A vueltas con la Copa, ¿tiempo para Valencia Basket?

¿Y si hubiese sorpresa? Granada sonríe porque sabe de sorpresas coperas. De hecho, mira hacia atrás y ve que los 12 últimos campeones han sido, o Barça o Real Madrid, enfrentados en 8 finales durante este periplo. Y sonríe aún más con este precedente, como si el destino le hubiese chivado un futuro que ella sabe y a los demás, nos queda por descubrir.

Granada alzó el brazo a Estudiantes en 1992 y a Baskonia en 1995 y le gusta lo del “espíritu de la Copa”, pues ella fue la primera en reivindicarlo. Tras el título vitoriano en su seno, rompió el cerrojo para que posteriormente TDK Manresa, Festina Joventut, Pamesa Valencia, Tau Cerámica -de nuevo- y Estudiantes, saliesen triunfantes en las siguientes ediciones y se afirmase esta competición como una de las más atractivas de Europa. El espíritu deportivo del “cualquiera pueda ganar”, aquí sí se da.

¿Puede ocurrir este año? ¿Y por qué no? Breogán, Murcia, Manresa… con ganas de espesar cualquier salsa. ¿Puede encumbrar nuevamente a un grande en horas bajas? ¿Y por qué no? La racha madridista en sus últimas semanas no es buena, pero Vitoria en 2013 vivió una edición en la que el Barça, que entró por los pelos en la última jornada de la primera vuelta para certificar su clasificación entre los ocho primeros, dejó en el arcén al Real Madrid en cuartos de final y ya, todo del tirón hasta los más alto del pódium.

Volvamos al presente. Hay un equipo que especialmente nos ha gustado en el transcurso de esta temporada 21/22, por saber gestionar sus problemas dando la cara, a pesar de algunos moratones con las que fue sellada y mostró su reluciente armadura cuando estaban bien, avasallando todo por su camino. ¿Qué es todo? Ganar al Barça (79-87) y al Real Madrid (93-94). Ejem… a domicilio. ¿Les convence? Valencia Basket son los únicos en lograrlo. Y les tienen en la Copa, con un entrenador al que suponemos que tardó en perder el enfado tras la derrota ante Río Breogán (99-82) el pasado fin de semana, en vísperas de este torneo. Poseen todos sus componentes sanos y disponibles y esto es decir mucho.

FORJADOS EN JUEGO INTERIOR

Hablamos de un equipo que mantiene su bloque del curso pasado, los que estuvieron a un partido de alcanzar los cuartos de final de Euroliga. Que tras multitud de lesiones para arrancar este curso, con esa racha enloquecedora de perder todos los partidos en casa, los mismos que ganaba a domicilio en las primeras 8 jornadas, luego continuaron con 8 victorias y 3 derrotas en Liga Endesa. Lo dicho, por el camino, Barça y Madrid. Que cambiaron de entrenador y tras algo más de media competición, parecen entenderse todos y en la pista se refleja. Y cuentan con un bastión como nueva adquisición que… Vamos a hablar de ello.

Valencia Basket tiene perfilada la plantilla con la clara apuesta del juego interior. Por cantidad y por calidad. Tanto prevalecen sus hombres altos que, en los últimos partidos, su entrenador Joan Peñarroya ha pujado fuerte por mantener en pista tres de sus componentes durante muchos e importantes minutos, con el comodín de Labeyrie como tercera pieza de tal puzle. Complementado ahora, con la recuperación reciente de Víctor Claver (usado como alero, con la estatura y cuerpo de un interior), que suma más en armas y en profundidad mientras coger la forma. Mike Tobey, Bojan Dubljevic, Louis Labeyrie, Jasiel Rivero y Jaime Pradilla. Cinco hombres, cada uno de ellos con un peso específico determinante en el rendimiento final del plantel (excepto Tobey, con 15 minutos de media, ninguno de ellos baja de 20). Eso sí, no exentos de un notable lanzamiento exterior (Labeyrie, 43,3% en triples; Dubljevic, 43,1%, Tobey 30%).

Los 4 más interiores, son jugadores muy destacados en poste bajo, capaces de ser aguantar varios segundos posiciones ganadas en las cercanías del aro, haciéndose muy grandes a la espera de recibir balón (se les ve) y muy eficientes continuando bloqueo hacia el aro. Y los 5 en su totalidad, pueden abrirse y lanzar de media y larga distancia con eficiencia (aportan en su conjunto el 51,3% de los puntos del equipo).  Y en defensa, sobre todo Tobey, Dubljevic y Rivero, son excelentes en uno contra uno en poste bajo. Aguantan la posición y a su adversario como si estuviesen forjados a hierro y eso es fundamental, porque no necesitan habitualmente de ayudas que movilice o resquebraje la defensa montada. Y cuando son usados en trío interior, saben colapsar la zona muy bien. Esta es una de las fortalezas de los taronjas para minimizar interiores que sean determinantes en el cuadro contrario.

Lugo. Pazo Provincial dos Deportes. Liga Endesa ACB de baloncesto. Jornada 22. CB Río Breogán – Valencia Basket. Fotos:Carlos Castro/ACB Photo

INCORPORACIONES QUE SON JOYAS

Seguimos hablando de la defensa. Al hilo de lo comentado, de cómo cuentan con pívots autosuficientes para defender en uno contra uno a sus rivales (aun siendo Tavares o Davies), pudiendo mantener la defensa ordenada, si el contrario no ve opción e invierte el balón al otro lado, encontrarse con un atleta exterior como Xabi López-Arostegui, con su envergardura y su magnífico uno contra uno defensivo, es uno de los grandes aciertos como añadido en el Valencia Basket esta temporada. Otra situación: si los rivales intentan crear la mayor apertura del campo, haciéndolo grande con espacios para circular, obligando a los pívots taronjas a salir hacia fuera, el jugador más preparado para alertar de cortes a canasta y parar penetraciones, es el alero vasco formado en el Joventut, por lo que acaba frustrando muchas canastas fáciles.

Además, su implicación en ataque y su carácter competitivo, le han hecho brillar en momentos importantes ante rivales de renombre, con triples clave y entradas a canasta sin miedo, como en su actuación en el Palau ante el Barça (17 puntos) y sus más que notables minutos en el WiZink Center ante el Real Madrid, confirmando que su dureza mental aumenta al ritmo de la competitividad a la que aspira el equipo.

Nenad Dimitrijevic completa un trío de bases, dando juventud a veteranos ya muy curtidos (Sam Van Rossom y Martin Hermannsson) al que da más fantasía y eficiencia ofensiva con su tiro corto por elevación. Con su desparpajo, es quien más talento atesora ofensivamente de los tres en uno contra uno. Y para rematar, Jasiel Rivero. En Valencia, quizás Peñarroya sabía más que nadie lo que podía dar este pívot cubano en un escalón competitivo más alto. Es fascinante. Es la fortaleza y la convicción en lo que hace de los grandes. Es nuestro Charles Barkley particular. En uno contra uno, sea abierto o en poste bajo, es imparable. Y sobre todo, es un jugador con hambre. Salta una, dos, tres… las que haga falta por un rechace, ocupando un espacio inmenso en la pintura y ha encarado a Tavares sin temor alguno. Promediar 10,3 puntos y 4,7 rebotes en 20 minutos por partido. Es un foco de atención permanente para el aficionado y, dolorosamente, para el entrenador rival. De su batalla con los pívots murcianos, tenemos claro que nos vamos a divertir.

ASPECTOS A LIMAR

En el último encuentro ante Río Breogán, Joan Peñarroya se quejaba en un tiempo muerto amargamente sobre la defensa de sus exteriores. Pedía mucha más dureza individual que estar a la espera de ayudas. Ese es el problema con el que más veces se ha encontrado Valencia Basket, al menos en su racha de partidos con casi toda la plantilla al completo: cuando encaran exteriores agresivos que sean muy verticales, que les guste penetrar, han tenido problemas. Lo vimos en Lugo como último ejemplo, como lo vimos en Tenerife con Marcelinho Huertas, por poner algunos ejemplos. Sufren con estos pequeños, sobre todo si se amparan en un bloqueo directo. Es algo por lo que tienen que trabajar si desean avanzar, más que nada porque su rival en esta Copa, UCAM Murcia, posee tres de los hombres más agresivos y verticales de la Liga en esta tarea (Taylor, Davis y McFadden). Igualmente, han tenido alguna deficiencia en los balances y en la colocación posterior de la defensa, algo por lo que deberán seguir trabajando.

Y su tiro exterior. Tienen días formidables que compaginan con otros menos buenos. Dependen del estado de gracia de Klemen Prepelic. El esloveno promedia un decente 34,2% porque arriesga mucho en sus lanzamientos. Que tenga el santo de cara alguien que promedia más de 6 triples por partido, será vital en ellos.

CONCLUSIONES

El proceso de la plantilla de Valencia Basket en ir conociendo las exigencias de su entrenador, poco a poco va cuajando. Se les ve cada vez más ordenados en ataque estático y el mismo orden y las prioridades de sus virtudes, las muestran en ataque. Hay mucha profundidad y mucho físico en esta plantilla y cuando usan quintetos con un escolta como Josep Puerto, la dimensión atlética que ofrece, es enorme (con un alero como Claver más dos pívots. E como aquella Italia de Premier, Sacchetti y dos pívots, cuya presencia ha evolucionado a los físicos de hoy día).

Han aprendido a mejorar en momentos de crisis durante los encuentros y el hecho de apostar buena parte de sus aspiraciones en el juego interior, dependen menos de rachas de tiro. A las malas, sacan faltas, viajan a la línea de tiros libres… no es un equipo que pierda el norte fácilmente y se vaya de los partidos. Poco a poco, pero van recortando. Encontrarse un rival como los breoganistas en el tercer cuarto el último fin de semana, en estado de gracia (34 puntos en el mismo) no siempre debe ocurrir. Por ello, si Granada diera paso a una sorpresa en esta edición Copera, Valencia Basket tendría muchas papeletas para lograr ese cetro.

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