Richard Nguema: Base muy físico… con 35 hermanos

Apuntaba seguramente más alto la carrera de Richard Nguema cuando era un referente en las categorías inferiores de la selección española. Con su potente físico y serena visión de juego podía haber sido un base que se estabilizase en la Liga Endesa, pero no fue así. Sus tres equipos (38 partidos en total entre Real Madrid, Estudiantes y Obradoiro) no llegaron a darle minutos de importancia (una media de 4…), aunque un peldaño más abajo, en la LEB Oro, sí tuvo un par de temporadas interesantes.

Nguema nació en Madrid, aunque de padre y madre de Guinea Ecuatorial. “La situación en el país cuando emigró mi madre era compleja y ella tuvo que salir por piernas por estar vinculada al gobierno que había. Mi padre, por otros motivos, estaba trabajando como diplomático en España y aquí se conocieron”, contó en una entrevista en Lancelot TV en 2021. En ella añadía orgulloso que tiene 35 hermanos y que los conoce a todos.

En los dos grandes clubs de la ciudad jugó en categorías inferiores. Primero vistió de blanco: “De niño hacía todo tipo de deportes en un club social. El baloncesto fue el que más me gustó y pasé a jugar en el colegio Patrocinio San José porque en el mío no había equipo. Conmigo hicieron una excepción. Me contactaron Real Madrid y Estudiantes e hice la prueba con los dos. Preferí al Madrid, un club con todos los detalles muy específicos y todo muy estructurado para el deportista”..

Allí coincidió en la cantera con jugadores como Pablo Aguilar, Javier Beirán, Bogdan Bogdanovic, Nikola Mirotic… hasta llegar al primer equipo, donde debutó en la temporada 2005-06. “Tengo recuerdos muy bonitos”, resume, con especial cariño por Felipe Reyes y Sergio Llull. Fue precisamente la llegada del menorquín la que en cierto modo tapó su progresión, además de la presencia de otros dos bases de alto nivel como Raül López y Tunceri.

Eso llevaría a cambiar de acera. “Me ofrecieron renovar, pero preferí irme al Estudiantes (2007-2010). Estuve muy cómodo tres años, les dio igual de dónde venía. Me hicieron sentir que era parte de la familia”, explica. Sin embargo, tampoco tuvo la cancha que deseaba y bajó un peldaño, a la LEB Oro, donde ayudó de forma relevante al ascenso del Obradoiro en 2011. En Santiago completaría la siguiente campaña su tercera etapa ACB, aunque de nuevo en un papel marginal.

Volvió a LEB con el Cáceres, de nuevo con buen tono, y después miró hacia sus orígenes, hacia Guinea Ecuatorial, donde l legaría a jugar con los Malabo Kings. Intentó hacerlo sin éxito con la selección, pero era considerado extranjero. También se vio envuelto en el caso de los pasaportes falsos, negando siempre su vinculación con ello.

El baloncesto me ha permitido conectar mucho con mi familia. Cuando me fui a jugar a Guinea Ecuatorial viví mis raíces y me ayudó a juntarme con mi gente y crear fortaleza con ella. Decidí apostar por ello al tener la vinculación deportiva y familiar e Hice lo correcto”, comenta. Hasta llegó a jugar unos meses en la República Dominicana. Los últimos años los ha pasado en la Liga EBA con el equipo de Lanzarote, cuyos impulsores, el Grupo Martínez Hermanos, le dieron además un trabajo en su fundación benéfica como coordinador deportivo.

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