RETRATO Nº 116: Harper Williams, el grande no tan alto

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

RETRATO Nº 116: Harper Williams, el grande no tan alto
ACB 96/97: Estudiantes Argentaria 88-92 León Caja España (12.01.97)

En una de las ruedas de prensa más multitudinarias de la historia de nuestro baloncesto, el presidente del Club Estudiantes, Alejandro González Varona, daba por finiquitado la historia veraniega que más dio que hablar durante las vacaciones de 1996: el “culebrón Herreros” tuvo su fin y mientras el Real Madrid se hacía con sus servicios, los colegiales cedían en su disputa ante aquel decreto 1006 que todo lo cambió. Varona había abandonado su retranca habitual, enfadado aún como una mona, declarando su malestar ante el micrófono, en una tensa reunión donde los chascarrillos, tan habituales en él, no tocaban. Y por si no fuera poco, otro trago con sabor a ricino iba implícita aquella mañana, con la marcha de Juan Antonio Orenga también al club blanco. “Al menos con este, hemos podido fichar para suplirlo al … al negro grande”, confesaba encendido, sin recordar que el que retornaba al Ramiro era Harper Williams, “el negro grande”. 

Y aunque no era tan alto, sí se hacía grande, enorme, en la zona. Rozaba los dos metros de estatura, no más, para ser un jugador de clara devoción y sapiencia interior, con el aditivo de una notable mano para la suspensión de larga distancia. ¿Su valía física? Sus brazos interminables, con una envergadura muy superior a su parca estatura, buena movilidad y la capacidad de proteger los tiros con su cuerpo, esos semiganchos en suspensión por encima de rivales -siempre- más altos, de manera magistral. Solamente los grandes de la historia de nuestra liga han protegido así los tiros en la zona, de tirar de hombros, de hacerse ancho y ocupar espacio, como lo hacía Harper Williams

Había que ser un sabio y conocer bien el mercado para lograr traer a este jugador a España. Era el verano de 1993 y un evidentemente un sabio, Ramón Fernández, lo trajo a León recién salido de la universidad de Massachussetts, donde era una estrella. “Es que, tan interior, en la NBA no puede jugar” era un mantra que los Lakers ignoraron a diferencia de cualquier otra franquicia. Mandaron un enviado a León para convencerlo y probar con ellos. Enterados en el club leonés, hicieron todo lo posible para esconderlo por la ciudad durante los días de estancia del enviado ‘Laker’. Y bien que lo disfrutamos con posterioridad. 18,9 puntos y más de 8 rebotes promedió aquel difícil año del club leonés, donde la marcha del patrocinio Elosúa y menos millones, marcó un antes y un después en la historia del club. El año I con el sello ‘Williams’.

Y fue al curso siguiente cuando Estudiantes Caja Postal vio en él su Cadillac particular (negro -por la indumentaria del equipo entonces- largo y bonito), y para nada mal de precio, mostrando su enorme calidad. Aunque la 94/95 fue un tanto convulsa para los colegiales, dejarlo libre el 30 de junio lo vieron en la directiva como un error y bien que se apresuraron para recuperarlo tras una temporada de ausencia. Glorioso para él, por cierto. Harper Williams fichó por TDK Manresa en la 95/96 y si inicialmente tenía que zurcir abundantes rotos interiores (la conexión con su compatriota interior, Darren Morningstar, no era la mejor), el que llegase con el curso iniciado una joya del calibre de Tellis Frank en su lugar, conectó como una de las mejores parejas interiores del baloncesto español entonces. Con Joan Creus, Esteller, Salva Maldonado en el banquilo entre otros, lograron la Copa del Rey en Murcia, como uno de los grandes hitos del club del Bages.

Vuelta a Estudiantes, con el premio que tocaba jugar Euroliga (llamada Liga Europea entonces) y saborear las perennes ya semifinales ligueras, algo habitual en el club del Ramiro. Con posterioridad, León nuevamente durante dos cursos, un año en Limoges bajo el mandato de un novel en los banquillos llamado Dusko Ivanovic, el Panionios griego e Imola italiano, tocaban al anuncio de su regreso a España, a Manresa otra vez. Un tipo que aseguraba más de 15 puntos, un 53% en tiros de campo y 6 rebotes de media, ya era un seguro para aquellos clubes de zona acomodada que aspiraban a Playoff en ACB. Un último curso en Gran Canaria en la 05/06 puso fin a su periplo en la máxima categoría del baloncesto español, probando en Breogán y Cáceres también, en LEB Oro. 

Siempre con su juego de pies, sus semiganchos y su trote cansino en transiciones. Acompañado permanentemente por su kit de salsas, un estuche en el que guardaba seis tipos de ellas (todas las mostazas, mahonesas y salsas con tomate posibles), con la que aderezaba casi todas las comidas aunque no ayudase a estilizar su figura, un tipo simpaticón y peculiar que hizo de su carrera un marcado sabor a baloncesto español. Mírenlo en la fotografía ante Chris McNealy, al que superaba por facilidad y usando sus brazos como látigos hasta canasta. Diez años en ACB, doce en nuestras fronteras son para recordar en estos RETRATOS DE UNA VIDA. Un lujazo para el aficionado de los de saber vivir en la zona con dos metros pelados. Alto no, pero grande sí. ¿Recuerdas? ¡Ahora te toca a ti!

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