MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: Los triples de Beliauskas se miran hacia arriba

Al marcador electrónico en el techo del pabellón. Hacia arriba. A un peldaño más alto en los puestos de clasificación, apartando las frías sombras del descenso. Hacia arriba. Los triples de Laurynas Beliauskas hay que disfrutarlos desde esa posición, con todo lo que representa: al arco que dibuja su tiro, al techo mientras se asume lo bueno que es, al infinito como rincón de esperanza. Hacia arriba.

El escolta lituano anotó 6 triples en dos momentos puntuales de tres bombas consecutivas. La primera racha en el segundo cuarto, en mitad de la igualdad que intentaba romper Jayson Granger con su acierto, antes de volver a aquejarse de sus molestias. Un momentáneo pique que significó una lluvia de canastas intercambiadas que al público le motivó con un “esta tarde se avecina algo grande”. Del tirón los tres, con la tranquilidad de quien se sabe capaz de hacerlo. La segunda y más importante, para resquebrajar del todo el encuentro con 65-63, a falta de poco más de cinco minutos para la conclusión, para obtener un 75-68 que daba alas pensando en el triunfo. El último, además, en una obra orfebre tras un rebote ofensivo y una sucesión de pases… que no podía acabar de otra forma. 

Monbus Obradoiro quería esta victoria como una necesidad fisiológica básica, entre el hervidero de equipos en la parte de abajo que están ganando y alzándose en la excitante revolución deportiva de involucrar a cada vez más clubs por otear el descenso. Y en el Fontes do Sar la preocupación era elocuente, sacudida como molesta arena de su uniforme, a base de triples de nuestro protagonista. Además, Henry Ellenson se marcó otro notabilísimo encuentro, de los de la primera vuelta de competición, con 17 puntos y, sobre todo, en acciones decisivas que dieron un empujón más en la melé como para “echar del campo” a Bitci Baskonia en sus aspiraciones. Y miren que el “volver a casa” de Steven Enoch le sentó francamente bien, con 12 puntos -todos en la 2ª mitad-, siendo la pieza más importante de los vitorianos en los últimos 20 minutos, como muestra de respeto y afecto a una afición y un cuerpo técnico obradoirista, donde hay un mucho de “aquí estoy gracias a vosotros”. 

En el banquillo, Moncho Fernández mostraba su pose más tranquila, dentro de sus cortos paseos por la banda, manos en los bolsillos y seguir el juego con su nervio habitual. El equipo estaba funcionando y las defensas de Zurbriggen -y sus pases picados. Fantásticos- obraban buen molde esta vez, encarando la dificultad de ganar casi por obligación y con un rival de Euroliga enfrente. Todo estaba preparado para que llegase alguien y reventase todo aquello. Y llegó la mano de Laurynas Beliauskas y su estado de éxtasis. Hasta cuando había que tener calma, fue llegar y lanzarse un cuarto triple consecutivo, que se salió repelido por dos contactos con el aro. ¿Quién se lo iba a negar? Estaba en estado de gracia y el público, crecido con él. 

Nunca había llegado a estos dígitos de anotación en España. De hecho, su otro gran encuentro anotador en Liga Endesa fue este curso, con 17 puntos… precisamente ante Baskonia también. Será cierta ojeriza o inspiración con el cuadro alavés enfrente. El caso es que Neven Spahija pensará que algún conjuro extraño harán en Santiago para que se porte de una forma tan “martilleante” contra ellos.

Por todo, esta vez debía ser elegido el protagonista del MOMENTO BASKET LOVER de la jornada. Por su racha y lo que significaba. Por salir del grupo de las 7 victorias, rifándose entre ellos el momentáneo puesto de descenso y quedar un peldaño más arriba con 8 triunfos. Efectivamente, más arriba. Donde hay que mirar la secuencia de los triples de este señor. 

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