Maciej Lampe: El triple en aquella final del 2014 y muchísimo más

Han pasado seis años desde que Maciej Lampe clavó un triple decisivo en el cuarto partido de la final de la Liga Endesa 2013-14 ante el Real Madrid y el Barcelona no ha vuelto a ganar el título. No es que él marcase una época en el equipo azulgrana, donde le persiguió la irregularidad que ha caracterizado su carrera, pero ahí queda el dato. Permaneció un año más en el Palau y, excepto una temporada en el Besiktas, se ha dedicado a acumular dólares en China y, a partir de dentro de unos meses, Baréin.

Tiene algo de melancólico este final de trayectoria para un interior que pudo ser una gran estrella y que ‘simplemente’ se quedó en gran jugador. Porque cuando llegó al Real Madrid en 2001 se esperaba de él lo máximo. No en vano, lo tenía todo: una gran envergadura (2,11), una ambiciosa competitividad, polivalencia, recursos técnicos… ¿Qué pasó? Veamos.

Nacido en Lodz (Polonia) de ascendencia sueca, lo que le daba entonces el ‘plus’ de ser comunitario, destacó en los campeonatos continentales de categorías inferiores de tal modo que se le incorporó siendo un adolescente. Ya había debutado a nivel profesional en Suecia.  Y con 16-17 años le daba para promediar 17,4 puntos y 8,7 rebotes en el filial del Madrid, en Liga EBA. Alucinante, ¿verdad? Su cesión al Complutense, de LEB Oro, en la siguiente campaña, la 2002-03, confirmó que el chico iba en serio, calcando  prácticamente los mismos números dos peldaños por encima. Eso sí: en la ‘Casa Blanca’ recuerdan con escalofrío lo difícil que era la relación con su entorno, desde el que se reclamaba de forma insistente un tratamiento de privilegio hacia él.

Uno de sus 64 partidos en la NBA.

Su debut en el primer equipo levantó unas expectativas similares a las de Luka Doncic unos años después: el Madrid tenía una joya en sus manos, pero… llegó la NBA. Y Lampe cometió el error de muchos jugadores de su perfil: una excesiva prisa por marcharse allí cuando todavía no estaba del todo preparado. Sin duda hay un antes y un después de su elección como número 30 del ‘draft’ de 2003 y su inmediato fichaje por los Phoenix Suns. Fueron tres años auténticamente desastrosos para él: jugó en tres equipos diferentes (Suns, Hornets y Rockets) un total de 64 partidos (0 titularidades) con 9,9 minutos, 3,4 puntos y 2,2 rebotes como promedios. Tremendo fracaso.

Se vio entonces obligado a resetear y volver a construir su prestigio, algo que lograría sobre todo en Rusia: tres temporadas en el Khimki y otra en el Unics Kazan con una escala en el Maccabi de por medio. En el basket FIBA demostró su poderío, añadiendo matices al juego que ya había mostrado anteriormente, sobre todo la facilidad para encestar desde lejos.

Festejando el triple decisivo en la final de 2014 (Foto: acb Photo).

En 2011 llegó el momento del reencuentro con España vía Baskonia, que realizó una potente apuesta ya que cuando lo firmó estaba lesionado y eso, aunque bajó su precio, no dejaba de ser un riesgo. Con sus inevitables intermintencias, en Vitoria lució bastante (alrededor de 12 puntos y 5 rebotes en 24 minutos) y el Barça acabó llamando a su puerta con el momento estelar reseñado. Relegado a hombre de rotación, algo que apenas había sucedido en su carrera (en la NBA no llegó ni a eso), siempre dejaba sus detalles de calidad y su frialdad para los momentos en los que los demás estaban más nerviosos. El triple ante el Madrid (“A veces tiras y sabes que ese tiro a lo mejor no va a entrar. Pero ese tiro… desde que me llegó la pelota y desde que la solté se veía bueno: se veía como que ese iba a entrar. Y… fue una bastante buena técnica, un tiro bastante cómodo. Es como si viera la pelota entrar un poco antes de que entrara”, explicó) le sirvió probablemente para continuar un segundo año como azulgrana, en el que arrastró problemas físicos.

Se marchó al Besiktas, con discreto rendimiento, y de ahí a tres equipos chinos (Shenzhen Leopards, Qingdao DoubleStar y Jilin Northeaest Tigers), donde ha hecho los grandes números que siempre hay que poner bajo reserva cuando se trata de la liga china (24 puntos y 13,4 rebotes en estos años). Con 35 años parece que su próxima parada será el Al-Manama de Baréin.

En un plano meramente extradeportivo, hace unas semana negó que estuviese reteniendo al hijo que tiene junto a su expareja Luana Sandien, tal y como le acusaba la modelo e ‘influencer’.

China, destino durante los últimos años.

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