MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: El tibio susurro del Arlanzón

Si uno pasea por la vera del río Arlanzón camino del Coliseum de Burgos, se puede sumergir en la mayor paz y tranquilidad en su travesía. Flanqueando el vecino y remodelado estadio El Plantío, las aguas dan un soniquete casi tibio, a pesar del frío reinante de las fechas. Lo que difícilmente es suponer para cualquier visitante, era el horno en el que se convertía el recinto donde Hereda San Pablo Burgos disputa sus encuentros, candente en emociones durante dos horas en los que al equipo local le toca rendir cuentas en casa. Ese es aún su actual aval desde sus casi diez mil asientos y el motor para sus representantes en pista. Este curso está siendo para ellos como el del Arlanzón: frío, viniendo en enero y febrero de temperaturas gélidas. Una mala temporada a nivel deportivo que tocaba como fecha clave entre tan accidentado viaje, este pasado domingo.

Por el dramatismo que encerraba, un Coosur Real Betis-Hereda San Pablo Burgos, bien pudiera ser catalogado perfectamente el encuentro de la jornada. En el Municipal de San Pablo de Sevilla se vivió una obra cuyo desenlace se apuró hasta la última posesión, por lo de aumentar más la escena en la tragedia griega. Los béticos, viéndose por detrás en el electrónico los últimos 14 minutos de partido, a punto estuvieron de empatar con un triple de Dairis Bertans casi sobre la bocina, en busca de la igualada a 74. Ellos, que habían sacado tajada en el coliseo burgalés (76-84) hace un par de meses, buscaron con desespero evitar lo que desde la grada venían barruntando minutos antes. 

Desde que Alex Renfroe decidió con dos triples casi consecutivos y un tiro libre, colocando el 56-65 a falta de 5 minutos, con tintes ya de puntilla, las prisas e incertidumbre se adueñaron de los béticos que, cierto es, con arrebatos individuales, a punto estuvieron de sacar el encuentro adelante. En los momentos críticos, ahí contó la defensa de Burgos.

Debe ser muy difícil trabajar con la presión que agobia al equipo castellano, con los resultados apremiando. Verse últimos en la clasificación con 5 victorias en el parón de la Copa del Rey y las ventanas FIBA, entre cambios de jugadores e integrar sus caras nuevas, inflama la tensión en todos. Echar el aliento a su rival, penúltimo con 6 victorias y que el calendario diga a ambos “os toca” a la par, significa doblar la apuesta en la partida. Sin embargo, parece que Paco Olmos ha encontrado estas fechas la tranquilidad para trabajar, sin ruidos, que hasta las aguas del Arlanzón se oigan como hilo de fondo mientras los jugadores se concentran en sus instrucciones. Y con un poco de tiempo y un mucho de trabajo, se comenzaron a remendar jirones para dar una muestra bastante lozana en Sevilla. 

La defensa. Ha sido uno de los grandes cambios y una de las claves para salir victoriosos en la capital hispalense. Esta vez frenaron la capacidad ofensiva mostrada en Burgos, de un Shannon Evans (base que les provocó 8 tiros libres lanzados y 19 puntos en total) y los 16 puntos de Anzejis Pasecniks (con 7 de 10 en tiros de campo), que dictaron sentencia con su efectividad. El domingo, Evans se vio ahogado y sin ideas, buscaba el balón para intentar decidir con su rapidez individual y sacar debilidades a los rivales, que no consiguió (3 de 10 en tiros de campo). Por lo que soltaba el balón sin grieta aparente en la defensa adversaria y forzó a que sus compañeros, cuando pretendían iniciar jugada, les restase poco más de 8 segundos de posesión. 

Solo Jacob Wiley (14 puntos), de manera individual y nunca como beneficiario de buenos “pick&roll”, su verdadera especialidad, sacó cierta tajada. El orden en todas las defensas de los burgaleses les valió que Coosur Real Betis nunca encontrase ritmo, que estuviese permanentemente incómodos, a trompicones, sin ni siquiera puntuales bosquejos de un guion que no salía. Este sello impuesto por Paco Olmos fue el primero que llamó la atención de su estancia en Lugo y este es el primero que vemos, por segunda vez esta temporada, en Burgos. 

Y luego, en ataque hay que destacar el más que notable partido de Landry Nnoko (10 puntos en 22 minutos y 8 rebotes, 4 de ellos ofensivos). Parece que debe ser el eje interior del plantel, entrando con fuerza cuando estaba abierto y echando todo el oficio y la agresividad en la lucha bajo tableros. Si los recientemente adquiridos Tarik Phillip y Jarell Eddie (este último, con un poco más de estancia en el club) se encontraron fallones y sin coger el ritmo preciso en ataque (11 puntos y 1 de 8 en triples entre ambos), la aparición de Nnoko entre los nuevos de la plaza, aportó mucha seguridad. 

El decorado contó, eso sí, con un conglomerado de nervios, 23 rebotes ofensivos de muchos fallos bajo canasta y cierta luz en la calma de Vítor Benite (15 puntos y 3 de 5 en triples. ¿Quién si no?) y Maksim Salash (11 puntos) dieron la victoria final a los burgaleses (71-74. Respiro, aunque veremos cuánto de efímero, puesto que toca en las próximas cinco jornadas recibir al Real Madrid y Bitci Baskonia, visitando Tenerife y Lugo. Papeleta que podrán sacar adelante siguiendo trabajando con calma, en el día a día, con el fondo del tibio susurro del Arlanzón

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