EL MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: La intensa fiesta del triple

Eran los momentos más calientes del partido. Del, a priori, partido de la jornada. Jayson Granger, que acababa de anotar su sexto triple, prefirió esta vez pasar a la esquina, para que un Tadas Sedekerskis de dulce (22 puntos, 9 de 11 en tiros de campo y 3 de 4 en triples) anotara desde más allá de 6,75. Restaban 04:16 para el final, rompían la igualada con un 80-77 y era el momento de descorchar todo lo bueno que tiene el baloncesto.

En el momento más impredecible o el más esperado, llegó la lluvia de triples consecutivos. Ninguno de los dos equipos podía permitirse perder. Su récord de 3 victoria y 5 derrotas, al borde del agujero en la clasificación en el caso de producirse una nueva derrota, máxime cuando sus plantillas dan para mucho más, daba en provocar la temblona entre abismos que desconocen y resultan incómodos.

Al triple de Tadas, le respondió otro de Darío Brizuela, justo en la siguiente posesión, para volver a empatar a 80. Restaban 03:58 y sus familiares, en primera fila, aplaudían lo ya conocido en él. Y era el turno de Bitci Baskonia y el de Jayson Granger -de nuevo-, llegando a un séptimo (de 11 intentos) entre gritos de aficionados y ojos de incredulidad. Y tal festín no acabó, porque en el nuevo turno, siguiente posesión, era Norris Cole quien se paraba desde donde nadie creía que lanzara y anotó un cuarto triple consecutivo, entrando en los 3 últimos minutos con la igualada a 83.

Fue ese momento ya de éxtasis, en el que los comentaristas de Movistar+ no guardaban ya compostura ni falta que hacía, intentando en los comentarios seguir el ritmo frenético de tal borrachera de triples. Sitapha Savane se dejaba resbalar por su silla como un infante, Amaya Valdemoro se echaba las manos a la cabeza y Fran Fermoso agachándose sobre la mesa, intentando ocultar unos gritos en los que ya prefería recrearse, alzando el volumen. Los tres gritando a la vez. 

Tuvo que ser una falta señalizada a Matt Costello en el bloqueo, lo que rompió esta racha de locos. Y tanta era la confianza en todos los tiradores, que Norris Cole en la siguiente posesión, por intentar hacerse un hueco más allá de la línea, cometió pasos tras desplazar el pie de pivote, convencido que iba a convertir un nuevo triple.

El encuentro finalmente cayó en manos de los baskonistas (92-89), venciendo de forma agónica y con el corazón en un puño ante el triple final de Brizuela que se perdió, todo ello tras la locura del resbalón de Barreiro, la posibilidad anulada de una bandeja de Sedekerskis que sentenciaba y un crono que se activó antes de tiempo. Aciertos y errores, euforia y agonía en un maravilloso encuentro que hizo explosionar el Fernando Buesa Arena en sus minutos finales, sin que hiciera falta un Peter Sellers ni una sandalia desabrochada. Aquí había unos tiradores que, en momentos de trance, lograron que todos vibrásemos como en muy pocas ocasiones hemos visto esta temporada. 

Esto es calidad y esto es la Liga Endesa. Esos cuatro triples son sol súmun de… bueno, del Momento Basket Lover de la jornada. Es más que suficiente, ¿no?