MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: Dylan Ennis, un hombre agradecido a la vida

Llegaba dos horas antes al Gran Canaria Arena. Sus rutinas, incluidas los ejercicios de tiro, mandan. En solitario, bajando del taxi en los aledaños del enorme recinto, ve que lo esperan una cuadrilla de una decena de aficionados ataviados con banderas y bufandas del Gran Canaria que, al verlo, explotan en cánticos de “Dylan, Dylan”. Sonríe y agacha la cabeza. Se acerca a ellos y se retrata para la perpetuidad en esos móviles. Dylan Ennis comienza la faena. 

Tres victorias consecutivas dieron paso a la derrota en el Palau Blaugrana -algo más que lógico- para seguir pensando en Playoff, la verdadera meta del club en nuestras fronteras. Una victoria en la tarde noche del sábado, da pie a situarse en puertas, con 12 triunfos y 12 derrotas de conseguirlo, mientras que siguen echando cábalas con los partidos de casa en la Eurocup, donde se puede cocer algo muy gordo. 

Por ello, el entreno previo es más concienzudo. Sus rivales tinerfeños llevan una racha de seis triunfos consecutivos en Liga Endesa y aspiraciones por las nubes. Y bien que le sirvió el ritual a Ennis, pues tras ver el espectacular arranque inicial de John Shurna, tomó el relevo y anotó 10 puntos en el primer cuarto, todo con tal que Lenovo Tenerife no se escapara en el electrónico. Intensidad, acierto anotador, más intensidad… Khalifa Diop (12 puntos y 7 rebotes en 21 minutos) captura los rechaces ofensivos en las luces del pabellón, mientras al otro lado del charco siguen apuntando adjetivos en libretas con logos NBA a sus conficiones físicas. Miquel Salvó porfía en poste bajo, para encontrar las cosquillas al rival, porque Slaughter no está afinado con el triple (0 de 3). Y nuestro protagonista, el risueño del taxi, suma. 

Dylan Ennis es un señor agradecido a la vida. Asume lo que significa ganarse el pan jugando al baloncesto y tener una posición cómoda en la sociedad, gracias a ello. Asume lo que puede dar cada ciudad que ha acogido a su familia y a él. De las nieves andorranas a las ventiscas mañas a esa cosa tan extraña y tan atrayente de días de playa durante la navidad canaria. Está encantado. Y juega al baloncesto. Y se le quiere por lo que hace en una pista. Y se le quiere por lo que hace fuera de la pista. Carisma se llama a eso. 

Ennis sigue a lo suyo, hasta conseguir 22 puntos el pasado sábado. 7 puntos más en el tercer cuarto, para que Gran Canaria se distancia de Lenovo Tenerife (66-55 a la finalización del mismo) y comenzar a resquebrajar el enfrentamiento. Acabar la faena con un triple a falta de 12 segundos como cerrojazo y epílogo del 89-77. Y el Gran Canaria Arena que, en esta jornada de rivalidades locales había acogido casi siete mil espectadores, estalla y sus huéspedes se mantienen en sus asientos ovacionando la victoria ante su rival regional.

Todos los componentes de la plantilla se dedican a pasearse por el parquet junto a la primera fila de gradas y saludar a sus aficionados. Ennis, encantado, coge móviles, se hace selfies con quienes se lo piden… la fiesta no para. En esas, “¡Dylan, entrevista para la televisión, que eres el elegido!”. Tampoco se inmuta mucho. Acaba de dar la vuelta al campo y cuando llega a la zona del ‘photocall’ de entrevistas, espera a que José Ajero finalice en las últimas preguntas con su entrenador, Porfirio Fisac. Sus deseos por seguir devolviendo cariño por todas partes, le hace no quedarse quieto. Más selfies, más firmas de camisetas en permanentes requerimientos… y otra vez que pretende junto a los suyos, dar una vuelta por el ‘ruedo’ del parquet. A modo de ruego, se le convence y regresa. Y lo primero que hace es pasar el brazo por encima del hombro al propio Ajero, micro en mano. Y reír. Mucho. 

22 puntos muy bien avenidos, sobre todo el momento. Enlazar la cuarta victoria de los últimos cinco encuentros. Disfrutarlos y hacer disfrutar. Para no ser nominado como el MOMENTO BASKET LOVER

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