MOMENTOS ÉPICOS: Bodiroga, el último regalo de Navidad

Regalo con lazo azul desde Endesa Basket Lover para estas Navidades. Pasarán los años y seguiremos asociando estas fechas entrañables a visitas caseras en domicilios de familiares, botellita de vino dulce, plato de mantecados y mazapanes escoltando y felicitaciones previas al banquete de Nochebuena (vale que últimamente… Pero todo llegará de nuevo). Y como banda sonora, entre algunos componentes de ese salón más pendientes de la tele que de las conversaciones, el Torneo de Navidad de baloncesto del Real Madrid. Durante más de una treintena de años fue así en todos los hogares en nuestro país. 

Y en nuestros MOMENTOS ÉPICOS queremos recuperar esa atmósfera. Como en 1965 y su primer campeón, Ignis Varese, desde Italia también llegó en las navidades de 1993 lo que nos gusta etiquetar como “el último regalo”. Miren, este torneo nos abrió las puertas durante años a algo nuevo, diferente de lo habitual. ¿Hablamos de las visitas de universidades USA? Ya tocamos aquí las venidas de North Carolina por dos ocasiones, para este evento, en los primeros setenta, como posteriormente lo hizo la universidad de Tennessee. Y los privilegiados testigos nos hablaban de aquellos chándals, los cambios de cinco en cinco, su manera de jugar y entender el baloncesto… De un campeón NBA y Hall of Famer como Nate Archibald, que paseó talento por la Ciudad Deportiva junto a un combinado llamado Cheiw All Stars en 1984. No solo fueron los soviéticos, el tablero de Sabonis o las diabluras de Drazen Petrovic con la selección yugoslava. El Obras Sanitarias argentino, la selección de Puerto Rico o de Cuba, el Sirio brasileño con un jovencísimo Oscar Schmidt, lograron que este recordado torneo trajera algo nuevo, algo que antes de los tiempos de satélites e internet, nunca habíamos tenido ocasión de ver, ni tan siquiera en televisión. Era ese toque de novedad especial, tan brillante como las propias fechas que, bajo la gestión de Raimundo Saporta, tuvimos ocasión de disfrutar.

La nueva maravilla desde Italia, Dejan Bodiroga.Pues esta vez no fue de la mano de Saporta, sino de otro ilustre en la casa blanca, Mariano Jaquotot, quien se apuntó el tanto de traer al nuevo fenómeno europeo en 1993. En Italia hablaban de un chico maravilla de origen serbio, forjado por uno de los grandes maestros en los banquillos, en la Stefanel Trieste concretamente. Que lo del chaval era otra cosa, un paso más en la evolución del jugador de baloncesto, con las ‘herramientas’ físicas del momento y los mejores argumentos de la escuela balcánica de los setenta y los ochenta. Su nombre: Dejan Bodiroga. Él, nunca visto en España, pues tan solo tenía 20 primaveras, llegó con la predisposición por parte de todos nosotros, de sorprendernos ante la novedad, en épocas donde las antenas parabólicas de los más aventurados, tan solo nos daban opción de Eurosport, la DSF alemana y como regalo, si acaso, aquella cadena de deporte americano llamada Screen Sports, ¿la recordáis? Asomarnos a Italia y ver todo lo bueno que hablaban de este nuevo astro, estaba todavía lejos de nuestro alcance. 

El chico maravilla

Nacido en Zrenjanin en marzo de 1973, tras empezar a jugar a los 11 años de edad en el Prolese, el equipo de su ciudad, fue reclutado por el Zadar, en el que Kresimir Cosic era como santo y seña. “Cosic me abrió los ojos al baloncesto. Me enseñó muchos de sus secretos. Lo mejor, quizás, la visión global de lo que hay que tener de este juego”. Cosic comenzó a dar forma a este espigado jugador que tenía la gracilidad para jugar en las cinco posiciones en pista, con el que tocaba trabajar individualmente de forma muy concienzuda.  “Al principio, entrenaba seis o siete horas diarias” recordaba el propio Bodiroga en una entrevista para GIGANTES. “Luego, cuando te conviertes en profesional, es imposible mantener ese ritmo por las obligaciones que conlleva, pero la base ya está asentada. Queda progresar con los conocimientos ya adquiridos”. Ahí, estalló la guerra de los Balcanes y Cosic intentó que todo ese talento y trabajo, no se fuera al traste. 

Una de las alternativas era nacionalizarlo griego, ingresando en las filas de Olympiakos o AEK de Atenas, los equipos que hicieron oferta por él. “En Grecia hay mucho más dinero, pero no hubiese habido las mismas oportunidades. Estoy seguro de que ahora estaría calentando banquillo”. Tuvo que ser el profesor Nikolic quien medió la marcha de Bodiroga a Trieste, donde se encontraba un entrenador ilustre, Bogdan Tanjevic, que bien joven logró hacer campeón de Europa al Bosna Sarajevo en 1979 y subcampeón a la selección yugoslava en Praga’81. La amistad entre ambos fueron los mimbres de la cesta en la que se ofrecía este regalo, con un contrato inicial de 4 años por la Stefanel, para poder trabajar con tranquilidad y a conciencia con él. 

José Lasa siendo defendido por Bodiroga.Sin capacidad de nacionalización y ocupando una de las dos plazas de extranjero en el plantel, a pesar de contar con 19 años, en la temporada 92/93, Bodiroga promedió 21,2 puntos por encuentro. “En mi primer año se me hizo muy cuesta arriba el que llegase el domingo y no pudiese jugar. Era entrenar, entrenar y no jugar. Fue frustrante, aunque Tanjevic me aseguraba que contaría conmigo para la siguiente temporada, mi segundo año allí, con solo 19 años”.

Ya era toda una realidad, que continuó el siguiente curso, el que nos ocupa, venciendo en los 12 primeros encuentros de Lega italiana, que sumados a los partidos de Copa de Italia y Korac, daban 22 triunfos consecutivos hasta que perdieron con Milán. La prestigiosa publicación estadounidense “Street&Smith”, que peinaba a los mejores jugadores universitarios USA del momento, se hizo eco que en Trieste había un chaval en el que los Suns, Warriors, Rockets y Spurs habían puesto ya sus ojos e interés. 

Siendo utilizado como un base, era impactante ver que no se intimidaba ante rápidos rivales de uno ochenta y pocos a la hora de manejar el balón, sin miedo a perderlo. Les encaraba con un dominio y una técnica perfecta. Sus brazos largos alejaban el bote todo lo necesario. Con pocas florituras según en qué aspectos del juego, casi siempre daba los pases a dos manos, medidos, allá donde el pívot lo pedía. Sabía jugar al poste y con el uso de su cuerpo y sus zancadas, penetraba con una facilidad exquisita y la suspensión tras bote era de mecánica suiza. Y en defensa, se aplicaba y mucho. La posición básica que utilizaba, el centro de gravedad sorprendentemente bajo para alguien de 205 centímetros, mostraba un producto que, visto desde cualquier prisma, era perfecto en eso que llaman los americanos “fundamentals”. Todo esto nos decían previamente… y todo eso se confirmó cuando se presentó en Madrid

Cierto que los aficionados zaragozanos algo habían visto ya, puesto que Stefanel se encontraba en el mismo grupo que el Natwest Zaragoza, en cuyo enfrentamiento directo, el base titular Ferdinando Gentile, se lesionó de un tobillo y no se pudo presentar en esta 29ª edición del Torneo de Navidad. 

La revista GIGANTES ya avisaba que Bodiroga traía toda la sorpresa y grandeza expuesta no pocas veces en este torneo navideño. “Lo que más ha impresionado de este joven es la naturalidad que imprime en cada una de sus acciones” escribía en su editorial su director, Paco Torres

El torneo y su dominio

Junto al Real Madrid y este Stefanel Trieste (líder en la ACB junto al F.C. Barcelona, con 13 victorias y 3 derrotas), un mermado Estudiantes por muchas lesiones y un combinado enviado por la Federación Brasileña, llamado Brasil All Stars, en los que se encontraban los ya conocidos Rolando Ferreira, Josuel Dos Santos o Paulinho Vilas Boas, completaban el cartel. Y los resultados hasta el último encuentro, el Real Madrid-Stefanel Trieste que nos ocupa, fueron estos:

  • Stefanel Trieste 88-86 Estudiantes Argentaria
  • Real Madrid 111-108 Brasil All Stars
  • Brasil All Stars 87-76 Stefanel Trieste
  • Real Madrid 90-84 Estudiantes Argentaria
  • Brasil All Stars 101-81 Estudiantes Argentaria

Llegó la tarde del domingo 26 de diciembre, con el partido de cierre en el último día de competición. Los quintetos titulares fueron Budin, Bodiroga, Fucka, Lampley y Cantarello por los italianos, mientras que el Real Madrid alineó a Antúnez, Santos, Kurtinaitis, Arlauckas y Antonio Martín, entre estas dos plantillas:

REAL MADRID

Nombre Posición Edad Estatura
4.- José Lasa Base 20 1,83
5.- Ismael Santos Escolta 21 1,91
6.- Javier García Coll Escolta 29 1,93
7.- José Biriukov Escolta 30 1,94
8.- Joe Arlauckas Ala-pívot 28 2,04
9.- José M. Antúnez Base 26 1,84
11.- Arvydas Sabonis Pívot 29 2,20
12.- Juan I. Romero Pívot 20 2,12
13.- Josep Cargol Alero 25 2,05
14.- Rimas Kurtinaitis Escolta 33 1,96
15.- Antonio Martín Pívot 27 2,09
Entrenador: Clifford Luyk

 

STEFANEL TRIESTE

Nombre Posición Edad Estatura
4.- Dejan Bodiroga Base 20 2,05
6.- Claudio Pilutti Escolta 25 1,98
7.- Gregog Fucka Alero 22 2,13
8.- Sandro De Pol Ala-pívot 21 2,05
9.- Jan Budin Base 18 1,92
10.- Filipo Cattabiani Alero 23 2,00
13.- Lemone Lampley Ala-pívot 29 2,08
14.- Davide Cantarello Pivot 25 2,14
15.- Giuseppe Calavita Pívot 28 2,09
Entrenador: Bogdan Tanjevic

Y la primera posesión dio pistas de lo que íbamos a ver. El encargado de marcar a Dejan Bodiroga sería Ismael Santos (¿cómo no?), que no pudo detener el primer uno contra uno del serbio y que continuó con un reverso en la zona y una gran asistencia para el mate de su compañero Cantarello, en una concatenación de orfebrería cestista. Pero es que, en la segunda acción, Bodiroga pidió el balón en poste bajo y zafándose de Santos, anotó una nueva canasta, todo sencillez.

Pronto vemos la facilidad y el uso que da a las fintas de tiro, sobre todo en posiciones cercanas a canasta, sus paradas en un tiempo y la confianza que le otorgaba su estatura y sus larguísimos brazos sabiendo usar el tempo oportuno para solventar bajo el aro, incluso con Sabonis delante. El electrónico en el minuto 5, ya reflejaba un 7-16, que obligó a Clifford Luyk a solicitar tiempo muerto.

Con la baja de Gentile, era él quien marcaba ritmos, sacaba pases de contraataques y ordenaba toda la orquestación en estático. Bloqueos, cortes, continuaciones… movilidad constante en todos. Al menos a Gregor Fucka sí lo habíamos visto en el Mundial sub 23 que se disputó en Valladolid el verano anterior y sabíamos de sus virtudes, pero lo de este nuevo genio, todo en él era asombroso. Y aunque el Real Madrid intentaba correr, en defensa se evidenciaba unos jugadores frustrados. A falta de 13 minutos para el descanso, la entrada de Arvydas Sabonis sirvió de solución en ataque y cierto bálsamo en el rebote. Estudiantes también participó en esta edición, con Herreros entrando a canasta.

Nueva suspensión de Bodiroga que coloca un preocupante 9-22. Con José Lasa en pista (gran torneo el suyo, con 20 años), al menos los pases interiores a Sabonis son eficientes y, en su línea, anotó 10 puntos en los primeros 4 minutos que estuvo en pista. El Real Madrid se acerca con ello (27-34) y Tanjevic, todo un espectáculo en la banda, alerta porque Arlauckas corre y anota (14 puntos en los primeros 20 minutos, los mismos que Sabonis). Los últimos minutos de la primera mitad fueron de festín, con un ritmo trepidante, en el ánimo de sacar partido a las carreras de las que los italianos también se apuntaron, llegando al descanso con 42-54. Bodiroga, amo y señor hasta entonces, había anotado 18 puntos en este período, con 7 de 10 en tiros de campo, 2 de 3 en triples y sus dos tiros libres intentados, convertidos. Con un candidato a ganar la Liga Europea delante, este jugador parecía ser otra cosa. 

El ataque brilló menos en la 2ª mitad y todo ello, por mérito de defensas más activas. Con el escaso daño en el tiro exterior que ofrecían los hombres de Clifford Luyk -con pocos minutos para Kurtinaitis-, los italianos se cierran más y más en la pintura. La batalla de Sabonis (27 puntos) por recibir era cada vez es mayor, mientras que la defensa zonal madridista también rompe los mapas de acción de los transalpinos. Un 72-76 hace vibrar al Palacio de Deportes, sobre todo cuando momentos antes vio un exasperante 53-69, que alejaba cualquier alegría. Y fue en ese momento, cuando Dejan Bodiroga subió el balón con su parsimonia habitual, se paró a siete metros y medio del aro y se cascó un triple (con su curiosa y lenta mecánica) para aplacar la entusiasta fiebre en la grada.

En los últimos 10 minutos ya jugaba de base directamente sin alternar con nadie y defendía a Lasa. Y con sus brazos, su colocación, todo se complicaba mucho más en la circulación blanca. Las ayudas sobre Sabonis de Cantarello y Lampley (notable actuación del ex ACB, con 23 puntos) fueron limitando al gigante lituano, que acabó perdiendo la paciencia y forzando la quinta falta con una técnica mientras bajaba a defender, en uno de sus clásicos gritos de queja a los árbitros. Aunque para los suyos, ya estaba todo perdido. La única duda que restaba era saber si los italianos alcanzarían la veintena de puntos de diferencia, necesarios para proclamarse campeones de esa edición. No lo lograron (86-96), para alegría de los brasileños, la teórica comparsa en este torneo, que se alzaron con el título mientras se abrazaban en uno de los fondos de la grada, acompañados por Oscar Schmidt, venido desde Valladolid. 

La intimidación de Gregor Fucka en el partido ante Brasil All Stars.La magia navideña se posó en esta edición de 1993 con la presentación -a nuestros ojos- de Dejan Bodiroga, que acabó con 33 puntos. Fue ese último regalo que nos otorgó el Torneo de Navidad. Al año siguiente volvió con la selección de Yugoslavia, levantadas ya las sanciones FIBA tras la guerra. Vale que conocíamos ya a todos, pero el recuerdo que dejaron también fue imborrable, preámbulo de lo que vendría en años venideros. Y este fue su canto del cisne, pues por exigencias del calendario y dificultades en formar buenos carteles, la competición se fue apagando demasiado rápido hasta extinguirse. Aunque sus testigos, cuando llegan estas fechas, bien usan las redes sociales para recrear todas aquellas sensaciones. Fue la cita de todos los salones en estos días. Paz, turrón y la novedad. Todo un regalo.