RETRATO Nº 113: “Los ilusionantes rostros de una revolución”

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

RETRATO Nº 113: “Los ilusionantes rostros de una revolución”

Temporada 86/87 J.07: Santa Coloma 92–97 Elosúa León (09.11.86)

Eran los rostros sonrientes de bienvenida a una nueva etapa, una nueva época. Gerald Kazanowski y Essie Hollis, la nueva pareja de extranjeros del Elosúa León. De una liga “maldita” a una de “mil millones de pesetas”. La revolución en el baloncesto español estaba en marcha. La ACB, asentada, iba como un tiro entre los aficionados, encarando una nueva temporada con récord presupuestario mientras nos sacudíamos la resaca de todo un Mundial de baloncesto, jugado en nuestro país. Se iniciaba un nuevo curso y en la 1ª B, la segunda liga del baloncesto español (actual LEB Oro), ecos de tambores de cambio se oían desde hacía meses. 

El año anterior se había aceptado un extranjero por equipo para dar algo de luz y visibilidad en los doce representantes de esta categoría de plata. Jugar tan solo con jugadores nacionales, con presupuestos más que discretos y con los mismos gastos por desplazamientos que la ACB, era un esfuerzo supremo para tan escasa, casi anónima, repercusión. La única aspiración y consuelo era el ascenso, mientras que los clubes modestos languidecían en tierra de ninguna parte. Y sí, lo del “americano por equipo” (porque la gran mayoría eran estadounidenses), cuajó. Se visibilizó que había jugadores nacionales de una etiqueta cualitativa más que notable, apoyando ahora a la estrella foránea de turno. Era un primer paso que ofrecía atractivo. Pero había que aprovechar el signo de los nuevos tiempos y en eso, entre la FEB y los clubes responsables, arrimaron sus hombros en pos de un nuevo horizonte.

El público demanda baloncesto y baloncesto era lo que se debía dar. Piensen que la NBA era aún un mundo estratosférico del que, a pesar de la próxima marcha de Fernando Martín a los Blazers de Portland, en España disfrutábamos de un número de partidos televisados que alcanzaban a contarse con los dedos de una mano. Se consumía el producto de aquí y lo que había que vender eran nuevos ídolos. Se decidió pisar el acelerador e instaurar una liga con doce nuevos representantes, para un total de 24 clubes implicados. La idea: llevar el baloncesto a todos los rincones de nuestra geografía. Y para ello, dos extranjeros por equipo. ¿Estaban las estructuras internas de cada participante, preparadas para tal misión? Pues en la mayoría de los casos, no. Pero había que dar el paso hacia delante y aprovechar este flujo. Ni las directivas ni el estamento arbitral estaban como para aprobar esta reválida, pero no quedaba otra: “alea jacta est”. En un país en el que acababan de nacer las televisiones autonómicas en Galicia, Cataluña y País Vasco, donde todo lo capitalizaba Televisión Española, al fin podíamos ver cómo se emitían en los informativos territoriales de los lunes, amplios resúmenes de los partidos. Y eso era gloria. 

Los presupuestos oscilaban entre, rozar los de equipos ACB (como los recién descendidos Cajamadrid, Santa Coloma o el Claret de Las Palmas, rebautizado por su nuevo sponsor Coronas) o, en cambio, se amoldaban y casi maniataban a las cuatro perras con las que contaban, sin enloquecer. De hecho, este último grupo conformaban la gran mayoría. Repetimos: 12 nuevos equipos en liza. 30 millones que presupuestó inicialmente Elosúa León (échense a reír: estamos hablando de 180.000 euros de los de hoy), uno de ellos. Lo que nadie imaginaba era la repercusión que tendría entre sus ciudadanos su equipo de baloncesto. León hizo ‘click’ de manera instantánea y encontró en Nacho y Roberto Herreras, en Sanguino o en Ramón García sus nuevos ídolos. Y sobre todo, en esta sonriente pareja. 

Gerald Kazanowski regresaba a España tras su paso por el Joventut. Un año en Suecia y se presentó en León, acompañado de su hermano y su cuñada, obviando la inicial soledad vivida en Badalona dos años atrás. Nuestro país ya no le era nuevo y sabía del candor que un norteamericano de más de dos metros provocaba por las calles de aquella sociedad inquieta de tantas cosas. Rebotes y seriedad bajo los aros eran sus argumentos. A su lado, Essie Hollis, “Helicóptero” Hollis. Sin ofertas ACB, él era la bendición de la 1ª B. Como para no enamorarse en León con él. “Kaza era mi hermano”, recuerda con los años. La fantasía con un balón en las manos y el funambulista del parquet, capaz de cualquier cosa en el aire, corrían de su cuenta. Un dúo para la ensoñación en la pista del municipal vibrando con sus acciones, como en las conversaciones del Barrio Húmedo entre pinchos y cervezas.  

Sí, esta vez hemos elegido a los protagonistas por encima de bellas acciones de juego. Pero es que… esas sonrisas explican el sentir, ilusionante sentir de un “aquí y ahora”. Entre ambos pusieron las bases para que el club leonés disfrutara de sus acciones dos temporadas (ambos, que habían firmado por una, accedieron al ruego de una segunda), se afianzase como un equio potente y pusieron las bases para que, dos años después, Elosúa León tuviese el privilegio de ascender a la ACB, donde se asentó y disfrutó de un importante periplo. Y nosotros con ellos. 

Por supuesto que este RETRATOS DE UNA VIDA es un guiño a la ciudad de León, pero también por extensión a aquella 1ª B revolucionaria. Así que, ahora os toca recordar. Lo que fueron y lo que os dieron. ¡AHORA TE TOCA A TI!

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