Axel Bouteille, el talento bajo sospecha

        Nos encantaba esa frase dicha de boca de Andrés Montes. ¿Por qué, Daimiel, el talento siempre está bajo sospecha? En tantos casos lo oímos, en tantos lo oiremos de diferentes voces. Axel Bouteille será de ese tipo de “sospechosos habituales”, calificativo que partía del mítico narrador. El jugador que ha encandilado este año en la Liga Endesa y que veremos en la próxima fase final de Valencia, será un aliciente más de lo que nos viene por delante, tras su travesía del anonimato al estrellato liguero en 23 jornadas.

              Y sí, el talento bajo sospecha. En Endesa Basket Lover nos apasionan los jugadores que tienen un característico arte, una gracia inusual para jugar al baloncesto por encima de estereotipos. ¿Cuáles? ¡Venga ya! Axel Bouteille no tiene unas piernas explosivas, porque no deja de ser un alero en un cuerpo de ala-pívot. A su fisonomía parece que a la madre naturaleza se le olvidó insertar los músculos dorsales, por la estrechez de su espalda. Y para colmo, es bracicorto. Su envergadura, moneda tan valorada en el mundo del baloncesto, es probable que sea inferior a la de su estatura. Un primer vistazo a su físico sería zanjar cualquier comentario con un “a éste, yo no le ficho”. Afirmación que puede tener su contundencia, hasta que lo vemos jugar.

              Tira de repertorio propio, jugadas de sello inconfundible. Sus arrancadas de dos botes y suspensión, la confianza en el triple como para alcanzar el 45,4% y, sobre todo, su toque en los tiros cortos… eso es una bendición divina. Es tal el dominio, que puede permitirse el lujo de separarse un metro, dos metros más de la canasta cuando entra para soltar el balón con su “touch” final, cayéndose y los tiros acaban entrando. Es como la “bomba” de Navarro, pero con una total falta de elegancia, de glamour. Aunque según se mire, porque el glamour está cuando el balón entra. Un golpe en el aro, dos, pero acaba entrando, mientras la concurrencia se rebana la sesera pensando cómo es capaz de encestar así, al tiempo que lo celebra. Es formidable.

              El actual jugador de Unicaja es de los que llega y ve. Y luego, vence. No, no es manida retórica. Sea en Bilbao o sea en Málaga, cuando aterriza en un nuevo paraje, aunque sea de forma abrupta en el último tercio de temporada, se decida a pasar el balón, porque es listo y sabe lo que toca hasta hacerse su sitio. Y los tiros que se atreve a hacer son los que domina, esos del genial toque falto de elegancia. Nada de aventuras y sí de altos porcentajes (un 56,4% en tiros de 2). Y eso gusta en sus nuevos aficionados del Martín Carpena.

              Por ello, estamos convencidos que será uno de los que destaque en Valencia. Ante la falta de ritmo de partidos, familiaridad con el balón y falta de “taco” que dicen en billar, la coherencia en hacer lo que toca hacer. Y eso tendrá premio, seguro. Porque Axel Bouteille se dejará de zarandajas y sobre la mesa pondrá exclusivamente su talento, el que tiene a raudales. Aunque viendo su físico, esté bajo sospecha. Pero eso ya es agua pasada.        

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