Lamont Hamilton: La gran ocasión perdida de un excelente ‘5’ clásico

A Lamont Hamilton podríamos encuadrarlo en el prototipo de jugador de enorme potencial al que las lesiones no le permiten sacar todo lo que tiene. Hay muchísimos casos así y es una pena, pero no hay que olvidar que la cuestión física es parte del baloncesto. Y que se necesita ese punto de suerte para poder tener un rendimiento constante y fiable. Hamilton dejó por dos veces en España la impresión de que podía ser un gran jugador, pero cuando le llegó su gran ocasión no la pudo aprovechar. Se trataba de un pívot no muy alto (2,08), pero sí corpulento y que sabía mover bien esos kilos con muchos recursos técnicos. Chapado a la antigua.

No en vano, se formó en una universidad mítica donde se cuidan mucho esos aspectos: Saint John’s. ¿Hay un mayor orgullo para un ‘baller’ neoyorquino que ser reclutado allí y pasar cuatro años? En su caso, de 2003 a 2007. Sin embargo, con problemas en la rodilla durante su temporada ‘senior’ no entró en el ‘draft’ y tampoco llamó la atención de los grandes equipos de Europa. Acabó en Inca, donde hubo una época maravillosa en la que el dúo Abós-Willy Villar no hacía más que acertar cuando fichaba.  Aunque siempre daba la impresión de que jugaba a su ritmo y que tenía que estar ‘entre algodones’, dominó la LEB desde el centro de la zona tanto en el equipo balear como la temporada siguiente en Tenerife. “El primer año en España fue bastante duro, porque era muy joven y jugaba por primera vez fuera de mi país. Pero había una buena plantilla y una buena química y fue un buen año de debut. En Tenerife fue aún mejor. Con más experiencia, la plantilla era muy buena, con gran química y completamos un gran años. Llegamos a la Final Four por el ascenso, lástima la lesión que sufrí. Pero en definitiva, ambos años fueron muy buenos, una gran experiencia que me ayudó mucho a crecer como jugador”, contaría en Solobasket tiempo después.

Demasiado irregular en el Baskonia (Foto: acb Photo

Eso le abrió la puerta de la ProA francesa. Firmó tres años estupendos en el Paris-Levallois (16,9 puntos y 8 rebotes en el último) y de nuevo España, pero esta vez la Liga Endesa, terminó siendo su destino natural (“soy un jugador con mucha mayor experiencia. Se ser más paciente en la pista, no tan impulsivo. Creo que soy más consistente, estoy más centrado en la pista. Y, por supuesto, ya no cometo los pasos en los que caía como novato en Europa cuando estaba en LEB”). En Bilbao siguió esquivando las lesiones y firmó 13 puntos y 5,7 rebotes en 24 minutos.

La gran oportunidad arriba reseñada llegó en verano del 2013: un contrato por dos temporadas con el Baskonia. Estaba claro que ya no iba a ser el centro del equipo, como había ocurrido anteriormente, pero sí una pieza importante. Sin embargo, entre pequeñas lesiones, sobre todo musculares, bajas formas y falta de adaptación a las ideas de los entrenadores que tuvo, aquello no funcionó en ningún momento y no llegaría a cumplir los dos años. Mediada la 2014-15 salió con destino al Volvogrado.

No le hemos vuelto a ver en España y apenas por Europa, donde solo pasó un año más en el Besiktas. Desde la 2016-17 está en una liga muy para sus características, la de Japón. Especialmente asentado parece en el Niigata Albirex (15,7 puntos y 8,8 rebotes en 34 minutos en la última de las tres temporadas que contabiliza allí).

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Con su último equipo en Japón, el Niigata Albirex.