Jackie Carmichael: Un ‘rookie’ que pagó ser ‘rookie’

Chocante la historia de Jackie Carmichael en Bilbao, que se remonta a la temporada 2013-14: de jugador deseadísimo a repudiado. Y todo eso en un brevísimo periodo de tiempo: tres meses, en los que solo pudo disputar seis partidos ligueros, aunque en la última época ya ni siquiera saltaba a la pista. La rescisión fue lo mejor para ambas partes.  

Probablemente el Carmichael pagó su inexperiencia en estas lides. Un ‘rookie’ que nunca ha jugado el baloncesto europeo no deja de tener su parte de ‘melón cerrado’, de no saberse cómo va a adaptar sus capacidades y su personalidad a un universo totalmente distinto, por mucho que se suela decir que el baloncesto es algo global.  

En su caso, su prestigio universitario era alto. No tanto como entrar en el ‘draft’ de 2013, pero sí se puede decir que sus números en su última temporada en Illinois State (17,3 puntos y 9,8 rebotes) auguraban algo realmente bueno, con el matiz que había agotado el ciclo completo de cuatro años, lo que añade, al menos en teoría, una cierta madurez.  

El Bilbao Basket peleó por él después de que Jordan Williams no cuajase en pretemporada y Carmichael, que ya había sido contactado anteriormente pero que había pospuesto su respuesta a la espera de lo que sucediese en la NBA, finalmente dio el sí, lo que fue recibido con alborozo en el club. Su envergadura (2,17 con su 2,05 de estatura) le convertía en un intimidador que había batido varios récords de tapones. Colocó 7 con los Dallas Mavericks en la Summer League en un partido, una marca que impresionó. “Un ala-pívot trabajador, muy contundente en defensa, de los que nunca se rinde (…), con una arsenal de peculiaridades todas ganadas a base de trabajo y evolucionar”, afirmaba en Solobasket todo un experto en baloncesto universitario como Gonzalo Bedía.  

Sin embargo, nada de eso se vio en el Botxo, con unos pírricos 2,7 puntos y 1,5 rebotes en 9,5 minutos  en pista en un equipo que, además, acumulaba más derrotas de las previstas con Rafa Pueyo al mando, que ya en su momento había lanzado una advertencia: “El juego universitario y el rol que tenía en su equipo es totalmente diferente al de aquí. Se tiene que adaptar y para eso hace falta tiempo y buenos entrenamientos”. Carmichael tomó pronto la etiqueta de chivo expiatorio cuando el club decidió fichar a otro pívot, Damir Markota, lo que le relegó al final del banquillo. Después de un incómodo mes en el que su destino estaba claro, se llegó a un acuerdo para la desvinculación. En un comunicado, el club le agradecía “la profesionalidad en el trabajo diario”. Por lo que parece, no fue una frase hecha, ya que el pívot continuó implicado al máximo, incluso animando desde la banda, aunque evidentemente su desánimo era grande al no disponer de minutos.  

Aquella campaña la terminó en la liga de desarrollo con Iowa Energy y desde entonces se ha mantenido en Europa casi siempre: Israel (Maccabi Rishon, Maccabi Ashdod), Turquía (Banvit, Usak, Torku), Rusia (Avtodor Saratov, Unics Kazan), Francia (Bourg) y, esta temporada,  Bosnia (Igokea). También tuvo una breve experiencia en Beirut. No ha vuelto a sonar para un equipo español. Quizás podría hacerlo bien en un papel específico, muy interior, porque tiene fama de tipo cumplidor y ya se habrá adaptado a buen seguro al baloncesto FIBA.