Morris Finley: Revulsivo sin premio final en Gipuzkoa

Buen trabajo el de Morris Finley en el GBC 2012-13, cuando, mediada la temporada, apareció en San Sebastián para mover al equipo y mejorar sus números ofensivos. Era uno de esos bases con alma de escoltas, pero que, por altura (1,80), se veía empujado a jugar de ‘1’. La pena es que no pudo haber segunda parte en España: unos meses después el Estudiantes le incorporó en similares circunstancias, pero se marchó sin poder debutar alegando motivos personales.

Finley tenía buena experiencia continental.  Procedente de la universidad de Alabama-Birmingham, en su estado natal, desarrolló toda su carrera en diversas ligas europeas: Montenegro, Grecia, Bélgica, Italia, Turquía, Francia… Probablemente su mejor temporada fue la 2007-08 con el Rieti de la máxima categoría transalpina. Aquellos 20,3 puntos de media le abrieron las puertas de ‘grandes’ como Montepaschi Siena y Olimpia Milano.

En el Montepaschi Siena.

A San Sebastián llegó ya con 31 años y después de una temporada sin jugar por problemas en la rodilla. Por fin llegaba a España, desde donde el Joventut le había perseguido intensamente en 2009. «Diría que soy muy competitivo. Quiero dar siempre lo mejor de mí, cada día, dar mi máximo esfuerzo. Como jugador de baloncesto realmente es todo lo que puedes hacer. Lo que puedes controlar es tu esfuerzo y tu actitud. Algunos días los tiros no entran, no juegas bien, pero mientras estés jugando duro creo que la gente va a respetarlo», señaló en su presentación. “Una de las cosas que puedo aportar al equipo es energía. Sé que la situación no está siendo ideal esta temporada y a veces lo mejor que puedes hacer es venir y ayudar, ayudar en todo lo que puedas. No tengo que intentar venir aquí y ser el héroe, por decirlo así. Mi objetivo es ayudar en todo lo que el equipo necesite de mí, es mi labor”.

Cumplió a nivel individual con 11,5 puntos en 23 minutos, aunque los porcentajes fuesen mejorables (41,2% en tiros de dos puntos y 30,5% en triples) y el equipo terminase bajando, como se temía. Su bandera siempre fue reconocerse como un jugador orientado al ataque… con matices: “la anotación es sólo una parte del juego. Creo que si juegas bien como colectivo, en defensa y en ataque, los partidos van a estar ahí. Cuando pierdes un partido la razón no es necesariamente que no hayas anotado lo suficiente, quizás sea porque no has parado lo suficiente a tu rival”.

Con el GBC 2012-13 (Foto: acb Photo).

No renovó, pero volvió a recibir la llamada de España en diciembre de 2013. Tras un rápido acuerdo con el Estudiantes, no llegó a saltar a la pista por lo que entonces se definió como “problemas personales”. Más adelante lo aclaró él mismo: “Mi esposa sufrió varias dolencias después del nacimiento de nuestro hijo e incluso todavía estamos tratando un par de problemas, pero en su mayor parte se ha recuperado por completo. El club fue muy comprensivo y profesional ante mi situación. Tenía la esperanza de poder unirme a ellos posteriormente una vez superados los problemas, pero no fue posible”.

No hubo mucho más baloncesto para él a nivel profesional, disputando una temporada incompleta en el Pau Orthez 2014-15 y colgando las botas a continuación. Desde entonces regenta su propia academia de baloncesto, la OFW, orientada a la juventud de Alabama. Podéis ver su sitio web aquí.

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