SURNE BILBAO BASKET, EL NEGRO QUE TODO LO CUBRE

El 3-0 en el inicio liguero de Surne Bilbao Basket lo muestra como un imprevisto invitado al festín de los líderes. Junto a Real Madrid y Lenovo Tenerife, los vascos son como un infiltrado con el que nadie contaba entre la nobleza actual. Sin embargo, vencer en Badalona y derrotar a Valencia Basket, da en pensar que lo suyo es tan real como los cabizbajos gestos rivales tras la bocina final, escalera para alzarse a los puestos de arriba en Liga Endesa. ¿Infiltrados? Pero si ya venían con su chaqué como uniforme. Negro, por supuesto. Como su estampa en estas tres jornadas, el negro que todo lo cubre.

Ludde Hakanson, la media distancia para ser más anotador que nunca.

 

Nikola Radicevic sonreía desde el suelo, haciendo un ejercicio mental por asumir la canasta que acababa de conseguir. Instantes antes, cuando se topó con el rígido brazo de Kyle Alexander cual cordón de seguridad, lo más que se lo ocurrió fue cambiar el balón de mano en el aire y soltarlo hacia arriba, a lo que pasara. “Lo que pasara” fue que acabó entrando, mientras oía el silbato de la falta adicional. No era para menos los segundos de regocijo que se tomó tumbado en el parquet. La providencial suerte y, por supuesto, una pizca de su maestría, entraron en juego. Entre el corrillo del último tiempo muerto del partido con el encuentro visto para sentencia, gracias al triple de Adam Smith, un chascarrillo interno junto a Erik Badiola, el delegado del equipo, volvió a arrancar una sonrisa a nuestro protagonista. Quizás un cómplice “lo hemos vuelto a hacer” con un tercer triunfo, esta vez por 71-65, en uno de los días señalados, ante un potente Valencia Basket y todo lo que conllevaba la carga de Alex Mumbrú como rival. 

“Han salido cosas mejor de lo que tocaba” declaraba la pasada semana Jaume Ponsarnau, actual entrenador del conjunto vasco. El aval de “buenas señales competitivas en todos los partidos” les están aupando donde pocos esperaban, a encontrarse invictos, tanto en Liga Endesa como en Europa. Sin embargo, en el boletín de Surne Bilbao Basket, está la asignatura de “infinitas cosas por mejorar” de boca de su entrenador, porque es muy pronto, se está aún en la ardua tarea de seguir las costuras del patrón y aún deben recuperar jugadores importantes, de baja por contratiempos físicos, como su estrella Andrew Goudelock y el base uruguayo, Agustín Ubal

DOS ARRANQUES EN BADALONA, DOS HISTORIAS DIFERENTES

¿Recuerdan que el pasado curso, también debutaron en Badalona? Ya ven, la casualidad que nos da oportunidad de contrastar. Hace doce meses fue el arranque con el que encadenaron 5 derrotas consecutivas de inicio. ¿Cuál era el problema? Pues que su defensa era extraordinariamente frágil. Los bilbaínos eran resolutivos en ataque, pero se veían incapaces de remontar desventajas, porque no aguantaban en defensa un puñado de minutos sin encajar canastas. Con tal premisa, el acierto ofensivo, ya tenía que ser de proporciones extraordinarias. Ya en las primeras posesiones de su primer choque en el Olimpic de hace un par de semanas, se veía que “mírales, llegan a todas partes”. La rotación de hombres es más sincronizada, las ayudas y cambios de asignación para poder solidificar la defensa y ser agresivos, es mecánica y muy conjuntada. 

Hay que pensar que es la segunda temporada en el plantel de Jeff Withey, por lo que su conocimiento de la liga es mayor. Y que el termómetro de su esfuerzo en la actualidad, es como el que acabó el pasado curso, no como lo empezó. Hay mucha más dedicación y más piernas. Las de Xavi Rabaseda o las de Adam Smith (que hay que valorar esto también en el nuevo estadounidense), son un plus del que sentían cierta orfandad en la 21/22. 

Michale Kyser, la intensidad ante todo.

Por otra parte, si todos reconocieron que con la incorporación de Damien Inglis, la defensa subió muchos enteros porque contagió y obligó a equiparar a sus compañeros en su esfuerzo, ante la marcha a Gran Canaria de esta apreciada pieza, había que inventarse otra “Inglis version”. Y lo encontraron en Michale Kyser. En nada se parece su “chásis”, ni sus músculos ni su potencia a su predecesor. Torneado por multitud de tatuajes, se nos presenta un tipo muy delgado, de brazos largos, pero que llega a todas partes como lo hacía Inglis. Y salta a defender el pick&roll y recupera su posición como para dejar estela en el camino. Y se asoma en posibles ayudas, tapando huecos y caminos para el rival. Su actividad y oportunismo, junto con su facilidad para taponar (líder en la liga con 6, empatado con otros cuatro jugadores), es la argamasa que todo lo une en la defensa de los vascos. 

Traducido en números, es bastante impresionante ver que conceden tan solo el 39,8% de porcentaje rival en tiros de campo y un 29,8% en triples. Pierden 3,6 balones menos que el rival por encuentro, por lo que los 72,3 puntos concedidos, en definitiva, se tornan escasos en el adversario. O sea, derrota al canto.

ADAM SMITH, EL NUEVO CAÑONERO

Este escolta con cuerpo de base, traído desde la liga israelita, ante la preocupación por la lesión de Goudelock, muestra el espíritu que demandan en Miribilla. Un tipo de un explosivo uno contra uno y tiro exterior que quita el hipo (incluso triples con rectificados en el aire, que también los hemos visto), que promedió 19,5 puntos en los dos primeros envites (en Badalona y ante Real Betis Baloncesto). Y no deja de resultar curioso que no sea pieza a quien se le necesite como obligación, ni en quien se depositan los designios bilbaínos para ganar. No hace falta. En la victoria ante Valencia Basket, con 0/6 en tiros de campo y 0 puntos durante más de 39 minutos, sus compañeros encararon los últimos 60 segundos con 3 puntos por delante, tras un excelso trabajo previo. Sin embargo y como paradoja, anotó el triple final para poner la puntilla a falta de 29 segundos y concluir con un definitivo 71-65. “Al final del día lo único que importa es ganar”, expresó Adam Smith, según publica el periodista Jon Larrauri en el diario online Deia“Sea conmigo metiendo puntos o dando buenas asistencias, lo importante es salir del partido victoriosos”.

Adam Smith, el referente ofensivo.

El resto de la plantilla se bastó y sobró, con triples decisivos de Emir Sulejmanovic, recuperado tras dos años en Tenerife, ayudando al juego interior de Jeff Withey (más activo) y Denzel Andersson, a quien le está costando más la adaptación a nuestra liga (demasiadas faltas personales innecesarias). Y como remate, este Michale Kyser, jugador extraño que, conocedor de sus limitaciones, no es tipo de poste bajo -por su falta de peso- ni tampoco cuenta con un tiro en suspensión notable. Entonces, ¿qué tiene? Continúa bloqueos. Y tiene mucha gracia haciéndolo, puesto que su primera opción al recibir es, en vez de arrancarse hacia el aro, busca el pase. Y allá que tienen a hombres como Withey con posición ganada bajo el aro o Rabaseda remontando por línea de fondo, bien surtidos de balones. 

Decir que Ludde Hakanson, con la experiencia que atesora y unos cuantos años en nuestra liga, está tomando mejores decisiones anotadoras que nunca, con un tiro a media distancia tras bote con tanto veneno como oportunismo (con 12,3 puntos, promedia el máximo de su carrera ACB por el momento). Al igual que Niko Radicevic busca la verticalidad y el camino a canasta con más frecuencia de lo habitual, conformando una garantizada pareja de bases (a la espera de Ubal). Y que la aportación en ataque de Francis Alonso (40% en triples) y Xavi Rabaseda (5,3 puntos y grande en los contragolpes) son bastiones en los que apoyarse en momentos determinados. “Tenemos un equipo en el que cualquiera puede dar un paso al frente y aportar cosas importantes” continúa Adam Smith. “Nos quedan muchos partidos y la gente está emocionada, porque esto es solo el principio”. 

“Para nuestra propuesta de máxima energía, es necesario jugar con rotación” declara Jaume Ponsarnau, el alquimista desde el banquillo de todo este entramado, cargado de criterio y los mayores esfuerzos. “Para encontrar intensidad, velocidad y fuerza, necesitamos un equipo suficientemente largo”. Diez jugadores con más de 15 minutos. Predicar con el ejemplo. Ponsarnau ha sabido transmitir lo que quiere y por el momento, su discurso funciona. Claro que hay muchos aspectos por mejorar, como que el acierto en el triple en dos de sus mejores tiradores, Alex Reyes y Denzel Andersson comience a acercarse a lo que ellos pueden dar (actualmente, es un insuficiente 3 de 18 entre ambos). Y estos son los argumentos de Surne Bilbao Basket. Un equipo atractivo, puesto que el ritmo que ponen en los partidos es frenético, donde ahí… ¡ah! Que no les hemos dicho que Michale Kyser corre la pista como nadie. Pues sí, como hombre alto, es una joya en transiciones rápidas, de las que tanto proliferan últimamente en Miribilla. ¿Quieren una guinda para el pastel? 20-13, 26-12 y 27-18. Estos son los parciales de anotación en los últimos cuartos a favor de los vascos, por orden cronológico (Joventut, Real Betis y Valencia Basket). Los últimos 10 minutos son nubarrones y muy negros para los rivales. Claro, negros. No podía ser de otra manera.

Jaume Ponsarnau rodeado de unos jugadores que entienden su propuesta.

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