ENDESA BASKET LOVER CON LA BASE (IV): FOGONAZOS DE ESTRELLAS FUTURAS

Piensen que cada uno de los que mencionaremos se merecen un artículo por sí solos. La manera de cautivarnos con su baloncesto, cuando tan solo cuentan con 16, 17 ó 18 años, es una de las sensaciones más bellas que puede dar el baloncesto. Cómo pueden jugar con tanta sabiduría con tan poca experiencia. Quizás ellos sean los que menos sepan contestar, porque el baloncesto que emana de sus gestos, es algo innato, viene de serie.

Hemos de ser también muy conscientes de su edad y que para grandes titulares, grandes artículos (que los tendrán), tiempo hay. De momento, en Endesa Basket Lover los destacamos colectivamente, haciéndonos una idea de todo lo que nos darán. Y en ellos debe estar también la idea de lo que trabajarán. He aquí una primera lista de jugadores que nos han hecho remover, durante estas dos semanas, tanto en San Fernando (Campeonato de España cadete) como en Granada (Campeonato de España junior) el espíritu baloncestístico que llevamos dentro.

JUAN NÚÑEZ (Real Madrid. Base. 1,92. Nacido en 2004)

Es la imaginación al poder. Y el control. Y hacer fácil las cosas. Juan Núñez es un base zurdo. Y lo que está claro es que domina su brazo izquierdo. Y con él da pases. Capaz de dar pases al objetivo que se marca, pases impropiamente milimétricos para su edad. Y da igual la distancia y a cuantos adversarios tendrá que atravesar. Y eso, a los jóvenes aficionados les gusta, porque posee el aroma de highlight NBA cuando chequean el móvil por las mañanas a revisar las hazañas de la noche anterior. Y eso, a los veteranos les gusta, porque les recuerda algún ramalazo del mito madridista Mirza Delibasic.

Sin embargo, lo que más nos gusta es cómo marca el tempo en sus acciones. A sabiendas que con su potencia es capaz de irse en uno contra uno de cualquiera, él prevé antes que los rivales lo que hará segundos después: aprovechar la ventaja tras irse del suyo y dar el pase certero. Que eso está muy bien, ¿verdad? Añadan otra lasca más ¿Y si lo hiciera a falta de tres segundos, de dos o de cinco, cual él lo crea conveniente? Pues ese es su dominio y esos son sus poderes. Control de lo que está por venir y del tiempo en la posesión. Con 17 años. Y sí, es posible que tenga que regularlo en un futuro, que en el baloncesto senior se dará una vuelta más a la dificultad y esa imaginación se transforme en más pérdidas de las deseadas. Pero, ¿para qué apresurarnos? Es tiempo de disfrutar del jugador hoy día con espíritu de líder.

MICHAEL CAICEDO (F.C. Barcelona. Alero. 1,99. Nacido en 2003)

Fue el mejor en el momento trascendental. Sus condiciones atléticas son envidiables. Alero multifuncional que, dentro del organigrama creado por el club, en este caso su entrenador, Fabián Téllez, de generosidad en ataque con los pases y en defensa con el esfuerzo. Cumplió en ambos lados de la pista, con la sensación permanente de madurez. Y claro, en su caso, cuando cumplía atrás e interceptaban sus compañeros un pase -ayudando él, claro-, el contragolpe era un festín para un jugador de sus condiciones, porque tocaba volar.

Fantástico remontando línea de fondo, notable en la finta-bote-suspensión. Muy bueno partiendo ya en la posición defensiva, en uno contra uno y perfecto tapando líneas de pase. Con él, el nivel de intensidad en el conjunto es muy alto. Y eso es lo mejor, que impregna a los demás compañeros de ello y consigue subir el linstón de intensidad en todos. Debiera mejorar su tiro exterior, pero ¿no es eso lo último en lo que acaba progresando un jugador? Toda la paciencia en ese aspecto y todos los aplausos por lo que nos ha brindado en Granada.

ADAY MARA (Casademont Zaragoza. Pívot. 2,18. Nacido en 2005).

“El chaval corría de una bombilla de la zona a la otra, porque no le daba tiempo a más. Cuando llegaba, habían terminado la jugada y vuelta al otro lado”. Así nos contaba un actual scout NBA su aportación hace dos años. Y diciendo eso con regocijo, porque hoy día sí que vemos que llega a todas partes. Y se impone. Es difícil ver la calidad de un jugador cuando el físico no le acompaña. En Endesa Basket Lover fuimos testigos, en su momento, de ver a Marc Gasol en el Eurobasket junior de 2002, con 17 años y mucho más peso que en la actualidad, jugando fragmentos de partido de 6-7 minutos, obligando por su agotamiento. Y no queremos comparar a Aday Mara con Marc Gasol, sino contextualizar que hay jugadores brillantes que hasta que no logran el físico adecuado, no podemos evaluar su verdadero rendimiento. Y cuando sí lo exhiben y nos gusta lo que vemos, lo decimos. Y de Aday Mara, nos gusta mucho lo que vimos.

Se ha defendido -y muy bien- en la categoría junior, como ya hizo en el torneo de Euroliga en Estambul el pasado marzo. Y si lo evaluamos junto a los chavales de su edad, categoría cadete, domina. De hecho, en el torneo de San Fernando, en cuartos de final ante el Real Madrid que poseía los mayores “buques” bajo el aro, llegó a meter miedo y vimos por primera vez dudas en los blancos, hasta que en él aguantaron las fuerzas y la lacra de las faltas personales.

Para aclararnos, este chico sabe jugar al baloncesto. Pero de verdad. Aunque aún su físico sea un tanto aniñado -casi tanto como su rostro-, porque tiene espaldas y hombros de niño, sus piernas ya son otra cosa y su fortaleza mental es la de un tipo que quiere ganarse la vida con este deporte. Añadan que es capaz de jugar con ambas manos en poste bajo, tiene “touch” muy efectivo, tanto con la izquierda como con la derecha en tiros cortos y ganchos en suspensión. Y eso lo hemos visto en muy pocos. Y que los saca desde muy arriba y eso solo lo hemos visto en él. Sufre cuando juegan al contacto con él en poste bajo, pero años y desarrollar ese cuerpo serán el jarabe perfecto. Sus manos son seda pura. Su tiro en suspensión es bueno, porque su mecánica es suave y estética. Cuestión de seguir entrenando cuando vaya convirtiendo su tren superior en un “cuerpo nuevo” y ajuste, porque las herramientas las tiene.

 Y para acabar, ante tantas lindezas, dejamos lo mejor que hace: cómo pasa el balón. El chaval tiene carácter y ni se ahoga ni se le ve con ansiedad cuando recibe en poste bajo un trap de dos contra uno. Todo lo contrario, con toda la calma busca el pase. Y posee un enorme repertorio. Es muy difícil ver hoy día, en cualquier baloncesto, la precisión de sus pases picados al corte de cualquier compañero. Una joya que, con sus 218 centímetros (según página oficial de Euroliga) es para seguir con lupa.

LUCAS MARÍ (Valencia Basket. Base-escolta. 1,98. Nacido en 2005)

Fue una enorme decepción que por casos de positivo por COVID en Valencia Basket, no tuviésemos oportunidad de verles en el Campeonato de España junior. Sin embargo, su cuarta posición conseguida en el cadete de San Fernando, nos dio para ver las posibilidades de los valencianos en un futuro, donde ya da sus frutos el trabajo en las maravillosas instalaciones de La Alquería. Nos pararemos más adelante en este proyecto, pero de momento, nos quedamos para hablar de uno de sus productos más atractivos. Este combo base-escolta llamado Lucas Marí, que brilló y llamó la atención.

Marí posee un físico envidiable. Jugador de enorme carácter, que imprime mucha intensidad en su juego. Cuando decide entrar a canasta es una locomotora muy difícil de detener, porque además utiliza muy bien su cuerpo, acompasando una estatura que ya ayuda y mucho. De físico poderoso, convencido en cada una de sus acciones de lo que hace, sin dejar nada para la reserva, si estamos “llorando”, deportivamente hablando, la retirada de Fernando San Emeterio en La Fonteta, átense los machos en la Liga Endesa, porque con la camiseta de “Cultura del esfuerzo” aparecerá en breve un jugador de similar “pelaje” en su actitud hacia el juego.

No da nada por perdido, lucha y se tira al suelo por cualquier balón. Su desplazamiento defensivo lateral es bastante impresionante para su edad y el compromiso con el resto de compañeros para el rebote, para subir el balón, para desatascar defensas con su tiro, obtiene la calificación de notable en todas ellas. ¿Qué su tiro es inconsistente? Y cómo no lo va a ser, si es cadete todavía. Dentro de lo bien que está trabajando Valencia Basket a su cantera físicamente, él es un privilegiado.

IZAN ALMANSA (Real Madrid. Ala-pívot. 2,05. Nacido en 2005).

Otro de los que vimos en San Fernando destacando como cadete. Por su estatura y su fisonomía, de esta lista que estamos haciendo, es quien más recorrido tiene por trabajar, porque es el jugador menos “hecho” de todos técnicamente. Claro, no lo etiquetaríamos aquí en esta élite si no se le viesen posibilidades. Pero da para elucubrar que bien llevado y trabajado, sus posibilidades son inmensas en este ‘producto’ murciano. Cuando era más niño y se le veía con una diferencia en estatura más que considerable respecto a los demás, algún medio se atrevió a catalogarlo como el “nuevo Tavares”. Para nada. Su futuro es mucho más excitante.

Ahora que se le intuye el cuerpo que puede desarrollar, aseveramos que es un ala-pívot que a campo abierto es peligroso por su rapidez, superando a sus pares en uno contra uno si consigue el dominio de balón que soñamos. Que en los tiros libres y en las suspensiones, su colocación de hombros y mecánica son perfectas. Que sus manos son suaves para dejar bandejas cuando entra a canasta.

Y ahora fantaseamos que, con la condición que debe trabajar más duro que ninguno en esta lista, pues su polivalencia en el juego lo exigirá, trabajando el dribling y el tiro, con sus enormes brazos y su coordinación, con los conceptos claros de posición en pista y lectura que ya le han enseñado en la cantera madridista, la idea que cuaje en un excelente ala-pívot, letal a campo abierto. Fino y estético. Y si es posible que le quede algún centímetro más por crecer, pues suena todo a fantasía.

              Como ven, estos cinco chicos que elegimos como destacados en este primer bloque, son nacionales que podrán jugar -si lo ganan- con la Selección Española absoluta en un futuro. Próximamente sacaremos otros bloques de jugadores que nos cautivaron en toda su globalidad. Y sí, les hemos tirado flores, pero el trabajo que les queda para reafirmar lo que son ahora, como cadetes o juniors o lo que podemos aventurar, es enorme. El molde está hecho y falta la cocción a años vista. Y nos encantaría que fuesen ellos mismos, con sus