MOMENTO BASKET LOVER DE LA JORNADA: La sonrisa de Tomic

Marcelinho Huertas buscaba con la mirada mientras que su intuición le decía que no arriesgara. Julian Gamble ni estaba en línea para recibir pase ni en la posición para crear peligro. Marcelinho, maestro del pick&roll, que ha tenido compañeros a lo largo de su carrera que lo han acompasado en la genialidad que encierra esta jugada, decidió que no era el momento para el virtuosismo y sí para intentar sacar algo positivo. Y tan cercano Ante Tomic forzando un doble marcaje, avanzó, chocó contra él asegurándose que el pívot estaba en movimiento y esperar el sonido del silbato: falta. “Me la ha jugado” parecía decir Tomic con una sonrisa abierta mientras ponía sus ojos en los focos para reprimir su frustración. Se la había jugado, precisamente él, al que tanto conocía. 

Marcelinho Huertas y Ante Tomic han sido la pareja que… ¿mejor han ejecutado el pick&roll en la historia de la Liga Endesa? Es más que posible. Hubo un tiempo en el que fueron verdugos y quebraderos de cabeza de todos los defensores y entrenadores rivales. La comunión entre ambos sonaba a banda sonora de una peli de ciencia ficción en sus créditos iniciales: bella, lenta, precisa… armoniosa. Encerraba muchas heridas y batallas ganadas. Ahora sus caminos son distintos. El base brasileño es el principal escritor en pista de los mejores renglones en la historia de Lenovo Tenerife y arranca faltas a su otrora compañero. ¿Y Tomic?

Pues Tomic es observado desde la banda por Carles Durán. El entrenador que tomó las riendas de un Joventut de Badalona en un precipicio en el que nunca, jamás, ni en sus peores momentos, vio que la tierra resbaladiza que pisaba, estuviese tan cercana un abismo tan oscuro. Tan profundo como la posibilidad de desaparición del club, nada menos. Y en ese capítulo entró Durán a intentar un milagro. Quizás el milagro era dar con el jugador clave en el momento adecuado. Y por ello, también quizás la llegada de Nicolás Laprovittola fuese una de las entradas más fulgurante y decisiva en la historia del club, como en su día supuso la de Zoran Slavnic. Otro escenario, similar importancia. 

El decorado ha cambiado y ahora la Penya aspira a ser grande de nuevo, a llegar a lo más alto entre azulgranas y madridistas, en batalla con valencianos baskonistas y nuevos “burgueses” venidos de las islas. Ahí pone sus miras el actual Joventut. Y para ello debía buscar la figura por la que todo gira, conseguir que los satélites orbiten sobre la estampa de alguien grande, importante, líder y estrella. Y en estas presentaron a Ante Tomic. En su segunda temporada en Badalona, Tomic no solamente sonríe por la pillería de Marcelinho, sino porque, con su influjo, fue capaz de derrotarlo en sus propios dominios. Era la sonrisa del victorioso esta vez. 

Ante Tomic sigue hoy leyendo partituras que se parecen a los años del Barça de Xavi Pascual, de Pesic. Aquellas que decían que para sellar un referente en las primeras posesiones, el balón y los tiros debían ser para nuestro protagonista. Definir pilares, una estructura del quinteto en pista y a partir de ahí, que el resto de sus compañeros jueguen con escuadra y cartabón sobre sus ejes.  

El pasado sábado, los verdinegros vencieron a Hereda San Pablo Burgos (82-65) y las primeras posesiones fueron para Tomic. Y miren que falló sus primeros dos lanzamientos, pero cogió rebotes y ya estableció el foco de atención rival sobre él. Y Joel Parra, Derek Willis y el apoyo de Pau Ribas desde el exterior, se alimentaron de ello. Claro, su tercer lanzamiento no podía ser otro error. Y aunque recibió el balón muy alejado en poste bajo y tenía a uno de los adversarios más rocosos, Dejan Kravic, porfió con el bote, insistió hasta acercarse al aro y con sus pivotes y una finta, anotó con la izquierda para engordar un parcial de 13-2 que hizo una primera grieta en el encuentro. Cuatro canastas más en ese segundo cuarto, ocho puntos iniciales y un 39-32 al descanso, cuya diferencia fue ampliándose de forma paulatina hasta el final.

Ante Tomic acabó con 17 puntos (máximo anotador del encuentro), 7 de 11 en tiros de campo, 3 de 4 en tiros libres, 8 rebotes y 2 tapones. Y un triunfo en el zurrón para que el Olimpic vuelva a vibrar: 5 victorias y 3 derrotas, cuartos clasificados y a seguir echando la vista hacia arriba, que es donde siempre tuvieron miras y lugar. Y nuestro protagonista, sonriendo desde la arenga con sus compañeros, viendo las divertidas pantomimas de Joel Parra, mantenga la ilusión y el optimismo de una ciudad clave en nuestra enciclopedia cestista con sus actuaciones. Por ello lo hemos elegido el MOMENTO BASKET LOVER de la jornada.