Derrick Byars: Irregularidad en el pabellón San Pablo

Cuando hay que evaluar qué ha hecho un jugador extranjero en Sevilla suele funcionar a la perfección consultar la Wikicaja. Y sobre Derrick Byars, que militó en actual Betis en la temporada 2014-15, dice exactamente esto: “se mostró como un jugador tremendamente irregular pero se le intuía clase. Su mecánica y sus movimientos en ataque descubrían un jugador con facilidad para anotar. Pero Byars no acababa de encontrarse cómodo en los esquemas sevillanos y a una gran actuación le seguía otra en la que apenas su nombre salía en las crónicas. En la primera vuelta enganchó un par de partidos ante Estudiantes y Real Madrid donde llegaría a los 19 y 18 puntos respectivamente. Sus problemas defensivos llegaron a desesperar a parte de la parroquia sevillana”.

Efectivamente, la irregularidad caracterizó el año que permaneció este alero de 2,01 nacido en Memphis y formado entre Virginia y Vanderbilt. Terminó con promedios de 7,8 puntos y 3 rebotes en 34 partidos de la liga regular, superando un poco estos dígitos en anotación en la Eurocup. El hecho de que alternase actuaciones buenas con otras malas acabó desequilibrando en negativo la decisión de no ejercer la opción de renovar su contrato.

No volvería por España dentro de una carrera en la que, desde luego, se ha movido mucho, empezando por su época universitaria en los dos centros reseñados. Como brilló bastante en Vanderbilt (17,5 puntos por partido en su año ‘senior, se coló en el ‘draft’ de 2007 (número 42), seleccionado por unos Portland Trail Blazers que le traspasaron inmediatamente a los Sixers. Fue un síntoma de que la NBA se le terminó escurriendo entre los dedos, con la única excepción de dos partidos en la 2011-12 con los San Antonio Spurs cuando la liga regular agonizaba (39 minutos y 10 puntos en total). Le incluirían en la plantilla para los ‘playoffs’, pero no llegaron a activarle en las tres rondas que disputaron hasta la final del Oeste.

Se hizo un habitual de las ligas de verano y en los ‘training camps’ de distintas franquicias sin que finalmente consiguiese un puesto en la temporada oficial. A su ímpetu no le faltaron varias etapas en la liga de desarrollo en sus distintas denominaciones, incluyendo una última en los Delaware 87ers que supuso en 2017 su despedida de las pistas.

OAKLAND, CA – APRIL 26: Derrick Byars #34 of the San Antonio Spurs attempts a free throw against the Golden State Warriors on April 26, 2012 at Oracle Arena in Oakland, California. NOTE TO USER: User expressly acknowledges and agrees that, by downloading and or using this photograph, user is consenting to the terms and conditions of Getty Images License Agreement. Mandatory Copyright Notice: Copyright 2012 NBAE (Photo by Garrett Ellwood/NBAE via Getty Images)

Así es que, considerado un buen anotador, su salida tuvo que ser Europa: Alemania (Colonia y Alba de Berlín), Francia (Roanne, Cholet, Vichy), Grecia (Penellinios), Rusia (Volvogrado), Bélgica (Belfius Mons-Hainaut), Israel (Maccabi Rishon). Tampoco faltó ocupar los veranos en Latinoamérica (Venezuela y Puerto Rico). Casi siempre tuvo unos números aceptables, pero tampoco estelares, lo que le impidió aspirar a mejores contratos o más estabilidad. Sin ser un triplista nato (38,2% en España), sí que ayudaba también en otros aspectos del juego.

Para darle un toque más internacional incluso, en su temporada en el Baloncesto Sevilla llegó a obtener el pasaporte de Costa de Marfil. El controvertido epílogo sobre su etapa en la capital andaluza fueron unas declaraciones en el New York Times en las que se quejaba de una deuda de 22.000 dólares: “no me importa decir que ha sido el equipo menos profesional en el que he estado”. Ahora vive en Florida.

Entradas relacionadas