John Holland: De San Pablo a jugar (poco, vale) con LeBron

Como el baloncesto da tantas vueltas, a muchos aficionados les sorprendió ver en la temporada 2015-16 a John Holland jugando los ‘playoffs’ con los Celtics (vale, sí, un solitario minuto) y, la temporada siguiente, formando al lado de LeBron James durante 24 partidos en los Cavaliers. Chocante para alguien que, no mucho tiempo atrás, en la 2012-13, no dejó ni frío ni calor tras su paso por el entonces denominado Cajasol.

Pero sí, vueltas y vueltas. Las que dio Holland hasta llegar a su fugaz pero valiosa experiencia en la NBA. Nacido en el mismísimo Bronx en una familia puertorriqueña (nacionalidad que posee, claro), pasó cuatro temporadas en la universidad de Boston con muy buenos registros anotadores (17,1 puntos en los cuatro años que agotó). Con la vitola de ‘jugador del año’ en la America East Conference, quizás esperaba verse en el ‘draft’ de 2011, pero no fue así y se tuvo que marchar a Francia.

Con el Roanne demostró ser un jugador muy válido a nivel europeo (14,3 de media), lo que le abrió las puertas del proyecto sevillano de Aíto García Reneses, que vio en él a una pieza dinámica y ofensiva a la que dar un buen papel en una plantilla a la que empezaban a asomarse canteranos de auténtico lujo como Kristaps Porzingis y Tomas Satoransky. “Es un buen jugador con versatilidad que puede aportarnos, también, tiro exterior”, comentó el técnico cuando se anunció su llegada.

Sin embargo, Holland pecó de una evidente irregularidad, capaz de alternar actuaciones sublimes (24 puntos y 5 de 11 triples ante el Valencia en la sexta jornada) con otras para olvidar (se quedó un par de veces en blanco). 10,4 de media en 24 minutos en los tiempos que corrían ya en 2013 no está mal, pero se esperaba algo más de amenaza desde el perímetro (31,9% desde 6,75) y menos despistes defensivos. Sufrió algunas molestias físicas que le lastraron al principio y al final de la campaña. Lo justo para ayudar a una salvación más sufrida de la cuenta, pero había que pagar el peaje de tanta juventud en el vestuario.

 “Atendiendo a sus números y juventud, dentro de esa campaña de luces y sombras que le ha llevado de exhibir una muñeca brillante a mostrarse como un correcalles torpe y desorientado, cuenta con más posibilidades de continuar que sus compañeros en el perímetro”, se afirmaba en Solobasket a modo de balance y mirada hacia el futuro. No renovaría, lo que le hizo volver a Francia (Gravellines) y pasar un año en Turquía (Besiktas).

Jugando en la NBA con los Cavs.

Fue entonces cuando acometió su sueño NBA que terminaría alcanzando vía G-League. Los Spurs le habían rechazado en verano de 2014, pero en 2016 los Celtics le firmaron un contrato para los ‘playoffs’. Aquel minutito ante Atlanta le debió saber a gloria, abriéndole las puertas de los Cavs en la 2017-18. Al lado de ‘The King’ no pasó de componente de la ‘tercera unidad’, pero ya nadie podrá quitarle ese orgullo (2,3 puntos en 7,3 minutos).

Ya con 32 años parece que tiene difícil repetirlo. Ha jugado en China, Filipinas, Israel y, en la actualidad, Unics Kazan, siempre con buenos registros de cara al aro. Y es que, curiosamente, y exceptuando lógicamente la NBA, en ningún sitio ha bajado de aquellos 10,4 puntos de Sevilla.