JOEL PARRA, A LA CARRERA EN TODO

Porque el partido de anoche en el Palau Olimpic supuso eso para el Joventut: correr, llegar a las ayudas en defensa, a los dos contra uno, desplazarse hacia el lado contrario a la carrera en el movimiento de balón, forzar la pérdida… y salir al contragolpe para conseguir una canasta fácil. Así fue como si dirimió la primera mitad que fue la que sentenció el encuentro (54-21 al descanso). Y así fue como Joel Parra, yendo por la misma senda también en los primeros minutos del tercer cuarto, logró un 6 de 6 en tiros de campo, para 14 puntos y ser el puntal verdinegro como su máximo anotador, en una borrachera en la que se vieron implicados hasta 6 compañeros más suyos, igualando o superando los 10 puntos. 

Extraño (y un completo éxtasis para la parroquia verdinegra) fue el encuentro ante Lenovo Tenerife en el debut de esta eliminatoria de cuartos de final, porque si las primeras posesiones mostraron una agresividad digna de un Playoff -que los colegiados, con buen criterio, no cortaron y dejaron jugar-, ni Fran Guerra o Giorgi Shermadini posteriormente por los canarios, ni Ante Tomic por los verdinegros, intuíamos que jugarían cómodos. Y se buscaron otras alternativas. Quien primero las encontró y quien más acierto tuvo en ello fue quien se apuntó el primer tanto en el Palau Olimpic badalonés. 

Porque llegó la borrachera de triples en los hombres de Carles Durán: 10 de 16 al descanso y un 13 de 29 (45%) final. ¿Su origen? En las recuperaciones de balón de los locales, aumentando la incertidumbre en el juego canario que sufrió muchas más pérdidas de las habituales en su preciosista circulación de balón. El ‘clic’ lo activó Andrés Feliz, jugador por el que apostó en la titularidad Durán y salió de lujo. Con él, se apretó más la defensa, ganó un par de muescas más en su decisión y tenacidad y fue quien propició las carreras como un ataque de caballería. ¡Ay, las carreras!

Fue una locura de contragolpes, de canastas fáciles en bandeja o mates en “alley-oop”. De pararse en la línea de 3 puntos y con una confianza ciega de que “hoy es el día que entran”. Repetimos: 10 de 16 en los primeros 20 minutos para todos los gustos, sea Willis, Ribas, Ventura, Vives o Bassas. Para las bandejas fáciles, para los mates y acabar casi besando el aro en sus canastas, estaba Joel Parra. Incluso para celebrar un mate de Derek Willis como “palomero” (pero como un “palomero” que hacía décadas no veíamos), entre el desconcierto, la Penya logró robar un balón con 4 jugadores, porque al bueno de Willis no le había dado tiempo aún a bajar a defender. Joel Parra pegó desde medio campo un salto tan poderoso como el del estadounidense, en esta ocasión para lanzar el puño al aire y celebrar la canasta de su compañero, una más que apretaba el lazo del regalo a su parroquia.

Joel Parra es un jugador terriblemente atractivo e interesante. De su irrupción ya hablamos cuando fuimos testigos en Endesa Basket Lover en el Campeonato del Mundo sub 17 disputado en Zaragoza en el verano de 2017. Que aquel ala-pívot que se sentía muy cómodo jugando en el poste alto, se ha ido recomponiendo a la figura de alero, en una transición que es de las más difíciles en baloncesto, por la exigencia de ser alguien netamente exterior en el movimiento y rapidez de pies, sobre todo en defensa. Y él ha sabido cumplirlo perfectamente, completar ciclos a base de trabajo. Como era de prever, su tiro exterior ha ido mejorando y como vimos ayer, es un auténtico tanque entrando a canasta a campo abierto. Si fueran sus contras una viñeta de cómic, el “glub” en un bocadillo puesto por el rival cuando debiera ponerse en su camino, sería hasta sonoro. Hay que tragar saliva para colocarse delante. El chaval tiene raza y hambre para seguir mejorando. Y el clamor del “¡Parra, quédate!” entre sus aficionados fue sonoro y notorio en el Olimpic orgulloso, tras saber recientemente que será sede por primera vez en su historia de una edición de Copa del Rey. El 100-68 final no significa nada de cara al segundo encuentro en Tenerife. La algarabía de anoche en el recinto badalonés queda ahí, para el recuerdo de una fantástica velada para ellos. A partir de ahora, borrón y cuenta nueva. Que esto es Playoff y precisamente ese, es su atractivo.

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