Ben McCauley: ‘Gourmet’ temporal en Zaragoza

En los años 80 e incluso 90 era raro que los jugadores firmasen contratos temporales para sustituir a lesionados durante apenas un mes. Con la llegada del nuevo siglo, y clubs que empujaron para ello siendo imaginativos, la práctica se generalizó, y ahora piezas entran y salen de las plantillas con naturalidad, aunque también sin dejar mucha huella. En el casi del actualmente denominado Casademont Zaragoza, quizás no muchos recuerden que Ben McCauley estuvo en el equipo hace no tanto tiempo, en la temporada 2013-14, supliendo con corrección a Joseph Jones cuando tuvo que ser sometido a una artroscopia.

McCauley firmó por seis semanas procedente del Donetsk ucraniano, que se estaba descomponiendo por la situación de conflicto con Rusia. Formado en la prestigiosa North Carolina State, venía avalado por buenos números en una competición de bastante buen nivel como la VTB (16 puntos, 5,8 rebotes y 15,7 de valoración en la VTB). “Es un jugador que reúne las características de Joe sin cambiar el diseño del equipo: es capaz de jugar interior, de espaldas a canasta, de jugar exterior e incluso mejorando el lanzamiento exterior de Joe porque su rango de lanzamiento es mayor, puede hacerlo de tres puntos. Este tipo de jugadores que han jugado en varios países y varios equipos les resulta más sencilla la adaptación y, aunque le cueste más al principio, la adaptación no es muy complicada”, señaló el añorado José Luis Abós Antes de Ucrania, también jugó en Polonia, en el SKS Polpharm y en las ligas belga (Mons) y francesa (Strasbourg y Roanne). Fue uno de esos jugadores que insistió durante muchos veranos en intentar colar la cabeza en la NBA como fuese, pero ni Blazers, ni Lakers ni Magic llegaron a ofrecerle un contrato fijo.

En su último equipo, el Wilki Morskie Szczecin polaco.

En Zaragoza no estuvo ni bien ni mal, sino todo lo contrario, en los cuatro partidos de los que dispuso: 6,5 puntos y 2 rebotes en 17 minutos en cancha. Anteriormente, el Obradoiro, que acababa de vivir la marcha de Mike Muscala, se había interesado por él. Como es habitual, el club aragonés le agradeció los servicios prestados y le deseó suerte cuando se le acabó el contrato. Le esperaban nuevas aventuras en Turquía (Turk Telekom, Istambul BB), Israel (Maccabi Ashdod) y, en la presente y fallida temporada del coronavirus, Polonia. Esto último no deja de tener su ‘aquel’, ya que, con 33 años, estaba firmando con el Wilki Morskie Szczecin casi la mejor estadística de toda su carrera: 15,3 puntos y 7,1 rebotes.

Quizás no haya quedado para los anales de la historia del club maño, pero al menos dejó una buena entrevista en El Periódico de Aragón con Raquel Machín, en la que empieza contando que de niño practicó golf y fútbol “como portero, porque era el más alto”.  Lo mejor es cuando habla de la gastronomía española: “Es deliciosa. Quiero aprender a cocinar la comida española para enseñársela a mi familia porque está realmente deliciosa. Y hay una gran variedad, sales a comer fuera y hay mucho para elegir, gambas, jamón, carne… Me gusta saber lo que voy a comer y la comida es de las primeras cosas que aprendo porque es importante para mí”.

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