Darryl Monroe: El héroe de Rishon ‘pinchó’ en Manresa

Darryl Monroe es el perfecto ejemplo del desastre que fue la temporada 2013-14 para el Basquet Manresa: un más que notable jugador, como demostró poco tiempo después, que firmó un curso gris (plaza de descenso incluida) y que para colmo terminó su vinculación con el club protagonizando un acto de indisciplina.

Fue la gran apuesta del club catalán, y había motivos para pensar que saldría bien. Pívot de gran físico, pese a sus 2,01 algo escasos, y no exento de recursos técnicos, había protagonizado una creciente carrera europea tras graduarse en George Mason. En Países Bajos primero y Francia, con el Boulogne, después firmó buenos números, lo que animó al Manresa a echar el resto por su incorporación.  “Puede jugar tanto en la posición de ala-pívot como la de pívot, aunque pretendemos que sea nuestro ‘4’ titular. Destaca por su movilidad y capacidad de rebote, tanto en ataque como en defensa. Aunque no destaca por ser un gran lanzador de triples, puede tener amenaza desde más allá de los 6,75 metros porque tiene buena mano en la media distancia. Viene de jugar en una liga europea, y esperamos que su adaptación a la Liga Endesa sea lo más rápida posible”, dijo su técnico, Borja Comenge, tras el anuncio de su fichaje.

Luego en la pista hubo más ruido que nueces incluyendo una brutal rotura muscular que le tuvo de baja cinco semanas: 13,5 puntos y 5,9 rebotes en 28 minutos y unos porcentajes de tiro bastante mejorables (47,2% en tiros de dos y 26,7% en triples). Lo peor fue que, protestando por un retraso en los pagos, Monroe se negó a jugar el partido ante el Gran Canaria en el que el Manresa certificó su descenso de categoría. Eso abrió paso a una rápida negociación en la que su contrato fue rescindido. No, en este caso no hubo la clásica nota agradeciéndole los servicios prestados y deseándole lo mejor para su futuro.

Lo tremendo es que la siguiente campaña ‘se salió’ en Verona (aunque era la Lega 2, todo hay que decirlo), con 17,7 puntos y 9,4 rebotes. Y que sobre todo el año siguiente hizo historia con el Maccabi Rishon ganando la liga israelí: una canasta suya sirvió para eliminar al todopoderoso Maccabi de Tel-Aviv en semifinales y después fue el MVP de la final frente al Hapoel Jerusalem. Especialmente brillante fue el partido definitivo, en el que anotó 29 puntos con 14 de 17 en el tiro. Todo un héroe.

Eso lo ‘monetizó’ los dos años siguientes en Turquía (Usak Sportif y Turk Telekom) y (Goyang Orions), pero su amor con el Hapoel Rishon fue tan grande que regresó en 2019, aunque desde luego sin repetir el histórico éxito del 2016. Se le ve querencia por el dinero surcoreano: su equipo esta temporada, ya con 35 años, vuelve a estar allí (Anyang KGC) y no sería raro que prolongase su trayectoria porque sus características se adaptan muy bien a lo que se pide a un norteamericano en esa liga.

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