¿Por qué la Liga Endesa está tan igualada?

Pues porque los equipos son mejores. Así de sencillo. Podemos buscar letra pequeña, disposiciones en las que sus protagonistas hayan tocado el ‘clic’ apropiado, podemos inventar el agua caliente… pero la razón fundamental es que, en este curso 21/22, los clubs de la Liga Endesa, hablando de una globalidad y casi la mitad de la competición transcurrida, certificamos que son las mejores plantillas de los últimos años. Y eso se nota. 

Pero sí, esto toca de un análisis un poco más profundo y pormenorizado de sus protagonistas. Hay un termómetro que marca tan alta temperatura de satisfacción, porque hay un grueso importante de clubes en nuestra competición que han ‘incrementado prestaciones y sorpresas” y, en mayor o menor medida, están arriba clasificados. Y lo más importante, en 14 o 15 jornadas, las que llevan disputadas, se siguen manteniendo arriba.

¿Los más sorprendentes? UCAM Murcia, sin lugar a dudas (9 victorias y 6 derrotas). De ir buscando un camino en la máxima categoría de nuestro baloncesto en esta última década, a encontrar sus baldosas amarillas. Desde la llegada de Sito Alonso, el plantel se ha ido caracterizando por una pigmentación de equipo agresivo, apoyados en una gran capacidad atlética en general, donde nunca desfallecen y han ganado encuentros por mantener un nivel de intensidad que la mayoría de los rivales soportan… pero no los 40 minutos. Si buscásemos el jugador que aúne la mayor parte de este estilo, fijémonos en James Webb III. Es como si a cada partido tuviese una legión de scouts NBA en la grada siguiéndole. Deja su vida en el parquet a cada compromiso solicitado. Es asombroso. Y casi todos le secundan (hasta Tomás Bellas, muy alejado del portento físico, está dando su mayor nivel de intensidad). Sin embargo, el salto de calidad lo han dado porque cuentan con ella más que nunca (sobresaliente trabajo en despachos) y además, su profundidad de banquillo. Porque funcionan todos. Con líderes anotadores desde el perímetro (Isaiah Taylor, 3º máximo anotador con 16,4 puntos y 48,8% en triples; Thad McFadden, capaz de anotar 9 triples como hizo en Burgos y Jordan Davis, uno de los exteriores más habilidosos entrando a canasta, con 10,3 puntos) se cimenta una regularidad anotadora, perfectamente secundada por un cuarteto de interiores. Augusto Lima, haciendo el mejor año de su carrera (con 8,1 puntos, pulverizando sus mejores porcentajes, con 72,5% en tiros de campo y con 6,2 rebotes), el mencionado James Webb III (10,3 puntos), Emanuel Cate con su ya conocida intensidad reboteadora y el habilidoso Nemanja Radovic, sapiencia nunca suficientemente valorada. 

Junto a la intensidad descrita, cuentan con la virtud de ser uno de los que más daño hacen entrando a canasta y sobre todo, es posible que cuenten con el mayor número de pívots pasadores -a nivel master- en poste bajo. La oferta que brindan a los innumerables cortes que hacen, es amplísima. Y el atractivo para sus aficionados, elevado a su máximo exponente. Sito Alonso hace que toda esta maquinaria ruja al máximo de revoluciones. Es un sello, es como ver a un equipo de liga de verano NBA exhibirse para buscarse futuros contratos, con la condición que ellos ya tienen lograda esa meta en este rincón de la geografía liguera.

Joventut (3º clasificado, con 9 victorias y 4 derrotas) ha regresado a su esencia de ser élite. Si cogemos también la horquilla de la última década, recordamos que lo pasaron fatal y no hace tanto. Que Carles Durán o Laprovittola en pista, salvaban lo que fuera de ella se intentaba sacar a flote y no veían factible. Una vez teniendo garantías de que, fuera urgencias y problemas externos, más el convencimiento que lo importante se producía en el rectángulo de juego, reflotó la esencia mencionada de la Penya. Y, exceptuando a Real Madrid y Barça, que siguen siendo otro cantar, están en lo más alto. Tener claro que Ante Tomic (13,7 puntos y 3,2 asistencias en 24 minutos de juego) era la pieza angular de todo, en el esquema verdinegro, que el mayor daño se podía iniciar desde el poste bajo (parecida mentalidad que el badalonés Sito Alonso en Murcia) sirvió para crear este proyecto y elevar al croata a otro de los nombres ilustres de la historia del baloncesto en Badalona. Pero es que, a pesar de la baja del cerebro Ferrán Bassas la mayor parte del año, comprobar el nivel de Guillem Vives en esta primera mitad de competición es, sencillamente, de ovación. Es de eso que su nivel de intensidad en pista marca un listón y la encomienda del “de aquí no se puede bajar” para el resto de sus compañeros. Y eso vale quilates. Tener de nuevo a Pau Ribas (máximo anotador del equipo con 11,2 puntos) y disfrutar que, con la tranquilidad estabilizada en el club, los frutos de los jóvenes proliferan (notables Joel Parra y Pep Busquets), el repertorio de esa ciudad se extiende en todos sus aromas. Y quedaba el acierto de acompañar a Tomic y Brodziansky con Derek Willis, un ‘hacelotodo’ interior con un nivel de entrega y más calidad de la prevista, que hace pensar en los verdinegros nuevamente en un grande. Vuelven a ser punteros. Qué fácil es decirlo y lo que ha costado. 

BAXI Manresa y Río Breogán. Los primeros (8 victorias, 5 derrotas, 5º clasificados), tras olvidarse la última temporada de lo que significa pasar apuros, han dado con la la nota clave de un juego interior de categoría. Que Ismael Bako (11,8 puntos y 58% en tiros de campo), Chima Moneke (13,4 puntos y 7,7 rebotes) y Yankuba Sima (7 puntos y 4,5 rebotes) son uno de los tesoros de la Liga Endesa, es un hecho… y un espectáculo. Tan solo basta con accionarles y poner sus motores en marcha. ¿Y quien da al ‘contacto’ con la llave? Efectivamente, Dani Pérez. El base catalán (5,5 asistencias) es el verdadero tesoro con el que cuenta Pedro Martínez para que el equipo funcione como él predica. Y orgulloso debe estar. El tema es que a un perfil anotador, Joe Thomasson (11,8 puntos) fueron capaces de unir otra pieza de las de físico privilegiado que sabe usarlo y muy bien, Silvain Francisco, para que todo el conjunto funcione en perfecta armonía (8 victorias y 5 derrotas). 

Río Breogán tiene el encanto del recién ascendido. Y verlos en 6ª posición, con 8 victorias y 6 derrotas, con un pie puesto en la próxima edición de la Copa del Rey (privilegio de pocos recién ascendidos), es para lucirles en el póster representativo de la Liga Endesa. Se lo han ganado. Chapeau por Paco Olmos y por todos los componentes de la plantilla. No es fácil que un “ángel caído” encuentre su lugar en el mundo. Dzanan Musa lo ha hecho en esta plaza (18,9 puntos, 52,5% en tiros de campo y toda una ciudad a sus hombros). Y con la estrella que “fue, que pareció dejar de serlo y ha vuelto a lucir” por delante, lo que tienen en Lugo siguiendo su compás alrededor, es de un mérito excepcional. Poco se habla de Trael Bell-Haynes (13,5 puntos y 4,5 asistencias), pero el base canadiense es auténtico caviar, por lectura de juego en conceptos sencillos, por saber orquestar y porque, siendo todo un alfeñique, desafía al más pintado cuando entra a canasta. Y ya tienen dos arietes. Lo de los hermanos Quintela es de “american dream”, Lukovic y su particular “a la tercera, va la vencida”, junto a los triples de Kalinoski, de acero frío y cortante, engrosan grandezas. Y a cámara lenta, sí, pero Mahalbasic hace siempre lo mismo, de la misma manera y los rivales siguen sin poder pararlo. Algo tendrá el agua cuando la bendicen. El día que aprenda Jordan Sakho a vivir en la élite… Calibrar las posibilidades del equipo con derrotas, suena raro. Pero es que lo que hicieron ante el Barça y el Real Madrid… 

Estos equipos han hecho que haya otro puñado que, aun rindiendo igual o mejor que otros cursos, tengamos la sensación que sus trayectorias son negativas por el mero hecho de estar por debajo en la clasificación. Y no es así. Unicaja (6 victorias y 8 derrotas) cuenta este curso con una identidad y una consistencias a base de lucha, de la que carecía años atrás. Siguen escasos de interiores, es cierto, pero dan siempre la cara apoyados en el enorme valor de su perímetro, Alberto Díaz, Jaime Fernández, Darío Brizuela y Francis Alonso dan poso, junto con el veterano Norris Cole y su búsqueda aún no lograda de regularidad. Que Bouteille va entonando su color verde al negro (de sus dorados días en Bilbao) y que Jonathan Barreiro sigue aclimatándose a este nuevo club, con la garantía absoluta que se le calificará de notable, apoyado en su calidad, sumen, sumen y verán que las decepciones vienen por méritos de otros. 

Valencia Basket (8 victorias y 6 derrotas) … casi nadie puede tener peor suerte con las lesiones que Valencia Basket. Pero han estado en la brega, liderados por el mejor Dubljevic… ¿de siempre? (14,9 puntos, 6,8 rebotes, 3 asistencias y la locura del 45,3% en triples). Los jóvenes de la casa, sobre todo Josep Puerto (6,4 puntos y 40% en triples) han remado para que todo siguiera el curso de equipo top y Jaime Pradilla (mejor jugador del que ya pensábamos iba a ser bueno) entraron en esta dinámica de apretar los dientes a domicilio e ir ganando todos, lo mismo que cedían en casa, sea por unas cosas o por otras. Porque también los murcianos y los breoganistas -junto a Baskonia, Real Madrid o Joventut) han pasado por La Fonteta y son los que pintan la cara a cualquiera, los que han puesto sabor y sobre todo igualdad a esta Liga Endesa 21/22

Bitci Baskonia (8 victorias y 7 derrotas) ha tenido problemas, destitución de uno de sus principales bastiones a lo largo de la historia, Dusko Ivanovic y mucha irregularidad en un equipo nuevo en “piezas y componentes”. Sin embargo, todos olfateamos que una segunda temporada -y quizás, la segunda mitad de esta primera- en el club de Steven Enoch, Landry Nnoko o Simone Fontecchio, les vendrá de perlas, porque están en el camino del aprendizaje de la idiosincrasia de un club muy particular. Y mientras, a remar con Jayson Granger y Rokas Giedraitis, que no siempre pueden con todas las adversidades. No nos engañemos en que ha sido el suyo un inicio de calificación suspensa como piensan los pesimistas ver. Es un arranque lento y un proceso que tenía que pasar. Como el de Wade Baldwin IV. El problema es que había más equipos de los que pensaban, que la transición la convirtieron en camino de espinas. 

Hubo un derbi canario en el que ambos se encontraban como cuartos clasificados. No sabemos si eso quedará para los anales o volverá a reeditarse. El caso es que Lenovo Tenerife (8-6) y Gran Canaria (7-8), desde el parón por las ventanas FIBA, han perdido un rumbo que parecía muy bien trazado. Y no tiene mucha explicación el por qué. Y como no la tiene, apostamos que han coincidido en las horas bajas que todos los clubes sufren a lo largo de la temporada y volverán a recuperar altos vuelos y mirar por encima a muchos rivales. Si una pareja de bases combina 10,8 asistencias (Marcelinho y Fitipaldo), cuentas con el pívot más determinante (Giorgi Shermadini) y hay profundidad de banquillo, ordenados por quien mejor entiende esa casa, Txus Vidorreta, lo lógico es que el final sea bueno. Si aúnas un puñado de jugadores que están felices en cancha y ofreciendo el mejor de sus rendimientos (Ennis, Albicy, Brussino, Pustovyi, Shurna o Slaughter), llegará el momento en que el trabajo de Porfi Fisac recoja frutos en los meses de cosecha, aunque ahora duelan 5 derrotas consecutivas. 

Y la igualdad, superando a poderosos, no solamente la dan los destacados inicialmente en el artículo. La parte de abajo se ha puesto caliente. MoraBanc Andorra, Casademont Zaragoza y Hereda San Pablo Burgos, entonan a coro un “pero ¿qué pinto yo aquí?” que será escuchado como reclamo por sus dioses y les auparán. Y ahora mismo, aunque estén abajo, son dardos envenenados como han demostrado con victorias de mucho mérito. Surne Bilbao Basket está calentando motores con nuevas incorporaciones (tras cinco derrotas de arranque liguero, 5 victorias en 9 enfrentamientos) que dan empuje y fe, Urbas Fuenlabrada dice que está por brindar, que 3 victorias seguidas tras el “rozando el poste” demasiadas veces en derrotas precedentes con los poderosos, es para hacerlo. Monbus Obradoiro sabe que cuenta con mejor equipo (y mejor dirección en pista) que otros años y Coosur Real Betis da chispazos del motor de arranque con Luis Casimiro.

En definitiva, que entre los achuchones de los de abajo y esta nueva burguesía que se está asentando y de que forma, los teóricos de las quinielas agachan la cabeza y hacen muecas de lamento más de lo que ellos quisieran. Y todo porque tenemos una competición extraordinaria, donde la calidad este curso 21/22 es superlativa y se nota. Y se agradece. Y lo de la Copa y sus clasificados es un follón indescifrable. Y eso, qué bonito es.