EL BRILLANTE FOGONAZO DE LA SUPERCOPA ENDESA

Es un pistoletazo de salida magnífico. Reunir a lo mejorcito de nuestro país es tomar el relevo a históricos torneos de pretemporada (¿recuerdan Puerto Real?), darle un baño de oficialidad y presentarlo como algo de por sí, atrayente. En este caso, el fogonazo de su disparo son fuegos artificiales, brillantes y coloridos como Sevilla, la ciudad que acogió esta nueva edición. 

Indudablemente, esta será la edición de la Supercopa Endesa del saque rápido. De la celeridad máxima y el ritmo trepidante. A un lado queda la autogestión sobre si salir corriendo o controlar la siguiente posesión. Como niños con zapatos nuevos, los jugadores salían escopetados a crear ventajas de la velocidad recién encontrada con esta nueva reglamentación. Que la dinámica de tantos años atrás hizo a Sergio Llull entregar el balón al árbitro Jordi Aliaga para que se lo devolviera, sacando incluso una sonrisa en el escolta del Real Madrid, al ver el “no, a mí no me toca” del colegiado, a pesar de ser los minutos finales más calientes de la finalísima. 

Es normal, nadie conoce ni le es familiar la norma, ni tan siquiera al entrenador del F.C. Barcelona, Sarujas Jasikevicius, que llegó tarde al mundo para su uso. Nos tenemos que remontar a Gabi Abrines, padre de Alex, para descubrir que hubo un tiempo en el baloncesto español y del resto del mundo FIBA donde se ejecutaba, donde los más avispados (los Llorente o Laso, pasando por Solozábal o Vicente Gil) que siempre apuraban unos metros más para efectuar el saque y los árbitros, hartos ya de accionar su silbato, mandando repetir en el lugar debido, cortaron por lo sano y tomaron la norma NBA de “nada, aquí a tocar cada balón a cada vez”. En estos tiempos, tanto los jugadores como sobre todo los árbitros, están más preparados que hace casi 40 años y la normativa es más clara. Esperemos que tenga éxito, que se vayan lijando los salientes reglamentarios que puedan dar lugar a polémica, porque la sensación como aficionados era un bendito “aquí no hay respiro”. 

Una Supercopa Endesa en la que vimos al nuevo madridista Dzanan Musa (que para esto se inventan este tipo de competiciones, para lucir las primeras instantáneas a las nuevas adquisiciones de relumbrón a modo de presentación en sociedad) a un nivel tan notable que parecía ser candidato al MVP del torneo. Que luego parecía ser Laprovittola con una actuación en la final estelar, cargada de protagonismo, que luego Llull a golpe de triples en una loca remontada y otra vez, Laprovittola. Y que al final, pues quien decantó la jornada para sus colores, fue Walter Tavares. 24 puntos, 12 rebotes y 5 tapones, dando el factor diferencial de la última final liguera, porque sigue siendo dominante. Capaz de taponar a Tobey en los últimos instantes de la prórroga en el decisivo tiro a dos metros del aro -tras buena jugada azulgrana-  como de intimidar y forzar el no tirar a Laprovittola a 8 metros. Eso es hoy día Tavares y ese es su rango de “mamá, miedo” como narra Fran Fermoso en las retransmisiones televisivas. El trofeo al jugador más destacado tuvo que ser para él, sin ninguna discusión. En la “casa blanca”, nada nuevo bajo el sol. 

Entre los azulgranas, ante un buen número de adquisiciones que toca ir acoplando, esperemos ver pronto más sano a Tomas Satoransky y la duda de la rehabilitación de Niko Mirotic y su reaparición, porque lo de los dos “5” simultaneando pista, mirándose entre ellos y preguntando al banquillo quién cogía al ala-pívot rival, es extraño. Como extraño es ver un center nato como Mike Tobey, que tenga que jugar de “4” y cuya mayor aportación ofensiva sea tirar triples (3 intentos de 2, 9 intentos de 3 en este evento). Todo ello se deberá ir trabajando. Estamos en Supercopa y eso, sigue siendo pretemporada. Con fogonazos brillantes, pero pretemporada.

El curso de Liga Endesa 22-23 comienza mañana miércoles. Y a partir de ahí, la locura de partidos, de competiciones europeas, de victorias y rachas de crisis… de todo lo bonito que tiene este deporte. Lo que llevábamos esperando todo el verano, aquí lo tenemos. De nuevo. A disfrutarlo. 

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