El logo negro del Surne Bilbao Basket

Ganar en Lugo es sembrar. Dejar una marca del “aquí estamos”. La misma que seis victorias consecutivas. Las que les sirvieron para mirar la Copa del Rey de puntillas por encima de la verja, porque un par de jornadas más… Surne Bilbao Basket sigue dejando marcas. Las de un equipo que está en una zona en la que toca mirar hacia el Playoff por el título, que aquello de los puestos por el descenso… es que queda muy lejos. 

Asombrados por la notable actuación en Lugo, lo que en Endesa Basket Lover nos fijamos fue su derrota ante el Joventut en casa -primer partido post Copa- y la forma en la que se produjo. Viendo el aluvión de acierto verdinegro (26 puntos en el primer cuarto) y cómo con posterioridad, Joel Parra nos brindó el mejor partido que se le recuerda (19 puntos, 7 de 12 en tiros de campo), cuando no se cuenta con la facilidad anotadora que a los vascos les define (un pírrico 40% en tiros de campo, lastrado por el 6 de 21 en triples), toca competir y defender. Y compitieron y defendieron. Y se metieron en partido, oigan. 

Sí, al cuadro dirigido por Alex Mumbrú siempre se les catalogó de un buen eq uipo en ataque y como ya hablamos de esta plantilla semanas previas a la Copa, su enorme problema era defensivo. Ni contaban con las piezas ni con la conjunción parar armar un caparazón sólido, donde era muy complicado recuperar a base de anotar, alguna desventaja que oscilase sobre la decena. Y llegó Damien Inglis y modificó todo, como para que las piezas cuadrasen atrás. Y la mentalidad de cada uno de ellos atrás, cambió. Se roban más balones porque se está más en línea de pase, se intimida más en la zona y como dijimos en su día, atacarles con un pick&roll ya no era tan sencillo. Todo eso es lo que vio Miribilla ante la Penya. Y miren que el máximo anotador fue Goudelock ¡con 10 puntos! Pero era el marchamo de un buen equipo, de uno de los de arriba en un mal día en ataque. Y llegó Lugo. 

Y aquí, resultó aparecer en el horizonte, la facilidad anotadora de siempre. Bueno, un poco más, porque Inglis se marcó algunas medias vuelta en suspensión de arrea. Si hasta convirtió los dos triples que intentó. 22 puntos en total y sobre todo, que todos los demás, a lo suyo. La manita de Alex Reyes sacada a pasear como suele ser habitual, las entradas hasta la cocina de Rafa Luz, con el “a la vejez, viruelas…” No, en serio. Todo tiene una lectura y que el base brasileño esté entrando a canasta más y mejor que nunca, es un resultado de todo lo que sucede cuando ataca Surne Bilbao Basket. Que a un tirador como Goudelock (4 de 6 en triples) se suma Reyes y el “improvisado triplista” Inglis y recientemente, el estadounidense David Walker (que lleva un 5 de 10 desde la distancia desde su aterrizaje en tierras vascas). Aquello supone tal cantidad de espacios que Luz, tras trabajo previo de circulación de todo el equipo, tenga el camino expedito hasta el aro superando a su par. 

Y también defendieron. Y arriesgando, pero con resultados. Río Breogán es de los planteles más verticales de toda la Liga Endesa, entre otras razones, porque tienen al mejor penetrador de toda la competición, el bosnio Dzanan Musa. Además, lo secunda Sergi Quintela o Bell Haynes en el arte de saludar al aro en primera persona cuando anotan. Y miren que, con la tontería del aspaviento de Ángel Delgado para quitarse el brazo de Mahalbasic en los primeros segundos de juego (que le costó una antideportiva) y una técnica por protestas en la segunda mitad, sirvió de descalificación y que jugase poco más de 12 minutos, debiendo Jeff Withey jugar casi el resto, perdiendo movilidad y agresividad. El problema estaba creado, porque el pívot estadounidense es de los que aguanta y aguanta bajo el aro, permitiendo entradas de los rivales. Y hubo toda una sucesión de ellas. Claro, que delante de sus 2,13 de estatura, hay que bombear los tiros porque no queda otra. Y es que, una cosa hace muy bien cuando aguanta bajo canasta, y es que protege bien de posibles balones doblados del rival, con la evidente ayuda de sus compañeros. Y les obligaban a tirar. Y fallaron y fallaron. Hasta 17 tiros en la zona (14 de 33 entre los exteriores breoganistas en tiros de 2 puntos), unos maestros que son los lucenses en las “distancias cortas” cuando entran como balas. A Río Breogán le tocaba sacar arsenal para equipararse a los bilbaínos en ataque y no supieron/pudieron mantener ese nivel, que es notablemente alto. Y del Pazo dos Deportes, de ese lugar donde tan solo trajeron resultados positivos Real Madrid y Joventut en esta temporada, Surne Bilbao Basket puso su marca, casi un logo “en negro”. El de un equipo que cuenta con un sello propio y que va cosechando éxitos. 7 victorias en los últimos 9 partidos. Récord de 11-11 y otra vez, asomándose por encima de la verja, divisando el Playoff como próxima meta. Pero ya no de puntillas, porque el equipo va creciendo y tiene estatura suficiente como para contemplarlo. Y está cercano.

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