Albert Miralles: ‘Drafteado’ hijo pródigo

La carrera de Albert Miralles concluyó en 2017 con la sensación que había completado el círculo vistiendo los últimos cuatro años la camiseta del Joventut. Fue una reconciliación en toda regla, ya que a principios de siglo protagonizó un serio conflicto con el club verdinegro que terminó incluso en los tribunales. Al final, todo volvió a su cauce, como debía ser entre una entidad histórica y un jugador que, sin llegar a ser sobresaliente en nada, sí resultó siempre muy cumplidor.

Lo tenemos bastante reciente. Miralles era algo así como un ‘cuatro y medio’: podía hacer daño a sus rivales jugando al poste y también de cara y tenía un profundo espíritu de equipo, al menos en la segunda mitad de su trayectoria, cuando su paso por Italia le dio un notable empujón a su rendimiento. Durante cuatro temporadas fue un complemento valioso en el Valencia Basket (2005-09) en lo que seguramente resultó su mejor versión, como él mismo reconoce. Después también cumplió en Gipuzkoa y hasta tuvo una aventura en un ‘grande’ de Alemania como el Alba de Berlín.

Nacido en Barcelona y criado en las categorías inferiores de la ‘Penya’, llegó a debutar muy joven en la entonces denominada Liga ACB, en la temporada 99-2000. Hoy en día reconoce abiertamente que se equivocó y que estaba mal asesorado cuando forzó la situación para poder marcharse a otro sitio en 2001. Como el tema no se terminaba de resolver y ningún club de la élite española podía arriesgarse a ficharle porque podía costarle muy caro en los tribunales, tuvo que buscar acomodo en primero en la LEB, en Ourense, y luego en Italia, donde jugó en equipos históricos como la Virtus de Bolonia y el Cantú  y en otros menos potentes como Rimini y Roseto.

Le teníamos algo perdida la pista cuando en 2004 sucedió algo bastante inesperado: los Toronto Raptors llegaron a elegirle en la segunda ronda del ‘draft’, en el puesto 39, y sus derechos acabaron en los Miami Heat. Solo seis españoles lo habían conseguido hasta entonces entrar en la lista del sorteo universitario. Algo debieron verle en Florida, donde llegó a disputar una liga de verano, pero no llegó a dar el salto. “Tuve mala suerte. Creo que lo hubiese hecho bien, se produjo un ‘lock-out’ y no pudo ser”, lamenta. Un año después, sus derechos fueron traspasados a Miami Heat en una gigantesca operación que incluyó a trece jugadores (entre ellos, Roberto Dueñas, otro interior español que no llegaría a pisar la NBA) y cinco equipos.

La espina clavada para él es la selección absoluta, en la que solo disputó cinco encuentros, en la preparación del Eurobasket 2005. Pero el contexto del equipo nacional entonces lo impedía prácticamente. “Era normal. Las posiciones interiores estaban muy copadas por los Gasol, Garbajosa, Felipe Reyes y Mirotic o Ibaka”, apunta. Cuando ya hubo más ocasiones por las bajas, como en el Eurobasket de 2013, ya no estaba tan fino.

En la actualidad vive en Andorra, desde donde trabaja en la representación de jugadores, algunos de ellos incluso ex compañeros suyos. “Creo que lo que puedo aportarles es saber lo que sienten y cómo es la vida de un profesional y así poderlo exponerlo a los clubs”, cuenta. Es curioso que pudo haber prolongado su carrera en el MoraBanc, pero optó por la retirada.  Ahora lidera junto a otro exverdinegro la agencia MVMSportsGroup.

 

 

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