ENDESA BASKET LOVER CON LA BASE (III): Barça, campeón de España junior a ritmo de pase

Nos comentaron que la apuesta de baloncesto de este Barça junior venido a Granada, era diferente. A los pocos minutos de verlos en directo, nos dimos cuenta por qué: constante circulación de balón, movimiento de un lado a otro y el atractivo de sus jugadores en ver pasar el esférico de unas manos a otras a una enorme velocidad. En un momento puntual, su entrenador, Fabián Téllez, solicita tiempo muerto. Desde la grada, no sabíamos a ciencia cierta el motivo, pero sí veíamos que, en las últimas posesiones, entre el jugador en poste bajo y el ubicado en poste alto, no había más de tres metros de distancia. Por mucho que se recrearan pasando el balón, con esos espacios lo más que harían era eso, recrearse, porque poco daño iban a hacer al rival.

Y nos gusta introducir este artículo con este puntual momento de un encuentro de mitad de la primera fase, para recalcar que entre toda esa sinfonía de pasar el balón, jugaban con poste alto y poste bajo, con exteriores abiertos aptos para el tiro de media o larga distancia y que, como los equipos grandes de este campeonato, tener la línea de fondo como aliada y usarla con maestría, daba réditos y muy importantes. Y un ejemplo fue la final ante el Real Madrid.

Hablar de la final de este Campeonato de España junior 2021 es mencionar una de las mayores sorpresas en nuestro baloncesto reciente. Estaban los dos clásicos en ella, Real Madrid y F.C. Barcelona. Y entre ambos, cualquier resultado no debe catalogarse de sorpresa, aunque cierto es que en el ambiente del Palacio de los Deportes de Granada, la sensación de favoritismo la tenía el Real Madrid. La victoria azulgrana y sobre todo su contundencia (63-102), sí que resultó algo inesperado para todos. Cuando al final del tercer cuarto, resquebrajándose el partido de forma definitiva, la renta era de 22 puntos (54-76), los madridistas maldiciéndose aún por su desacierto en ataque, bajaron los brazos en defensa y eso, en un rival que había perdido la final de la Euroliga hace poco más de un mes ante ellos, rozó el desastre, porque los catalanes siguieron apretando hasta el final, ya que rivalidad obliga, hasta llegar al definitivo (63-102).

Creemos que detallando la actuación individual de cada uno de los campeones, podemos definir muy bien lo que fue el partido. Así que, vamos allá:

  • Gael Bonilla (Alero, 2.01): El jugador mexicano, uno de los que atesoran más talento en el plantel azulgrana, lo bordó en todo momento. Mostró una concentración e intensidad en defensa como no habíamos visto en el resto del torneo, fundamental en la primera línea ante hombres exteriores. Tanto acechando en líneas de pase como ayudando en los traps defensivos. Y en ataque, sus 18 puntos en la final (7 de 12 en tiros de campo, 3 de 6 en triples) en notable muestra de todo su catálogo, en tiros y en contragolpes, superando rivales en uno contra uno, liderando en anotación, llegó a ser determinante. Y todo, edulcorado con su enorme clase en los gestos.
  • Rafa Villar (Base, 1.88): Este jugador es un gladiador. Su derroche de energía en pista es encomiable. Y sobre él, recaía gran parte de la responsabilidad de este partido. Tocaba defender a la estrella madridista, Juan Núñez. Y en su labor se construyeron los primeros y principales cimientos de la victoria azulgrana. Y en dos vertientes. Por un lado, la presión ejercida sobre el balón desde el saque de fondo hasta que los rivales conseguían empezar la jugada, eran 9-10 segundos de ardua tarea. Cuando el Real Madrid quería montar el sistema, les restaban 15 segundos de posesión, que en numerosos casos, fueron insuficientes. Y por otro y más importante, ya en el primer cuarto hizo recordar al mencionado Núñez que era un jugador fatigado, que estaba cansado. La acumulación de minutos de estos 7 partidos jugados en 7 días, le vino a la cabeza con la presión de Villar y del resto de sus compañeros. Ellos, que habían rotado más a lo largo de la competición, se veían más frescos. Esa fue la principal grieta en el resquebrajamiento de los madridistas. Añadan 10 puntos, en 4 de 7 en tiros de campo a su gran labor.
  •  Ian Granja (Alero, 2.00): Fue el primer martillo pilón desde el tiro de tres en los azulgranas. Para llegar al sobresaliente 17 de 32 en esta final entre todos (53,1%), había que empezar como lo hizo Granja, con 4 triples de forma consecutiva en los primeros minutos (acabó con 5 de 7) y arrancando las primeras ventajas. Luego, dio el relevo anotador a sus compañeros. Pero en la final, como en el resto del campeonato, dejó constancia de su enorme clase y su deseo por intensificar la defensa colectiva.
  • Agustín Ubal (Base, 1.98): Este ‘hacelotodo’ uruguayo dio mucho temple cuando dirigió el ataque estático en el Barça. Fue uno de los catalizadores en la ya mencionada sobresaliente circulación de balón ordenada por Téllez. Con su enorme clase, supo ver grandes opciones de pase, sobre todo en los cortes por línea de fondo, de donde se nutrieron los compañeros que más anotaron en la zona. Anotó 12 puntos y 5 de 8 en tiros de campo.
  • Iñaki Ordónez (Alero, 2.03): Otro jugador que, sin ser de las estrellas, se tornaba fundamental y así lo ejecuto. Ordónez tenía la misión en el engranaje táctico de ser el jugador que rompiera la defensa en estático arrancando desde el poste alto, sea con suspensiones, entrando a canasta o dando buenos pases. Y cumplió en las tres funciones. Su foco era un reclamo para los interiores madridistas y aunque más liviano de peso, supo manejarse con enorme inteligencia. En los 10 minutos que estuvo en pista, anotó 10 puntos (4 de 5 en tiros de campo) y ayudó en la lucha bajo tableros.
  • Aaron Ganal (Base, 1.85): El base andorrano permaneció poco tiempo en pista, al ser tercer director de juego tras Villar y Ubal, pero en sus 10 minutos jugados en la segunda mitad, supo seguir dando el ritmo y movimiento ofensivo en sus compañeros, además de anotar un triple.
  • James Nnaji (Pívot, 2.08): Fue la otra griega por donde acabó desangrándose el Real Madrid. Su dominio en ambas zonas pasaba por ser fundamental. Frustró al búlgaro Kostadinov en la pintura, más aún a Tristan Vukcevic, que tuvo que buscar comodidad en posiciones alejadas del aro que no encontró (1 de 7 en triples) y además, se impuso por juego físico al habilidoso estonio de 2.09, Henri Veesar, que con mayor físico, tuvo muchos problemas. Su corpulencia le hacía ganar mucho espacio en la zona. Jugó muy bien con la línea de fondo y buscando la espalda de los rivales para recibir bajo el aro en óptimas condiciones (14 puntos, 7 de 8 en tiros de campo). Clave su aportación.
  • Michael Caicedo (Alero, 1.99): El jugador nombrado MVP supo ser líder en todo momento, sobre una defensa casi perfecta y sobre un ataque con todo el criterio. Porque su capacidad atlética era la vanguardia de la primera línea defensiva exterior. No era tan solo cuestión de ahogar la fantasía de Núnez y sus pases a sus compañeros, sino ayudar a mantener por debajo de sus dígitos al mejor tirador de la competición, al escolta esloveno del Real Madrid Urban Klavzar (y se consiguió: 2 de 11 en tiros de campo, 1 de 5 en triples), como las entradas de Garuba. En ataque estuvo muy inteligente, sabiendo de su dominio en uno contra uno y lo que podía crear pasando el balón. Anotó 16 puntos, estuvo muy acertado en el triple (3 de 6) sin ser especialista y sobre todo, inteligencia para seleccionar los tiros. Sus suspensiones de dos puntos fueron muy valiosas y por supuesto, fue el cabeza visible en el festín de contragolpes en el último cuarto, producto de una excelsa defensa colectiva de la que participó activamente.
  •  Dayan Nessah o Teodor Simikj disputaron poco tiempo para evaluarles, pero hay que mencionarles, como a Martín Iglesias, que tras un buen torneo, no pudo jugar por lesión. Nessah, viniendo del campeonato cadete siendo uno de sus líderes, tiempo tendrá para destacar en junior. Y el pívot Simikj bregó como pudo en los 9 minutos en cancha, aunque sí tuvo problemas bajo el aro ante los atletas que tuvo delante. Eso sí, la voluntad en la zona, siempre la puso.

Todos los factores expuestos explican por qué el Barça se proclamó campeón de España junior y con la contundencia mostrada en la final. 40 de 69 en tiros de campo es una locura de porcentaje que confirmó la inteligencia de su plantel para jugar y su agresividad para defender y crear contragolpes. Sobre ellos quedará el recuerdo de un partido sorprendente y perfecto visto en tierras granadinas, plaza ya dada a sorpresas (no hay más que ver las ediciones de Copas del Rey ACB disputadas allí).