RETRATO Nº 110: “Brian Shaw o los spaghetti dollars”

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

RETRATO Nº 110: “Brian Shaw o los spaghetti dollars”

por Antonio Rodríguez 

Temporada 89/90. Cuartos de final Lega A Italia: Scavolini Pesaro 111-103 Il Messaggero Roma (25.05.90)

Eran tiempos raros. Presiones e insatisfacciones, dinero exterior y espíritu de aventuras. Italia, sobre todo en la década de los 80, contaba con todos los argumentos para ser la avanzadilla en Europa y el espejo para todos. Nos daba un poco igual las estructuras internas de sus organizaciones, sino que desde el exterior quedábamos totalmente embelesados en el reflejo de lo que proyectaban. Había dólares, muchos y ganas de satisfacer a los aficionados y exageradas ambiciones de sus presidentes.

Lo que era una locura, para abrir la década, se gestó en Venecia. El mito Spencer Haywood llegaba para jugar en el club de allí, Carrera Venezia. Y tras él, un ejército de renombrados NBA’s que, buscando sus últimos días de gloria, veían en el entusiasmo italiano el lugar perfecto. Ídolos en ciudades hasta el extremo del paroxismo, según qué casos. De lo más nombrada fue la llegada de Bob McAdoo a Milán, lo que valió que el Olimpia se proclamara dos veces consecutivas campeón de Europa, recalando en una “vieja guardia” con ganas de reivindicarse, perfecta para él. Llegó con posterioridad George Gervin, Artis Gilmore, Alex English, Adrian Dantley… ilustres nombres para finiquitar una carrera repleta de portadas. Sin embargo, en el verano del 89, algo cambió.

Vean en la foto a Brian Shaw, base elegido en primera ronda por los Celtics, que disputó su temporada rookie (88/89) con los arrogantes verdes y, tras ciertas disputas contractuales, decidió dejar de lado a los bostonianos y tomando las de Villadiego -o mejor, camino a Roma, donde conducen todos- aterrizó en el proyecto capitalino sponsorizado por Il Messaggero. No es que fuese un jugador veterano venido a menos, sino todo lo contrario: aún tenía todo por dar en la NBA. Lo alucinante es que él no era el mayor reclamo ni el más chocante, sino que junto a él, llegó Danny Ferry, reciente número 2 del draft en 1989, que ante la negativa de jugar en Los Angeles Clippers, decidió jugar un año ‘overseas’ y así, que los angelinos perdieran cualquier derecho sobre él. Finalmente, éstos se vieron forzados a traspasar sus derechos a Cleveland Cavaliers

Era algo inaudito, pero no novedoso. Entre el lockout vivido en la NBA en el verano de 1987 y que Karl Malone no estaba nada conforme con su sueldo (en absoluto era el jugador que más cobrada en Utah Jazz, cayendo el honor en el millón de dólares que se embolsaba Mel Turpin), amenazó con ir a Italia en busca de ese montante que, como poco, exigía a los de Salt Lake City. Cuando tal lockout finalizó, se sentaron en una mesa y llegaron a un acuerdo que, hubiese llegado a ser desastroso para la franquicia NBA, tras saber de las futuras glorias allí de “the mailman”. 

Pues la amenaza esta vez fue real, se materializó y en el Pallaeur romano durante una temporada, tuvieron como pareja de extranjeros a Danny Ferry y el protagonista de la fotografía, Brian Shaw. No solamente ellos, sino que Roberto Premier firmó también para crear un plantel lo más compacto posible. Y la verdad es que todo aquello quedó en un amago, pues perdieron ante la Scavolini Pesaro por 2-1 en los cuartos de final (los futuros campeones), testificado con esta fotografía que hemos recuperado. 

Los romanos no desfallecieron, pues el siguiente curso, con la adquisición del mejor pívot joven europeo (Dino Radja) por unas cantidades prohibitivas, ficharon al ilustre escolta Michael Cooper y al siguiente, a Rick Mahorn. Todo fuera por mantener una gloria que vieron pasar de cerca, pero nada más. 

Desde España, donde se crecía a pasos agigantados, aquello comenzó a no dar tanta envidia, aunque los sueldos de muchos de sus extranjeros seguían siendo inalcanzables para nuestros clubes. Sus americanos eran todo glamour, sus listados nos los aprendíamos de memoria al son de sus acciones (que incluso se televisaban en España), sus gestos y sus canastas. La sencillez con la que ejecutaban todo era una verdadera maravilla. La NBA con su popularidad y la caída a los infiernos de Italia, hizo que el aumento de dineros en unos y la escasez en otros, imposibilitaron que se diera de nuevo esta paradoja rebelde en jóvenes NBA. Algo que suena surrealista hoy día, ¿verdad?

De todo aquello, para los viejos del lugar, ¿Qué recordáis? ¡AHORA TE TOCA A TI!