Rolands Freimanis: Un ‘4’ letón en Sevilla… que no era Porzingis

Llevándolo un poco al extremo, se podría decir que Rolands Freimanis fue Kristaps Porzingis antes de Kristaps Porzingis, pero que se pareció poco a Kristaps Porzingis. El paralelismo es fácil: tanto uno como el otro fueron traídos a España desde Letonia por el club de Sevilla con el objetivo de desarrollar sus cualidades como ala-pívots, pero obviamente la carrera de uno y de otro ha terminado siendo muy diferente. De hecho, Freimanis solo puede presumir de haber disputado cuatro partidos en la Liga Endesa y ni siquiera fueron en la capital andaluza, sino al final de la temporada 2010-11 en el Gipuzkoa Basket realizando una sustitución.

El chico realmente prometía. Formado en el ASK Riga, debutó con la selección absoluta con solo 19 años. Estaba en el VEF Riga cuando el entonces denominado Cajasol se fijó en él en 2009, aunque más con la idea de darle minutos en su filial, que estaba por entonces en LEB Plata y tenía su sede en Alcalá de Guadaira. Aquel Qalat demostró que se le quedaba pequeño (14,6 puntos y 6,7 rebotes en liga regular y, ojo a la mejora, 19,4 y 10,4 en la segunda fase). “Fue duro porque yo era realmente joven y no sabía qué esperar. No sabía nada del país ni de su baloncesto cuando llegué. España es uno de los mejores sitios para desarrollarse como jugador, eso seguro. Me ayudó mucho a aprender cómo se entrena, cómo aprovechar los partidos, dentro y fuera de la cancha. Aprendí mucho sobre mí mismo, cómo hacerlo todo, especialmente fuera de la pista”. Así lo recordaba unos años después, en 2013.

Khimik, temporada 2013-14 (Foto: Euroleague).

Siguió subiendo escalones la siguiente campaña, que empezó en Oro con el Huesca (9,8 y 4,4) y terminó en San Sebastián. Con Pablo Laso en el banquillo se había generado un puesto en la plantilla con la baja de Nikoloz Tskitishvili. Era el último mes de competición y, aunque sin muchos minutos (11:46), no lo hizo mal del todo (4,5 puntos y 1,8 rebotes).

Era todavía muy joven, pero no tendría una segunda oportunidad en la máxima categoría, al menos por ahora. Y eso que se marcó otra buena campaña en Oro en su siguiente equipo, el Girona (12,6 y 5,8). Empezó entonces una peregrinación, saliendo casi a club por año y, con la única excepción del Sutor Monegranaro italiano (2012-13) y el Ifaistos Limnou (2018-19), normalmente en el este de Europa. Ha jugado en Ucrania (Khimik), Estonia (Kalev/Cramo), Rusia (Unics Kazan), Turquía (Usak Sportif, Gaziantep) y unos pocos meses de regreso en Letonia con el VEF Riga. Casi siempre le ha caracterizado un rendimiento muy regular, no de estrella pero tampoco de jugador de fondo del banquillo precisamente.

Y es que tiene muy buen tamaño para jugar de ‘4’ (2,08) y buena muñeca, aunque quizás le falte ayudar un poco más en el rebote. Esta última funesta temporada del coronavirus  la ha pasado en el Anwil Wloclawek polaco ya con 31 años puede ser un buen ejemplo de ello, promediando 10,8 puntos y 4,4 rebotes en 22 minutos en pista con un 33,3% en triples.

 Su último equipo, el Anwil Wloclawek polaco (Foto: FIBA).