Brad Oleson: El español de Alaska

Hermosa la historia de amor entre un chico de Alaska y España. Brad Oleson, sin que hubiese un anuncio oficial al respecto, dejó de jugar tras concluir la 2018-19 con el UCAM Murcia. Era el cierre a una trayectoria desarrollada casi íntegramente en nuestro país, que también terminó siendo el suyo literalmente, ya que obtuvo la nacionalización. No llegó a ser internacional por distintas circunstancias (su puesto estaba bastante bien cubierto y estaba ya la cuestión Ibaka-Mirotic encima de la mesa), pero quizás sí que hubiese podido aportar algo interesante.

Como muchos, Oleson fue mutando según avanzaban los años. Pasó poco a poco de ser un anotador puro a un férreo defensor. El tópico de ‘hago lo que el  equipo necesite’ se cumplía a la perfección en él. Y eso que era un completo desconocido cuando llegó a Santiago de Compostela en 2005 para jugar en la LEB-2, recién salido de la universidad de su gélida tierra natal. También tuvo una breve experiencia en la modesta USBL.

En el Rosalía (Foto: Gigantes del Basket).

Fueron tres años en la capital de Galicia a cual mejor, enchufando de lo lindo y consiguiendo un ascenso en el segundo. En su temporada de Oro, la 2007-08, acreditó 18,5 puntos con un estupendísimo 47,7% en triples. La ACB tenía que llamar a su puerta y el Fuenlabrada se llevó a la ‘joya’. En el sur de Madrid acreditó estadísticas similares, lo que le abriría rápidamente la puerta de ‘grandes’ como Baskonia y Barcelona, donde fue parte importante de sus rotaciones. En el tintero quedó su fichaje por el Madrid, que estaba firmado pero que fue abortado por la opinión contraria de Ettore Messina. Sería utilizado como ‘moneda de cambio’ para la llegada de Pablo Prigioni al club blanco. En total fueron 12 años consecutivos en la Liga Endesa (a los que habría que sumar los tres años en competiciones FEB) con 396 partidos y 8,2 puntos (8,1 de valoración). Para su palmarés, una Liga en Vitoria (2009-2010) y otra en Barcelona (2013-14) y una Copa como ‘culé’, la de 2013, además de la Supercopa de 2015.

En 2018, José Manuel Puertas le entrevistó para Libertad Digital y hablaron un poco de todo. Empezaron por lo complicado que es jugar al baloncesto en Alaska: “No es un deporte mayoritario, sin duda lo es el hockey hielo. Empecé a jugar y me fue bien, ya sabe, mis amigos querían jugar también, y nunca pensé que llegaría a donde estoy hoy, la verdad. Ya en el instituto obviamente la cosa avanzó, luego continuó en la universidad y a partir de ahí llegó todo lo demás. Mi hermano mayor jugaba al baloncesto, y quizá quise seguir sus huellas, no estoy muy seguro de cómo empezó todo. Pero el caso es que las cosas no me fueron demasiado mal, tuve cierto éxito, y cuando eres bueno en algo, intentas seguir haciéndolo. Eso es todo”.

Salto a un ‘grande’ en el Baskonia (Foto: acb Photo).

Confiesa ahí que sus dos primeros años en España “fueron muy complicados fuera de la cancha, aunque excelentes a nivel deportivo” y que a los pocos meses de llegar pensó en la retirada. “Recuerdo que, creo que en febrero, llamé a mi agente y le dije que no quería seguir, que lo dejaba y me volvía a Alaska. “Esto no es para mí”, le dije. Literalmente, estaba llorando. No se me olvida esto, y de hecho mi agente me lo recuerda muchas veces. Le agradezco mucho que no me dejara hacerlo”, apunta. Fue a partir del tercer año en Galicia y de la llegada a Fuenlabrada cuando empezó a sentirse más adaptado: “ya tenía una mentalidad más abierta”.

Cinco  temporadas en el Barcelona (Foto: fcbarcelona.es).

Por descontado, se mostraba muy agradecido a España y consideraba “muy importante” haber logrado la nacionalización: “No voy a decir que haya sido la clave, porque creo que he jugado a buen nivel, pero desde luego me ha ayudado. Está claro que hubiera sido difícil jugar donde lo he hecho sin él. Si miro atrás, sé que ha sido muy beneficioso, estoy realmente muy agradecido”. Sobre su ausencia de la selección, la atribuía a que “nunca me creí mejor que la gente que jugó con España. Sinceramente, pienso que nunca merecí más que ningún otro, nunca quise quitarle el puesto a alguien que realmente lo mereciera”.

Una última declaración muy reseñable dentro de una entrevista muy exhaustiva: la de su transición de artillero a defensor: “Al principio pensaba sobre todo en anotar. En Alaska siempre era el máximo anotador de mi equipo, y defendía menos. Pero mi carrera dio un giro cuando empecé a jugar más en defensa, anotar tiros abiertos, tratar de tomar siempre la decisión correcta, y no tener el balón siempre en mis manos. Sinceramente, cuando entendí esto fue jugando con Dusko Ivanovic. Para estar en la cancha tenía que ser bueno atrás, porque había muchos jugadores muy buenos en aquel equipo”.

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Última estación en Murcia (Foto: UCAM Murcia).