RETRATO Nº 117: Fotógrafos, instantáneas de sueños

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

RETRATO Nº 117: Fotógrafos, instantáneas de sueños

“Video killed the radio star” es una de las canciones más icónicas de la década de los 80, creada por The Buggles. Ni el vídeo ha matado a la radio… ni tampoco a la fotografía. Imagen, imagen. Portales de todo tipo, websites especializadas, carga viral a través de pequeños clips de vídeo inmediatos. Y la fotografía, modesta ella, intentando ilustrar textos entre banners publicitarios que, con su oleaje, les van comiendo espacio, que hacemos poca justicia cuando pasamos con el toque de un dedo en la pantalla de abajo hacia arriba hasta el siguiente paquete de letras. Aun con todo, subsiste. Las buenas fotografías son el gancho al enlace de lo que se quiere contar. Icónicas y embaucadoras, de un momento, de una… exactamente, una instantánea, hipnotizan hasta guiar el dedo al click del link. Incluso en dispositivos pequeños poseen su fuerza, como interruptor a una explosión de sensaciones. El chasquido del disparador de un profesional que busca, mira con los ojos educados a observar lo que pocos más ven y lo muestra en su particular bandeja. 

En baloncesto, deporte dinámico y espectacular, una foto nos congela el tiempo. Disección muscular de cuerpos en luchas por un rebote, anatomía del protagonista mientras pretende ganar una posición, psicoanálisis de un gesto de rabia del héroe de la tarde, miramos una y otra vez cada porción hasta el deleite, como una explosión de fuegos artificiales. Y como los vinilos con la música, la impresión en papel sigue siendo algo así como un rescate a lo primigenio, un regalo para los sentidos, máxime con nuestro deporte. 

Miren la estampa de Walter Berry calentando en el parquet del pabellón de Collado Villalba, cuando militó en el Atlético de Madrid. Buscar el ángulo y la fuerza de un simple calentamiento. Jugar con el diafragma y el obturador, hacerlo esencia en una cabina de revelado, inmortalizarlo en la celulosa de unas páginas de una publicación que guardaremos. Porque, ¿a que tienen la sensación que el antiguo lector de baloncesto tiene un ramalazo de coleccionista que no tiene ningún otro deporte? Rebusquen en casa de sus padres los antiguos números GIGANTES, de Nuevo Basket, Basket 16 y SuperBasket o Revista OIficial NBA… ¿Lo ven? Siguen siendo la herramienta que conduce a lo más sagrado de nuestra adolescencia, maletas cerradas de indumentarias y zapatillas de años mozos. 

Sin saberlo, a la devoción por Epi y Fernando Martín, a Herreros, Bird o Magic, Jordan y Gallis, Navarro, Gasol y Felipe o el mismísimo Kobe, profesábamos la misma idolatría por tipos que desconocíamos, cuyos nombres se imprimían al lado de la fotografía, en pequeñito: Fernando Laura, Carlos Candel, García Surrallés, Josep María Arolas, Miguel Ángel Forniés, Mariano Pozo, Juan Carlos Hidalgo, Jorge Gombau y Emilio Cobos, Rafa Casal… todos bajo el influjo de aquel genio al otro lado del charco, Andrew D. Bernstein, que creó una factoría para desarrollar afluentes de la NBA a través de su visor, por todo el planeta. Y gracias a ellos, forrábamos las carpetas “del insti” y cubríamos paredes con inmensos posters. Cómo costaba pasar la página ante algunas de aquellas fotografías.  

RETRATOS DE UNA VIDA siempre buscó la fuerza de la instantánea, el ‘clic’ automático con nuestros sentidos, nuestra memoria, túnel a tantas y tantas cosas. Y los nombres hoy son distintos (algunos continúan), pero la magia no cambia. Y en ello hemos basado siempre nuestra sección. En el trabajo y la tarea de estos profesionales que, tan apasionante es ver su trabajo, como oírles el cómo y el por qué de sus detalles. El baloncesto es un planeta de mil recovecos y especies de belleza. Y en él seguiremos insistiendo desde aquí. Para que te remuevan y conmuevan. Para ir, a salto de foto, caminando por nuestras vidas, desde los 13 años a los 20, a los 30 y de vuelta a los 15. Para disfrutarlo. Gracias a ellos. 

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