Ante Tomic, el mejor

Si alguien está marcando el Playoff de Liga Endesa 2022, este es Ante Tomic. Lidiar con el MVP de la competición, Giorgi Shermadini, en cuartos de final, aupar al Joventut a lo que no había logrado desde 2008 -semifinales ligueras- y ser el elemento determinante de la serie ante el Barça con actuaciones prodigiosas, son un cúmulo de circunstancias que, desde Endesa Basket Lover, nos da para caer rendidos ante la omnipresencia de alguien superlativo. ¿El mejor? Pues sí. ¿Qué lo de Walter Tavares está siendo sin calificativos (intentaremos hacerlo en el próximo artículo) como para poder tener esta catalogación de único? Pues también.

2022-06-05_FCB basquet vs JOVENTUT BADALONA_VICTOR

Pero es que ayer, en el Olimpic de Badalona, incluso en los últimos minutos de marcador adverso, carreras locas y desafortunadas pérdidas de balón para los verdinegros, ante un Barça que arrancó el factor cancha en un escenario muy, muy difícil (77-83), Ante Tomic seguía anotando, ayudando a que volviera la cordura perdida por instantes y, como los héroes condenados, sin mirar el electrónico para asumir que en la tarde del miércoles, tocaba claudicar.

Tomic sufrió en el primer encuentro de semifinales (10 puntos). Su juego en poste bajo fue retado al físico rival, a que Brandon Davies fuese duro con él, de ir al choque, de no ceder un centímetro e incluso de hacerlo retroceder, porque el gancho del pívot croata no es tan efectivo un metro más lejano de lo habitual. Y llegó el segundo enfrentamiento y el cuadro cambió. Ante jugó más abierto, más observador de lo que hacían sus compañeros y más distribuidor. No miren las estadísticas de asistencias (lo que fueron 3 el primer día, se convirtieron en 0 en el segundo), pero repartía el balón alejado del aro al punto exacto, a donde a partir de ahí se crea la asistencia. El paso previo del exitoso paso previo. Una gozada. 

Y lo que fue el primer día porfiar en poste bajo, ahora se convertía en continuar bloqueos y rematarlos con sus tiros cortos en un último toque de dedos solo para elegidos. Sus compañeros, más agresivos y verticales que nunca, entraban como cohetes. Las piernas de Feliz, de Vives, de Ribas, hacían entrar hasta el corazón de la defensa y soltar el pase al terreno ya conquistado de Tomic, en el corazón de las tinieblas, a dos metros del aro. Donde le pasaba el balón Marcelinho Huertas hace casi una década, donde se siente privilegiado por volver a encontrárselo ahora. Y sus 24 puntos (máximo anotador del partido) abrió grietas en el Palau Blaugrana, entregado a sus ídolos culés (el ambiente y la presión ambiental fueron increíbles). Un partidazo con un gigante coronado y el factor cancha ganado.

Quizás de una manera más profunda nos marcó Ante Tomic en el encuentro de anoche en el Olimpic. Porque volvió “al barro” del poste bajo principalmente, a anotar 21 puntos (y ser de nuevo el máximo encestador) con toda la brega y el desgaste que eso supone para alguien veterano (35 años). Sus compañeros estaban en más problemas (el 50,7% en tiros de campo del segundo día se convirtió en un 45,9% y las 21 asistencias, en 15). Y Andrés Feliz quería ocultar su dolor y frustración de la lesión del segundo envite con arrestos, pero esta historia no se escribía igual. Corrían lo justo y ya no era el ritmo frenético de la matinal del domingo. Aunque bien es cierto que esta vez por pillería anticipaban líneas de pase, robaban balones y salían como escopetas hacia el aro contrario. El Barça supo contenerles mejor y estuvo fuerte en ataque cuando tenía que estar. Que Cory Higgings olvidó sus males y tuvo canastas … de las de Higgins. Y una mortal daga de película de Ang Lee se incrustó en el alma verdinegro con el triple de Nick Calathes a falta de 41 segundos, sentenciando (74-80).

 Solo fue ahí cuando Ante Tomic se echó las manos a la cabeza. Y no quiso pensar más, porque corrió en la siguiente posesión, ganó la posición, recibió un pase bombeado y forzó falta personal. Una más de las nueve que provocó. Fue esa fe inquebrantable lo que nos emocionó. Incluso en la derrota. Perdieron el factor cancha y están en situación adversa de match ball. Pero hay que saber ser líder incluso ahí. O un fenómeno. O el mejor.

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