Janis Blums: El fiel complemento letón

 

Uno de los ex jugadores de la Liga Endesa que más recientemente han anunciado su retirada ha sido Janis Blums, el escolta letón que dejó gran huella en Bilbao durante cuatro temporadas por su garra y compromiso. También jugó en Zaragoza años después con buen tono y en un papel más centrado en aportar  desde la segunda unidad. Realmente se puede decir que ha apurado el baloncesto: lo dejó con 39 años cuando apenas pudo disputar cuatro encuentros en el Reggio Emilia de la máxima categoría italiana, donde tuvo muy poca participación.

No le representa eso su carrera, desde luego. No fue una estrella, pero sí un valioso jugador complementario, un perfil que mostró especialmente en su época en el ‘Botxo’, de 2008 a 2012, coincidiendo con la mejor época de la entidad con la presencia en la Final a Ocho de la Eurocup en Turín, el subcampeonato de Liga y la participación en la Euroliga. Hasta acabaría asomándose a un ‘grande’ de Europa como el Panathinaikos poco tiempo después. Surgido del Broceni Riga y con experiencia en múltiples países, fue un referente en su selección por exhibir similar compromiso que en los clubs.

En total fueron 175 partidos en España con 7,3 puntos de media en 18 minutos y especial predilección por el lanzamiento triple (notable 38,3% lanzando más de 4 por partido). También hacía bien algo que no suele apreciarse en las estadísticas: la defensa. El recuerdo que mantiene de Bilbao es inmejorable. “Sin duda han sido las mejores temporadas de mi carrera. Me encanta Bilbao y sus fans, y si no me equivoco yo creo que les gusto a ellos, realmente llevo en el corazón a Bilbao, tanto a la ciudad como al club. De hecho, me encantaba la cercanía que había en la relación fan-jugador ya que en más de una ocasión tuve la oportunidad de compartir un buen rato con algún fan en la calle. Fui muy feliz por formar parte de Bilbao durante esos años, llegamos lejos tanto en Europa como en ACB, siendo uno de esos equipos que no tenían uno de los mejores presupuestos”, señaló en 2020 en Solobasket. En la entrevista también se refería a su paso por Zaragoza en la 2017-18: “La temporada fue buena y lo pasé realmente bien, el ambiente fue bueno y estuvo bien compartir vestuario con jugadores como Gary Neal, quien fue uno de los máximos anotadores de la competición. En cuanto a los fans y demás todo fue muy bien”.

En su publicación de despedida, que curiosamente se produjo días después la de su compañero en Bilbao, Reinaldas Seibutis, con quien formó el llamado ‘Baltic power’, dejó una impronta de sensibilidad realmente llamativa. “Antes de leer los anuncios de deportistas profesionales sobre el final de sus carreras siempre me he preguntado ‘¿qué hace que se dé cuenta de que debe terminar? ¿cuál será el punto crucial en mi carrera para poder decir con total confianza: ya es suficiente para mí? Ahora lo sé claramente: ya he tenido bastante de baloncesto profesional y tengo que ser capaz de aceptarlo”, empezaba escribiendo.

Según contaba con emoción, el baloncesto ha sido “desde que puedo recordar, mi identidad, mi corazón, mi confianza y mi amor por Letonia. 22 años en el baloncesto profesional, 20 años en la selección de Letonia, 10 años como su capitán, 170 partidos en ella prácticamente sin interrupción, día tras día, año tras año. Cuando me preguntan qué me ha dado más satisfacción durante estos 22 años, puedo decir sin dudar que ha sido los momentos con Letonia frente a mi público. A lo largo de mi carrera, he contado con el apoyo de los espectadores tanto en Letonia como en otros países, y espero sinceramente haber podido justificar aunque sea un poco la confianza que se me ha brindado. Siempre he logrado todo en mi vida con trabajo duro y el máximo rendimiento”.

Dijo entonces que seguiría su camino y que su nuevo objetivo no estaba aún claro. “La sensación de vacío es inconmensurable, pero inconscientemente todavía siento que aún no he jugado mi último partido. ¡Gracias!”, terminaba.

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