Zoran Vrkic: Irrelevante en Bilbao, mejor en San Sebastián

Mucho mejor Zoran Vrkic en su segunda experiencia en la Liga Endesa, la del Gipuzkoa Basket (15-16), que en la primera con el Bilbao Basket (13-14), donde este alero croata de 2,00 metros claramente pinchó en hueso y no sacó partido a sus virtudes.

Su llegada al ‘Botxo’ fue toda una sorpresa. En su país había jugado en varios de los grandes (Split, Dubrovnik, Sibenka, Zadar) y también tenía experiencia internacional en Eslovenia (Union Ljubiana), Italia (Biancoblú Bolonia) y Grecia (Ikaros Kallitheas), que es de donde procedía tras una buena campaña (11 puntos y 5 rebotes).  Se le asignó el papel de reserva de Alex Mumbrú y apenas pudo trascender de eso. Tampoco le ayudó alguna lesión muscular cuando se estaba adaptando. 

Solo pisó 8,8 minutos la pista de media, con números muy poco relevantes (3,1 puntos y 1,3 rebotes). La confianza que le mostró Rafa Pueyo al llegar (“Es un jugador que creemos que está en clara progresión. Sus cualidades encajan perfectamente en nuestro esquema y creo que nos va a habilitar muchas situaciones de contraataque gracias a su físico privilegiado”) no se refrendaría posteriormente.

“Aquella fue una temporada un poco turbulenta, el equipo no logró los resultados de otros años y en el plano personal no tuve muchos minutos (…). Es difícil demostrar nada si no juegas mucho. No tienes tanta confianza, no es una situación sencilla de llevar”, dijo un año después, el día de su presentación con el Gipuzkoa Basket.

Había escogido San Sebastián para reemprender su carrera en la competición española, sobre la que decía tener predilección y en la que deseaba asentarse. No lo logró, pese a que sí estuvo mucho mejor que en Bilbao. 8,9 puntos y 3,5 rebotes en 19,3 minutos fue su aportación, desde luego más interesante. Demostró ser un jugador con algunos buenos valores, más allá del tiro de tres puntos (36%). Manejaba bien el balón, ayudaba en el rebote, era decente en defensa gracias a un potente físico… Todo ello con una gran regularidad. La clásica pieza que puede cuadrar bien si se le da un papel no muy de protagonista.

Sin embargo no le sirvió para mantenerse en la Liga Endesa, seguramente perjudicado por el hecho de que el equipo solo ganó siete partidos y ocupó plaza de descenso. Se descolgó con unas declaraciones bastante críticas en Solobasket: “En todos los partidos intento dar lo mejor de mí tanto en defensa como en ataque y jugué para ayudar al equipo en todo lo posible. La actitud no fue la misma en el caso de todos los jugadores y ese fue un gran problema, pero yo estuve siempre al 100%, luchando, dispuesto a morir por el equipo”. Rompió su contrato (había firmado tres años) y se marchó de regreso a Croacia (Karpos Skoli) y posteriormente a Francia (Nantes). Sí tendría una tercera experiencia española, en la LEB Oro, mediada la 17-18 con el Oviedo. Como le sucedió en Bilbao, en Asturias no cumplió las expectativas (5,2 puntos y 2,4 rebotes en 17 minutos).

Desde entonces se ha mostrado muy dispuesto a coger la maleta e irse a la aventura:  Rumanía (Dinamo Bucarest), México (Plateros de Fresnillo), Eslovenia (Levice) y, desde marzo pasado, Irán (Exxon SC). En agosto cumplió 34 años y se le ve con ganas de seguir en las pistas.

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