Dwayne Davis: De Filadelfia a Murcia, historia dura

Solitaria campaña de Dwayne Davis en el UCAM Murcia, en la 2013-14. Dejó la impronta de un aceptable rendimiento deportivo y de ser un buen profesional, lidiando bien con una complicada situación que se le dio cuando fue sustituido temporalmente por Pete Mickeal. En ese sobresaliente comportamiento humano hay que tener en cuenta que era su primer año como profesional, fuera de Estados Unidos, y no siempre es fácil adaptarse cuando esto se produce, pero su historia personal seguramente le ayudó para ser humilde y luchador al máximo.

Davis tenía por entonces 23 años, pero ya había vivido mucho. Crecido en los suburbios de Filadelfia, nunca tuvo un hogar estable, como contó en Marca: “Jugaba en el parque, tenía mi móvil e iba a clase y a las tiendas de los centros comerciales”. Su madre, Lawanda, tenía complicaciones serias de salud –el lupus tan repetido en la serie ‘House’—que derivaron en su fallecimiento. “Era mi heroína. Mi padre nunca estaba y nunca estuvo cerca de nosotros. Ella trabajaba, cuidaba de los tres y nos proporcionaba comida y ropa para que fuéramos felices. Me enseñó todo lo que sé y me hablaba para que fuera el mejor hombre posible”, relató el jugador, que encaró una complicada situación siendo apenas un adolescente. Él y sus hermanos se fueron a vivir con una tía, pero aquello duró poco. Como perdieron la casa de la madre por las deudas, tuvieron que dormir en una furgoneta.

La supervivencia se hizo complicada y tuvo que dejar de lado el baloncesto, su gran pasión, durante una época. Hasta hizo cosas de las que se arrepiente (“no llegué a robar, pero vendía cosas que sabía que eran robadas”) y se confiesa “un chico malo, aunque yo no quería ser así. Cuando me enfadaba, estallaba y no podía controlarme. No era más que un niño perdido”.

El baloncesto acudió a su rescate con una beca en Morehead, pero el sobrepeso y malas decisiones le sacaron de allí a los pocos meses. Maduró, adelgazó y encontró finalmente estabilidad en Southern Miss, donde firmó un buen último año (16 puntos, 4,5 rebotes y 2,6 asistencias) que le valió una invitación al campus de entrenamiento de los Chicago Bulls. Su hazaña no fue tan lejos, pero al menos consiguió el trabajo en Murcia. 

Disputó 29 de los 34 partidos de liga regular a buen nivel (10,5 puntos en 19 minutos), demostrando facilidad para anotar de distintas maneras, aunque siempre peleado con el peligro del sobrepeso. Sin embargo, mediada la campaña ocurrió el asunto de Mickeal. El mítico es jugador del Barça, tras una larga época en la que incluso parecía con un pie y medio en la retirada, fichó por el Murcia, por lo que Davis tuvo que ceder su plaza de extracomunitario. Aquello no le salió bien a nadie (cinco derrotas en cinco partidos con Mickeal), por lo que se volvió a la situación anterior con toda normalidad. De hecho, las mejores actuaciones de nuestro protagonista se produjeron después de aquello, como los 23 puntos que le endosó al Valencia Basket en la vigesimosegunda jornada o los 25 al Obradoiro en la penúltima.

Aquello seguro que también le curtió, aunque desde entonces su carrera internacional ha sido más bien discreta: un par de años en Grecia con el Koroivos, otro en Italia y, desde 2017, varios países latinoamericanos (Argentina, Puerto Rico, y, actualmente, Uruguay con el Aguada).