Nuestros All Stars NBA. Nº6: Marc Gasol

Son historias tan pasadas, que posiblemente a Marc Gasol le dé hasta reparo rememorarlas. Pero siguen siendo aquel cúmulo de circunstancias que, entre la búsqueda, la auto reivindicación y el azar, dieron con el inicio de lo que es nuestro protagonista hoy en día. Del “yo quiero a ese chico en el equipo” al “hombre, jugar cinco minutos y en cuanto pierdes un balón, te cambian, tiene que ser para estar hundido”. El primer entrecomillado pertenece al por entonces entrenador del F.C. Barcelona, Svetislav Pesic, cuando desde un asiento veía al pívot de Sant Boi, aún en el filial, jugando un “3 contra 3”. El segundo, de su compañero en Girona, Fernando San Emeterio, a modo de confesión por lo que Gasol sufrió con Dusko Ivanovic al mando de la sección blaugrana. Todo en pocos meses. Todo en un periplo tras otro de “pocos meses” que, en definitiva, confeccionan su más que brillante carrera. Ser el rey en Liga Endesa, el Jugador Defensivo del Año en la NBA, All Star una, dos, tres veces, lograr anillo y otro Mundial.

Como declaró a la revista GIGANTES del Basket en una magnífica entrevista de Quique Peinado a finales de 2006 “quienes no creíais en mí, estabais equivocados. Unos, por ser hermano de quien era, otros porque no jugaba en el Barça… Pepu me dio confianza y mucha parte de donde estoy, la tiene él. Yo acabé antes la campaña 05/06 tranquilo, porque sabía que podía jugar a alto nivel, lo veía en los entrenamientos. Pero en la Selección aprendí cosas que si no juegas, no puedes aprender”. Jugar, tener la oportunidad que de una vez, reluzca al exterior la valía.

 

Es un cuento de final feliz en el que también ha habido villanos, periodistas especializados que con sus predicciones, negaban el éxito más que merecido. Incluso cuando éste se había adquirido, siendo designado Jugador Defensivo del Año en la NBA, todos aquellos que en Estados Unidos y desde reputadas publicaciones, restaban mérito o sacaban contundentes conclusiones de por qué no debía serlo, se acumularon en masa. Apoyándose en la carcajada de Dwight Howard cuando se le comunicó tal nombramiento, a buscar teorías casi conspiratorias de por qué no era LeBron James (elegido 2º en tal votación). Sostenían argumentos como que Bron era más atlético y con más capacidades, que podía defender a las cinco posiciones en pista. Que por qué, si Memphis Grizzlies era el equipo con mejor ratio de puntos encajados por posesión, tal distinción no iba a manos de Mike Conley o Tony Allen, atizando nuevamente en la discriminación de los exteriores en ello. Razonamientos que intentaban evitar la confirmación que un pívot lento, casi de otra época, criado fuera de sus fronteras (excepto sus dos años de high school en Memphis), llegase a ser el mejor defensor de la mejor liga del mundo.

Quizás Pesic vio en aquel “3 contra 3” la inteligencia de un jugador en ciernes, cuyos recursos le había hecho adquirir conocimientos desde la esencia más pura del baloncesto. Y no solo su capacidad de pase o visión de juego en ataque, sino también atrás. Siguen sin ser certeras las estadísticas de Marc Gasol en defensa, ni tan siquiera en la NBA. Hoy, Marc es de los pívots que mejor “juega” con la norma de los tres segundos defensivos, sabiendo controlar el trasiego en la zona, permanecer en ella todo cuando sea necesario sin amonestaciones, anulando de raíz cortes de rivales con su presencia y entradas a canasta. Mantiene, por encima de cualquier contrincante el “no malgastes un pase por aquí, que perderás el balón”, abortando esa idea del rival antes que suceda. Acciones que no se registran en estadística alguna, menos aún si lo comparamos con los tapones que en tiempos, estampaban el mencionado Howard o Kevin Garnett, casi directo a la hoja cuadriculada que los registraba. Lo de Gasol es otra historia más recóndita, más silenciosa… más efectiva en su totalidad.

 

Las tres menciones como All Star albergan todo aquello que se echa de menos de la eficiencia cerca de la canasta en el baloncesto de hoy. Comprado por todos el dinamismo y la polivalencia en los jugadores de la actualidad, espacios en los sistemas y la importancia del tiro exterior, es sorprendente cómo el hombre grande y menos móvil sigue triunfando, por el mero hecho de regirse en la biblia del buen baloncesto, independiente de época o estilo. Marc Gasol sigue evidenciando que poseer el balón cerca de la canasta hace los pases más amenazantes, las defensas más vulnerables y los tiros más peligrosos, esto último aunque sea por la susceptibilidad de provocar faltas con más frecuencia e ir a la línea del 4.60 que, a pesar de todos los cambios a los que el baloncesto pueda tender, sigue siendo el lanzamiento de mayor efectividad.

Reconoció encontrarse en un dilema a la fidelidad, al oír los primeros tambores de traspaso, si quedarse en Memphis o dar por cerrada una etapa y probar fortuna allende los mares. Las circunstancias quisieran que fuera otro país con otra cultura y otra mentalidad, donde Toronto Raptors como franquicia es un sello que representa a toda una nación. Y en todo esto, hay que entender su cambio de rol, de ser primer espada a convertirse en el cuarto hoy día. De asumir que contaba con un compañero que está un peldaño por encima de cualquier otro en la NBA actual y ser importante, repartiéndose incluso la misma titularidad con Serge Ibaka. Serge ofrece a Nick Nurse la potencia en el corte hacia canasta, el físico al servicio del juego, el pick&roll central trazando un juego muy vertical y su más que mejorada suspensión. Marc Gasol, sempiterno pívot de poste bajo, ahora alza más su estampa en la bombilla, observa desde el poste alto y distribuye el balón, sobre todo a las esquinas, donde alguien como Fred Van Vleet o Pascal Siakam están más que contentos con ello. Es otro catálogo de enormes posibilidades. Tantas como para quedar campeón, aunque “no imaginaba que el desgaste físico y mental fuese tan grande”. Los nombres cambian, pero no la efectividad cuando nos referimos a la Selección Española, en la que lleva 168 internacionalidades. Su papel es vital y quizás con él, el bronce de Río’16 se pudiera haber convertido en una plata, como marco a los éxitos que con él, alguien de referencia desde su llegada en el 2006 hasta hoy (excepto en 2015 y 2016), están cosechando (cuatro oros, tres platas y dos bronces).

La historia de Marc Gasol es un alegato al “lo que hace el trabajo” tan usado pero tan valioso, todo un ejemplo de constancia y mentalización en llegar a todo lo que un físico de más de siete pies y una mente privilegiada pueden alcanzar. En el siguiente cuadro os ofrecemos sus estadísticas de los dos años que permaneció en Akasvayu Girona y en las tres campañas en las que fue All Star representando a Memphis Grizzlies (2012, 2015 y 2017). Sencillamente, para ser aquel postergado en el banquillo en un tiempo, es algo fascinante.