Urbas Fuenlabrada, un verde con mucho brillo

              Tres victorias y sinsabores hasta edulcorados. Así es la trayectoria del Urbas Fuenlabrada de Javier Juárez. Del fondo del pozo frío, húmedo, donde resonaban ecos de profunda desesperación a dar otra imagen muy distinta, donde su verde uniformado parece más chillón, hasta en las derrotas. La anunciada ante el Real Madrid (79-68) estuvo salpicada por un excelente segundo cuarto y dar la cara los 40 minutos. Es la vuelta a creer en un equipo que, con la tranquilidad que da el buen juego, se puede pensar de manera más pausada y a la conclusión ‘es que tienen buen equipo’.

              Lo tienen. No es ningún secreto el talento de muchos de sus jugadores. La apuesta con la configuración del plantel era Melo Trimble. Lógico. Un desembolso económico del que no estaban acostumbrados en el sur de Madrid en las últimas temporadas, traía puntos, triples y esa virtud de arrancar el “and one” en las situaciones más complicadas. Un virtuoso del ataque, pero no para estar desasistido y ser ‘él contra el mundo’, sino reunir un equipo con suficiente punch ofensivo bailando al mismo son. Lo que tendría que dar la calma que ni septiembre ni octubre les concedió.

              Nos paramos en Marc García. El mayor impacto ofensivo esta temporada en el plantel. El peso que ha cogido en ataque, aprovechando el dominio de su técnica individual y las enormes ventajas que está sacando de sus uno contra uno, son así de claras respecto al resto de cursos en el club fuenlabreño:

Tiene más decisión. Sus dos pasos encaminándose hacia el aro son de una perfección clínica. Está forzando más faltas personales que nunca (3,1 por encuentro) y lleva un escalofriante 27 de 28 en tiros libres. Sus porcentajes en triples, ya los ven, han sido el verdadero salto de calidad respecto a otros años. Tiro alto, mecánica rápida… infalible. Principal puntal en el contragolpe que se fuerza las más veces posibles, como remedio usado por Javi Juárez. Y sobre todo, asumir que con él en pista, su equipo tiene que destacar y marcar distancias. Una muy diferente tonalidad respecto al inicio de la liga, donde sus puntos lograban mantener al equipo en partido. Las incorporaciones ya están habituados a la nueva plaza y ahora es cuando se valora en Marc, que fuese el primer ariete en pegar cuando vinieron mal dadas.

Marc García, auténtico revulsivo del equipo.

              Próxima estación: Christian Eyenga. Lleva 9 jornadas disputadas, con Paco García apenas jugaba y su aportación era mínima. Javi Juárez vio en él la oportunidad de alguien desequilibrante, un ala-pívot móvil de notable tiro a media distancia, muy buen pasador desde poste bajo (3 asistencias por encuentro en la “etapa Juárez”) y sobre todo, el poso de alguien ya veterano que detecta lo que ocurre a su alrededor y usa de sus tretas para favorecer a los compañeros. Es una amenaza constante en poste bajo. Sea pasando, sea decidiendo en uno contra uno. Cuando hace esto último, suele ser porque ha quemado todas las opciones, lo que muestra sapiencia en pista y cortesía de cara a los demás. Sigue llevando la capa de dominador del juego aéreo. Hemos querido añadir los tiros totales que lleva esta temporada para que puedan apreciar su incidencia en el juego.

Leo Meindl era un absoluto desconocido en nuestro baloncesto. Y solamente ver cómo usa los pies y los primeros gestos en las acciones iniciales, sabemos que estamos ante un brasileño de status baloncestístico alto, de la vieja escuela, de los de la técnica y la elegancia por encima de todo. Sus 11,2 puntos lo dejan fuera de toda duda sobre su categoría ofensiva. El problema reside en … ¿qué le pasa en los tiros libres? Un 42,3% es un enigma que nos cuesta descifrar.

              El base Ziga Samar sigue su evolución, Obi Emegano está ayudando muchísimo (es capaz de aguantar en defensa a pívots cuando hay cambio de asignación), contando con un tiro exterior, aún irregular, que a buen seguro mejorará. Aunque, ¡ay, esas manos a destiempo!, que le evitarían muchas faltas personales. La eficiencia en los triples de Sander Vene, más la espera de la reincorporación otra vez en liga de Njegos Sikiras, sumemos el plus bajo tableros de Chema González y la reciente incorporación, Oliver Stevic, está dando buenos resultados en la posición más problemática y que más quebraderos de cabeza cuenta en el club. Porque con el center foráneo, aún no se ha acertado.

              Robert Upshaw era el titular y el referente. Sí, iba sobrado de peso y sí, era lento en las recuperaciones cuando defendía el dos contra dos, verdadera grieta defensiva del equipo por el que encajaba muchísimos puntos. Pero cierto era que tampoco los sistemas le acompañaban ni ayudaban en sus defectos. Porque en ataque es un jugador virtuoso en poste bajo. Su toque en los tiros cortos es magnífico, de otra época. Claro que su movilidad -o falta de- era también de otra época, pero nunca tuvimos ocasión de ver en él lo que podía dar en ataque. Sus 11 puntos de promedio y 52% en tiros de campo pueden dar a pensar en ello. Suponemos que su baja vino producto de la desproporción de lo que restaba en defensa comparado con lo que podía dar en ataque.

Javi Juárez, con él está cambiando todo.

              Ante tales carencias defensivas, se contrata a Shevon Thompson, con aspecto más atlético, más alto (2,13 de estatura), fibroso, musculado y con unos brazos interminables. Pero tenía una letra pequeña: sus piernas son muy débiles. Escasa capacidad de salto y más escasa  lateralidad en defensa, casi siempre se le pilla a contrapié a causa de rehusar desplazarse lateralmente, porque no confía en ello y llega tarde a las posiciones. Por ello comete tantas faltas personales. Cierto es el dicho de “hacer virtud del defecto” y consciente de sus limitaciones, ha conseguido un gran timing cuando salta e intimida, así como en colocación ante penetraciones rivales hacia el aro. Sus enormes brazos le hacen capturar rebotes aun sin tener ganada la posición. La posición, por cierto, que de cara a los rechaces defensivos, también es trabajo a mejorar. Puede ayudar, por supuesto, en el equipo, con sus tiros cortos al poste o en las suspensiones de corta y media distancia.

              Sea como fuere, defender el “pick&roll” central sigue siendo un potro de torturas en Urbas Fuenlabrada que, también es verdad, ha mejorado mucho estas últimas jornadas, por más ayudas desde otros lados de pista y mayor compromiso entre todos. Y esa es la gran virtud del periplo de Javi Juárez. Sabiendo que cuenta con jugadores cuyo talento no pasa por ser grandes defensores, el compromiso de todos está consiguiendo minutos brillantísimos, como en San Sebastián y la primera parte ante el Real Madrid. Y eso redunda en la salida a contragolpe que tanto fuerza y tan buenos réditos da.

              Urbas Fuenlabrada ha conseguido ser una orquesta sincronizada, donde todos tienen su espacio en ataque y aprietan en defensa. Son muy atractivos de ver, gustando tanto al joven y enérgico aficionado que pide explosividad, como al de toda la vida, cuyo paladar está más refinado. Y eso es un punto a favor pensando, desde la sonrisa en el sofá, que ya ganan.

El “volador oficial”, Christian Eyenga.