Urbas Fuenlabrada, una larga figura desde la lona

Exultantes por el trabajo cumplido, los jugadores de Urbas Fuenlabrada saludaban desde el parquet del Coliseo burgalés a sus aficionados, con esa muestra de orgullo de haber conseguido la permanencia en la Liga Endesa una temporada más. Y no nos gusta decir la salvación, porque quienes han estado en puestos de descenso a lo largo del curso fueron otros. Ellos apenas fueron parte del dueto escrito en rojo en la clasificación, transcurridos un octubre y noviembre muy dubitativos y aunque sí fueron muchas semanas flirteando -demasiadas para ellos- en la parte baja, lo cierto es que parece que en las dos últimas jornadas se sacudieron miedos y con victorias ante Río Breogán (88-65) y en Burgos (66-83), mostraron quienes realmente eran. 

Muy lejos quedan los reflejos de aquel arranque liguero de 2 victorias en las primeras 11 jornadas. El nombre de Sean Armand, como un ejemplo, parece de otra época. No han sido equipo de ritmo febril contratando jugadores estos últimos meses, viéndoles las orejas al lobo, como sí hicieron burgaleses, zaragozanos o sevillanos, planteles que apenas se parecían a los que comenzaron la competición. Y si hemos elegido el nombre de Armand, tan solo es porque fue de los pocos que causaron baja y el club, con lo que comenzaron, han ido continuando. Y tuvieron que lidiar la prolongada lesión de su estrella inicial, el brasileño Leo Meindl (curioso que fuese su estrella final, con 22 puntos y 5 de 8 en triples en el trascendente choque en Burgos que cerraba la liga), sin embargo disfrutaron de la reconversión y afianzamiento de una joven estrella emergente, Ziga Samar, que disputó 20 minutos en las primeras 6 jornadas para acabar siendo uno de los hombres más importantes a sus 21 años, promediando casi 20 minutos de juego en los dos últimos meses.

Que Jovan Nokav haya acabado promediando 5,9 asistencias por encuentro, es una auténtica locura. Y fueron las dudas en uno de sus pies, amenazando lesión, lo que decantó a la directiva a fichar a Lamar Peters en la travesía final. Y poco más se adquirió, debiendo asumir que Christian Eyenga ha sufrido problemas físicos gran parte del curso o que Dragan Milosavljevic tan solo pudo disfrutar de 20 encuentros, sin hablar de Osas Ehigiator, que ni tan siquiera pudo debutar. 

Sin embargo, lo que las dos últimas jornadas mostraron, fue un equipo con una calidad ofensiva digna de los de puestos de arriba, de pegarse por Playoff. Que la defensa ha sido su verdadero talón de Aquiles (sobre todo la del pick&roll central) como para oscurecer tanto talento ofensivo. Si repasan el equipo… es que está francamente bien. “Quizás tengamos la mejor plantilla de los últimos 10 años” confesaba su director deportivo, Ferrán López, dos horas antes de jugarse las castañas en el último partido en Burgos, mientras veía a sus jugadores calentar. En Endesa Basket Lover pensamos que la evaluación de su plantel, de su potencial y valía, la podremos evaluar correctamente dentro de unos dos años, cuando tengamos la ocasión de chequear el destino de todos ellos. Es más que probable que un buen puñado estén jugando en unos clubes de renombrado potencial y ganando unas cantidades de dinero inalcanzable para los madrileños. Y pensaremos el puñado de jugadores tan notables que se reunió en el sur de Madrid para esta temporada 21/22. 

Que Kyle Alexander ha tenido actuaciones sobresalientes (¿recuerdan los 30 puntos que endosó a UCAM Murcia?) con un final bastante irregular, pero su talento atlético está fuera de toda duda. Que Dusan Ristic (el compañero interior en el quinteto titular de Deandre Ayton en la universidad de Arizona) es aún mejor jugador en ataque de lo que ya ha demostrado y si aguanta alguna temporada más en Liga Endesa, tendremos tiempo para descubrirlo. Que Cheatham tiene una muñeca privilegiada, que jugadores de la clase y la elegancia de Leo Meindl son un regalo en nuestra liga y la solidez de Obi Emegano ha sido directamente proporcional a la alegría de la directiva cuando pudo renovarlo este pasado verano, barruntando ya buenas cosas cuando lo vimos actuar con la selección de Nigeria, tanto en los partidos de preparación como en los posteriores Juegos Olímpicos. Si, además, hemos sido testigos de la evolución jornada tras jornada del joven esloveno Ziga Samar, todo ello han sido un puñado de atractivos que, cuando jugaban, era una justificación como para escaparse al Fernando Martín o, sencillamente, sacar refresco de la nevera y sentarse en el sofá delante de la tele. 

Urbas Fuenlabrada se ha salvado por calidad y por confianza en sus posibilidades. Que no ha habido marejadas con cambios en el banquillo (excepto una chaqueta voladora de Salva Guardia), con Josep María Raventós pudiendo trabajar con la balsa que da la confianza de la directiva. Y eso cuenta. Y se nota. Y por eso han sido la cara amable de esta última jornada y nuestra elección como el momento Basket Lover, a pesar de sus lágrimas finales, dejando atrás sudores fríos y largos temores. Que han certificado una trayectoria erguidos en la lona, nunca caídos y vista desde la perspectiva del suelo, clara muestra de templanza y fe en sus posibilidades.

 

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