Momento Basket Lover de la jornada: derribando la puerta del líder

Las penas con pan, son menos penas. Real Madrid y Valencia Basket se presentaron en el WiZink Center aún sacudiéndose sus zozobras respectivas. Unos, los locales, intentando olvidar la decepción y el cansancio que aún atenaza sus piernas tras los cuartos de final de Euroliga. Sin premio de Final Four, afloran junto a la decepción, dolores y sobrecargas tras las fechas más extenuantes de la temporada. Otros, los visitantes, digiriendo que tras dos años como componente del brillante mundo de la Euroliga, el año próximo serán Eurocup a pesar de ser superiores a muchos equipos que seguirán en tan atractivo ‘circo’. Son las normas y se aceptan, pero cuesta.

Y con esas, pues a hacerse a la idea. En los prolegómenos, charlas distendidas con el balón en las manos entre los zaragozanos Jaime Pradilla y Alberto Alocén, separados tan pronto ante el fulgor de sus futuras carreras. Del “rincón de los francoparlantes”, donde Louie Labeyrie bromeaba con Fabien Causeur y Sam Van Rossom. Y metidos en harina, dos triples de Mike Tobey casi de forma consecutiva en los primeros minutos, sirvieron para Valencia Basket encarrilara un difícil compromiso ante un Real Madrid que vio torcer la contienda bien pronto, precisamente en el escenario donde había sufrido la única derrota liguera de toda la temporada, hace unos meses ya. 

A todo ello, les siguió el acierto de Martin Hermannsson, no ya con su triple desde medio campo -espectacular-, sino porque consiguió algunas canastas de mucho mérito, más un triple de Nikola Kalinic con el defensor encima… De los días en el que el hay gotas de rocío que confirman que la jornada será fructífera y que el trabajo coral funcionaba. Porque en defensa siempre mantuvieron la intensidad como para no dejarse acercar a los locales en los que parecía que la fortuna les daba la espalda. 

Sin Walter Tavares en la pintura, el 13 de 36 en tiros de 2 es el porcentaje más bajo en ellos de Liga Endesa de toda la temporada. Si desde el triple tampoco estuvieron de cara (12 de 38, un 32%) y forzaron 7 tiros libres en los 40 minutos, la mitad de los intentados por los taronjas, pues pocos argumentos les quedaban para forzar inquietud en los hombres de Jaume Ponsarnau, que ante los “pero” de 15 pérdidas de balón, algunas sin mucha razón, es cierto que se recomponían en defensa como para no verse doblemente castigados y seguir amainando aguas en su travesía. 

Circulación de balón, sencillez de conceptos y creencia en vencer en los aledaños de la calle Goya, puesto que ya lo hicieron esta campaña, fueron una constante en la tarde del domingo para que se venciesen (69-79) y pusieran más diferencia aún frente a TD Systems Baskonia en el presumible duelo de Playoff y su búsqueda del factor cancha, quizás más decisivo que nunca tras la designación de ser enfrentamientos al mejor de tres encuentros. 

Y este fue el momento Basket Lover de la jornada. Un recinto inexpugnable para todos, menos para F.C. Barcelona y ahora Valencia Basket y un fluido castellano en Martin Hermannsson pidiendo al camarero un bocadillo en el bar de al lado antes de tomar el autobús de vuelta para Valencia, con un triunfo en el zurrón con aroma a pan caliente y carne guisada muy satisfactorio.

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