Examen a los bases en Europa

A la espera de la evolución de Tomas Satoransky, la selección de la República Checa sigue a vueltas entre temores de su pronta -o no- recuperación, si el Eurobasket llegará y el actual base del F.C. Barcelona podrá dirigir al combinado entrenado por Ronen Ginzburg

Lo que se vio claro es que, en el partido del pasado fin de semana en Hamburgo ante Alemania, los checos mostraron una versión muy distinta tras su lesión, sin brújula, sin mordiente, sin ideas respecto a la buena impresión dada hasta ese momento. El ex “zaragozano” Vit Krejci no estaba convocado, pero es que no había nadie más que se pareciese a un base que continuase el trabajo hasta ese momento conseguido. Y empezaron a asomar las individualidades, la mala selección de tiro y jugadores clave sin recibir los balones oportunos. 

Y esto no es exclusivo de esta selección, sino que la total ausencia de bases en muchos combinados conlleva, desde hace ya años, que los directores de juego principales en el Viejo Continente, acaben siendo un buen puñado de estadounidenses nacionalizados. Hace años ya comentamos de su alarmante escasez en las repúblicas de la antigua Unión Soviética, que tan solo Mantas Kalnietis por los lituanos era un jugador de élite europea, frente a un prolongado desfile de estadounidenses. 

Por primera vez en nuestra historia, la Selección Española ha debido recurrir a naturalizar uno de ellos, Lorenzo Brown. Y sí, las circunstancias son las que son, pero no es menos cierto que puede que sea el campeonato en el que nos presentemos con un único base puro, si finalmente Juan Núnez no forma parte de los doce definitivos.

John Roberson (Bosnia), Shane Larkin (Turquía), Dee Bost (Bulgaria), Jaleen Smith (Croacia) Kendrick Perry (Montenegro), Thad McFadden (Georgia) y hasta un ocasional base A.J. Slaughter (Polonia), aunque juegue más de escolta, serán el ejército de esta “estirpe” que se unirán a Lorenzo Brown

¿Qué está sucediendo? ¿Pueden ser Vasilije Micic, Nick Calathes, Dennis Schroeder, Thomas Heurtel o Rokas Jokubaitis un ‘rara avis’ en el baloncesto europeo? ¿Qué tienen ellos que no se consigue en los demás? ¿Por qué esta carencia de buenos bases que este continente lleva arrastrando ya de años? Pues no lo sabemos. En España, al menos, podemos comentar que es una cuestión generacional, que visto este verano las categorías inferiores, podremos contar con cierta cercanía con hasta 5 bases de calidad que puedan ser descollantes (Juan Núñez, Sergio De Larrea, Conrad Martínez, Lucas Marí y Mario Saint-Supery, sin quitar de vista al tinerfeño Diego Fernández o el azulgrana Rafa Villar). 

Sin embargo, también se puede hacer autocrítica y viendo los partidos internacionales de categorías inferiores, se puede ver en la evolución de los europeos, por qué muchos de los que triunfan tienen aún ese poso de antiguo director de juego junto a un repertorio mucho más moderno. Que la figura de los Eremin, Corbalán o Marzorati, obviamente ha quedado caduca, que ahora se pueden encontrar generadores en todas las posiciones -como antaño, por otra parte- y que la deriva del spacing, del pick&roll y su dominio, sí puede aupar a la élite. 

Con los patrones del juego actual, ¿cuál es la exigencia en los bases en formación para que, cuando lleguen a seniors, tengan la capacidad de destacar? Todo ello, contando por supuesto, con la capacidad de anotar, su tiro exterior y verticalidad para poder crearse tiros. Si se encuentran con pívots que dominen cerca de la canasta en poste bajo, cómo se les nutre de balones. Si, en cambio, son de ganar una posición bajo el aro, cómo les doblan balones. Qué ventajas sacan de un bloqueo y continuación y cómo son capaces de pasar a un grande que continúe hacia canasta, con su repertorio de pases. Cómo son capaces de dividir para surtir a tiradores exteriores o intuir cuándo los compañeros cortan a canasta, habiéndoles creado espacio previamente. Son asignaturas que se deben ir dominando con el tiempo, porque todas son importantes.

Sí vemos una deriva que puede ser perniciosa -por la poca exigencia que tiene en la figura del base- de casi una exclusividad en pases a las esquinas cuando se plantan en el corazón de la zona, tras aprovechar un bloqueo, como ejecución de una jugada. De pases de “alley-oop”, sin una garantizada efectividad, priorizando al pase picado. De, en definitiva, un juego con menos mordiente que, entre las estrellas, sí vemos que leen claramente las necesidades y saben tirar de un repertorio muy amplio. 

En España, repetimos, ya vemos en lontananza buenos bases y Juan Núñez es el primero que asoma de estos futuribles. Apreciar su facilidad de pase y la conveniencia en lo que hace, da confianza. Y todo porque hay diversos focos con una más que notable enseñanza. “Echar mano” de un Lorenzo Brown puede ser algo muy puntual, aunque una necesaria puntualidad, puesto que estamos convencidos que será uno de nuestros mejores representantes.

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