Panagiotis Vasilopoulos: Valladolid como trampolín para recuperarse

La larguísima nómina de más de 20 jugadores que se alinearon con el Club Baloncesto Valladolid en la temporada 2013-14 hay nombres para todos los gustos, que duraron más o menos, pero hay uno que choca especialmente: el de Panagiotis Vasilopoulos. En su momento sorprendió enormemente que este jugador, oro europeo en 2005 con Grecia, subcampeón del mundo en 2006 y campeón de la Euroliga con el Olympiacos en 2012, terminase firmando en un club que se sabía que disponía de muy pocos recursos. 

Sin embargo, a poco que se rascaba la explicación terminaba siendo evidente: Vasilopoulos, el clásico 3-4 peleón y con muñeca aceptable de los que suelen forjarse su país, llevaba más de un año sin jugar por una grave lesión en la rodilla derecha. Y, aunque el club estaba en una obvia crisis económica, sus servicios médicos seguían teniendo un enorme prestigio. Así es que se pensó que podía ser un buen sitio para reintegrarse en el baloncesto.

Atrás quedaban los tiempos en los que era un fijo en la selección griega. Nacido en Maroussi, se dio a conocer en el Paok de Salónica, dando el salto al Olympiacos en 2005. Allí permaneció siete años saboreando las miles del éxito, incluyendo un muy lucrativo contrato que se aseguró que ascendía a 5 millones de euros anuales, y también la amargura de las lesiones y las operaciones durante dos años casi consecutivos. 

Lo más llamativo es que nunca, en este tiempo en la primera fila del baloncesto europeo, firmó números importantes. Era el prototipo de hombre de equipo, que ayudaba aquí y allá y que no requería de muchos tiros para sentirse importante. En la liga helena su año de mayor anotación fue el 2007-08 (8,6 puntos), pero era apreciadísimo para que las estrellas del equipo brillasen.

En Valladolid la idea no funcionó, pero a la larga sí lo terminaría haciendo. Esto es: solo jugaría seis partidos como morado (los únicos de toda su carrera profesional fuera de Grecia, 5,2 puntos en 16 minutos con tristísimos porcentajes de tiro) y se llegó a un acuerdo de desvinculación en diciembre a raíz de una nueva lesión, esta vez en el pie, pero su carrera se reanudaría a partir de entonces, como era su objetivo. Tengo mucho que dar y mucho trabajo, como el equipo. Estoy al 65 o 70% porque no he encontrado mi ritmo en ataque todavía. Me encuentro mejor que el primer partido que jugué con el Valladolid pero sé que puedo estar mucho mejor”, había declarado un mes antes de su salida del equipo. Luego ya empezó a verlo todo más negro: Llego a casa y no puedo dormir porque perdemos partidos por mucha diferencia, no jugamos bien. Mi mujer me dice que esté tranquilo, que llevo un mes jugando y que no puedo hacer todo en tan poco tiempo

De vuelta a Grecia, no retomó el mismo gran nivel de prestigio que había tenido, pero sí el suficiente como para mantenerse en la élite con equipos como Aris, AEK y, en los últimos años, Peristeri. Allí, a los 37 años, promedió la pasada temporada 5,4 puntos y 2,9 rebotes en 23 minutos, estadísticas casi idénticas a las de su mejor época en el Olympiacos. Pero sin duda su momento de mayor gloria fue lograr entrar entre los doce que disputaron la Copa del Mundo de China en 2019. Solo jugó 21 minutos en total, repartidos en tres partidos, pero después de todo lo pasado, aquello tuvo un mérito enorme.

 

Entradas relacionadas