasta la canasta contraria. Y si no, es Alex Renfroe quien acelera la transición, mientras chequea la posición de sus compañeros, que parecen programados para salir lanzados. Es una parte más -desempolvada- del juego que ofrecen y, sobre todo, una delicia para nosotros, los aficionados. 

Covirán Granada es, en la actualidad, el tercer equipo de Liga Endesa que más puntos anota partiendo desde el contragolpe, con 12,8 (tras BAXI Manresa, con 13,8 y Unicaja, con 13,5). Y si no saliera de forma fructífera inicialmente, la falta de colocación inicial de la defensa rival, les condena a faltas personales en su ímpetu por tapar espacios, como recurso para detener esa locura de ritmo (los granadinos están en octava posición, con 20,8 faltas provocadas). Visto la viveza que otorga la nueva regla del saque de banda desde el propio campo sin que la toque el árbitro, el pasado sábado el entrenador Oscar Quintana, bromeaba en sus comentarios televisivos con un “pues esta regla no ha cambiado, ¿eh? Que esta sigue igual”, ante los constantes contragolpes andaluces que arrancaban tras recibir canasta con total naturalidad. 

Lluis Costa, la acertada continuidad de los bases.
REPETIR CON CARAS CONOCIDAS

La gran apuesta del Covirán Granada fue la de contar para su presentación, con 8 jugadores de los que lograron el ascenso el pasado curso. Enorme riesgo, puesto que la historia nos ha mostrado ejemplos de clubes que, siguiendo esta senda, vieron que se quedaban cortos para competir en esta máxima categoría. También y por el contrario, existe la vertiente de una falta de identidad latente cuando, otros en cambio, se reforzaban con un buen número jugadores habituales ACB y nuevos en la plaza, que no lograban hacer grupo. 

De las dos experiencias previas de equipos de Granada ascendidos, se puede aprender, aunque fueran otros tiempos. En 1986, Oximesa apenas retocó el grueso del ascenso, que lo conformaban los hermanos Álvarez, Eduardo Clavero, Javier Ibáñez y su americano Larry Spicer. Añadidos como Nacho Suárez, Gerard Rubio y el estadounidense Joe Cooper, fueron retoques y el refuerzo ante la obligación de añadir un segundo extranjero, para afianzarse junto a los grandes del panorama nacional. Sin embargo, en 1996, del Spar Granada que logró la plaza ACB, tan solo permanecieron Miguel Rivera, Jorge Sanjuán, Alfredo Fabón y Rafa Talaverón. Ocho incorporaciones nuevas, incluidas las de Jordi Pardo, Carlos Montes, Juan Carlos Barros y el trío de americanos, Frankie King, Richard Scott y Wayne Tinkle, mostraban un plantel que en nada se asemejaba al de la fase de “ascenso” en Lugo. Y con sus logros, pasaron problemas durante las tres temporadas antes de consumar su descenso en 1999. Posteriormente, a lomos de Curtis Borchardt, la calma llegó a la sombra de la Alhambra. 

Pues Pablo Pin apostó por lo conocido, los que parecían desheredados de Liga Endesa, empezando por los bases Christian Díaz y Lluis Costa, “el rey del caño”, que están dando en la dirección, empaque al grupo y tranquilidad, receta indispensable para un recién ascendido. Añadan un trotamundos como Pere Tomás (cumple su 14ª temporada en ACB y su sexto club) y completan un veterano trío, muchas veces saliendo desde el banquillo, que colaboran con un 33,3% en triples en su conjunto. 

Thomas Bropleh y Prince Ali, un revulsivo inesperado.

Hablando de rotación y años en Liga Endesa, otro de los puntales desde el banquillo, Petit Niang, está ofreciendo unos números excelsos (en poco más de 14 minutos, promedia 7,8 puntos, un escalofriante 77,8% en tiros de campo y 4,8 rebotes), sumando una gran defensa del pick&roll, basada en su movilidad. David Iriarte, Jacobo Díaz y Ramón Vilà, los tres “continuistas” que menos minutos juegan, cuentan con aportar desde el primer segundo que salta a la pista. Sobre el octavo de la “lista LEB”, Thomas Bropleh, es merecedor de abrir capítulo. 

LA SENTENCIA EN LOS ALEROS

Que levante la mano quien pensase que los aleros fraguados en LEB, Thomas Bropleh y Prince Ali, alcanzaran el rendimiento que están dando. Porque de ser un notable anotador, con enormes rachas de aciertos por momentos, en sus dos años previos granadinos, a marcarse 26 puntos en la segunda jornada ante BAXI Manresa, van unos cuantos escalones. ¿11 de 22 en triples hasta este momento? Que estamos hablando de un 50% intentándolo en 5,5 ocasiones por partido. Lo de Bropleh es una locura. 

¿Y Prince Ali? Nombre de lo más pintoresco, como no menos su peinado, más parecido al Reverendo Jackson de la película setentera “The fish that saved Pittsburgh” al ritmo de mates de Julius Erving (o como se llamó en España, “Basket Music”), que de la actualidad. Sin embargo, ha convertido sus 12,9 puntos del año pasado en Palencia Baloncesto, en 7,8 y un 46,2% en tiros de campo, traducción más que sobresaliente. Y todo, siendo el repuesto de Dejan Todorovic que, según informan desde Granada, está en su última fase de recuperación de la rodilla, aunque no hay fecha prevista para su vuelta todavía. El contrato de Ali, tan solo por un mes, está siendo objeto de prisas desde la gerencia del club por renovarlo. Es lógico. Y es que, no quieren echar de menos sus interminables brazos en la afanosa tarea defensiva con la que se remanga en cada envite. 

PABLO PIN, LA SORPRENDENTE CALMA DEL ENTRENADOR NUEVO

Ver la imagen del equipo en su debut liguero ante Carplus Fuenlabrada, no invitaba al optimismo. Juego con poca cohesión, donde el nuevo tridente en quienes se basa la columna vertebral de la plantilla, Alex Renfroe, Luke Maye y Cristiano Felicio, buscaban más por táctica individual que por un rigor en los sistemas, la efectividad en los ataques. Felicio, 26 minutos, obligado a ser sustituido por sus muestras de cansancio, Alex Renfroe anotando tan solo 7 puntos y Maye tirando exclusivamente de 3, donde llevaba un poco alentador 2 de 6. Pero fueron trampeando y llegó el último triple de Maye que les dio la victoria (81-83) y arrancar con buen resultado. Y a pesar de la derrota ante los manresanos en casa (84-87) solo 48 horas después, ya los trazos eran distintos. Y no solamente por el 6 de 9 en triples de Bropleh, sino que los ataques parecían mejor hilvanados, mostraron grandes minutos defensivos y aunque tuvieron el desencanto de desperdiciar 7 puntos (76-69) en los últimos 4 minutos, sí que todo estaba sujeto a un orden más explícito. 

Pablo Pin, la mano que mueve todo.

Pablo Pin mostró tranquilidad ante el desencanto. Y a seguir trabajando. Tras aquella primera semana de arranque, dos victorias, una sorprendente en Murcia (82-89) y la última, ante el líder Surne Bilbao Basket (99-84) a los que apabullaron, sabiendo responder con la veteranía de un equipo de clase alta, a los minutos comprometidos y achuchones en el marcador. De su tarea, nos encanta la ya comentada apuesta por la velocidad, toda ella cargada de control -lo más complicado- y en los ataques estáticos, el uso de las esquinas en la creación de espacios. Hubo un entrenador de un equipo novato en 2012, Alejandro Martínez en el Iberostar Canarias, que nos confesaba una de las facetas que más le sorprendieron al llegar a Liga Endesa: el uso de las esquinas. “Si es la esquina, es la esquina. En este baloncesto no puede estar a uno o dos metros de la esquina. Tiene que ser en la esquina, sino los espacios no funcionan”. Pues Pablo Pin piensa igual, porque realiza un uso magnífico de ellas. Y con la incorporación de dos bases en cancha, algo muy habitual en sus quintetos, la opción de mandar a Renfroe como amenaza en el triple desde las esquinas, es crucial en sus ataques. Y como Renfroe, es Costa o Tomás o … quien se tercie. Lectura: 39,3% en triples, los quintos clasificados en toda la competición.

Cierto que Alex Renfroe es el base más vertical que tienen, de los que mejor puedan dar pases a las esquinas, tras focalizar la defensa en su penetración y en sus 2 contra 2, pero también Prince Ali se ha destacado como un gran penetrador hasta el aro, un foco de atención grande. Para los triples, Luke Maye, otro de los que soporta en sus anchas espaldas gran peso de la responsabilidad del equipo, prefiere su ángulo de 45 grados y le es permitido que los lance en transiciones rápidas. Y con su protagonismo desde el exterior, asoman en el tapete de juego todas las bondades de Cristiano Felicio que hemos explicado. Todo está estructurado y todo tiene su sitio. Y en eso, Pablo Pin tiene su firma y un gran mérito. 

Como apostilla, que el propio Pin sea el tipo que estructuró esta plantilla, que tuvo una visión clara de cómo extrapolar los rendimientos de los elegidos desde LEB hasta la Liga Endesa y sumó piezas para crear un conjunto que físicamente -tanto en defensa como en rebote- sea capaz de competir con cualquier equipo de esta nueva categoría, es como para ensalzarle. Este oficio de director deportivo está confirmando totalmente su apuesta. 

Y así va este equipo. Sumando victorias, tranquilidad en los suyos -incluimos aficionados- y satisfacción entre los aficionados. Covirán Granada cuenta con un conjunto muy bien “parido”, con un gran criterio en su juego y ese espectáculo que dan sus pases largos y sus carreras, ese “speed motion” en el que se desenvuelve tan bien y lo han convertido en un sello. Por eso nos gusta verles. 

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