Henk Norel: Productividad contra rodilla

Como cada verano se nos acumulan las retiradas de jugadores que han pertenecido a nuestro mundo. Todas tienen algo de triste y más si es de un chico que, con 32 años, ha pasado unos últimos años difíciles por las lesiones. Pero mientras estuvo sano, Henk Norel demostró ser un pívot muy interesante, uno de esos tipos que en la cancha produce estadística con una facilidad pasmosa.

Norel, holandés (o neerlandés, como se diga ahora), vino de su país bastante joven para desarrollar la práctica totalidad de su carrera aquí. De niño quería ser portero de fútbol y su ídolo era Ed de Goey (lo cuenta en una interesante entrevista de 2012), pero acabó en el basket tras pasar brevemente por el judo. Lo reclutó un Joventut que ya por entonces (2004) tenía interiorizado que el talento joven no solo había buscarlo cerca de casa. Así es que con 17 años ya llegó a debutar con el primer equipo mientras lo alternaba con el Prat de LEB-2 (actual LEB Plata).

Su cesión de una temporada al Lucentum Alicante (2007-08) fue decisiva para que se convirtiese en, como mínimo, un buen interior de rotación con marchamo ACB. Pasó cuatro campañas más como verdinegro, hasta 2012, con un protagonismo ascendente e incluso llamando la atención de la NBA, siendo elegido por los Wolves en el ‘draft’ de 2009 (número 47). Eso sí: nunca logró sacudirse las sospechas sobre una rodilla maltrecha que le obligaba a parar más de lo deseado.

En el Joventut (Foto: acb Photo / A. Martínez).

El gran salto en su trayectoria hay que buscarlo en el verano de 2012, cuando fichó en Zaragoza. Pasó entonces de 6,9 puntos y 4,5 rebotes en 15,8 minutos en Badalona a 13,3 y 5,9 en 24,4 a orillas del Ebro, lo que da una idea que su rol había cambiado por completo. Fuerte y ágil, superando los 2,10 de estatura, había algo de clásico en él, ya que no necesitaba el tiro lejano para hacer daño y siempre hacía del tesón su bandera. La articulación le dio lata inevitablemente, pero todavía podía aguantar bien los envites del rival.

Cinco años pasó en el equipo maño, hasta 2017, cuando fichó en Gipuzkoa. Allí firmó un año perfecto como jugador más valorado de la Liga Endesa,  siendo incluido en el quinteto ideal de la competición. Era un auténtico seguro tenerle en el Supermanager porque sumaba con una velocidad pasmosa y era alérgico a cometer errores. Pero…

Pero su paso al recién ascendido Breogán acabó en tremendo fiasco. Se lesionó de gravedad y, tras pasar por el quirófano, aparecieron problemas extra en el cartílago. Quién sabe si los lucenses hubiesen logrado la salvación si él hubiese estado disponible. Es impactante recordar que solo pudo jugar un partido como celeste. Un auténtico revolcón del él ha sido el primero  en no recuperarse.

Año estelar en San Sebastián (Foto: acb Photo / I. Martín).

Quedaba, eso sí, una última batalla a desarrollar en casa, donde apenas si le habían visto jugar con la selección (disputó el Eurobasket de 2015 como mayor hito). Tras año y medio sin jugar, volvió a las pistas la pasada campaña con el New Heroes Den Bosch. Solo saltó a pista durante siete encuentros y tomó la trascendente decisión de no continuar. Se le hacía un auténtico ‘mundo’ volver a operarse. Hubiese sido la sexta vez.

“El Heroes quería que siguiese. El club estaba dispuesto a dejarme entrenar un poco menos y jugar menos partidos, pero a mí no me gustaba la idea. No es justo, ni para el club ni para mí”, comentó en una entrevista en su país recogida por Gigantes. “Cuando juego al baloncesto quiero ir a por todas y no sólo preocuparme por mis rodillas. El baloncesto siempre ha sido mi vida y repentinamente ha llegado a su fin. Seguiré viniendo a ver partidos y pronto jugaré de nuevo a un nivel más bajo. Amo este deporte, pero jugar al máximo nivel se ha acabado para mí”.

OTROS JUGADORES BASKET LOVER: UN TRIPLISTA DE LUJO

Internacional con su país (Foto: FIBA).