Jacob Pullen: Récord de triples para no olvidar

Se cumplen el pasado 8 de marzo los seis años de uno de los récords más míticos de la Liga Endesa: el de número de triples anotados en un solo encuentro. Fue Jacob Pullen el que, con la camiseta del Barcelona, llegó a los 12 frente al Valladolid en una impresionante serie en la que solo necesitó 15 intentos y 22 minutos sobre la pista. Despojaba así al legendario Oscar Schmidt de un registro que duraba desde 1994  y que además se había conseguido su 11 de 19 con la línea de tres puntos medio metro más cerca. Casualmente, el brasileño era jugador del club pucelano entonces.

Es la principal referencia para recordar a Pullen, que aquella temporada no es que tuviese mucha más gloria como azulgrana y que en la siguiente, en Sevilla, apenas duró cinco partidos antes de ser cortado. No ha regresado desde entonces a España, convertido en un trotamundos que ha conocido las ligas de Israel, Italia, Croacia, Rusia, Irán,  Turquía, Croacia y, en esta desgraciada temporada del coronavirus, Montenegro con el KK Mornar Bar. A ese cóctel no le falta la internacionalidad con Georgia y tres episódicos partidos en la NBA con los Sixers al inicio de la temporada 2017-18 (6 minutos y 2 puntos en total). El pasado 10 de noviembre cumplió 30 años.

Tres partidos con los Sixers.

Merece la pena recordar lo sucedido aquel 8 de marzo en el pabellón Pisuerga. Bien es cierto que el conjunto local estaba descompuesto en muchos sentidos, como expresa el propio marcador (66-111), pero no es sencillo en ningún caso, en el baloncesto de hoy en día, lograr 42 puntos en 22:50 en pista. A Pullen, habitualmente por detrás en la rotación tras Marcelinho y Víctor Sada, le costó disimular la emoción. “Ha sido realmente un gran partido para mí, mis compañeros hicieron un gran trabajo. Fue un gran partido para mí. La pelota entró hoy”. Fueron declaraciones distribuidas por el propio Barcelona en las que aseguraba que no podía imaginar el récord en el descanso, “cuando llevaba tres o cuatro. Sada me dijo “puedes hacerlo, sigue tirando”. Marqué un par en la segunda parte y los entrenadores ya me dijeron que podía hacer el récord. Había bastante presión, pero la pelota siguió entrando”.

Se mostraba muy agradecido a sus compañeros: “Me dejaron tirar, estoy muy feliz, hicieron muy buen trabajo para que yo tirara abierto, me hacían bloqueos y me daban el balón. A mí siempre me inspira Brad Oleson. Me chocó la mano y cuando me toca, a veces me vengo arriba y tiré muchos lanzamientos. Es como si me hubiera pasado sus poderes”.

En su último equipo, el Mornar Bar de Montenegro.

 

Era la jornada 22 y, desde entonces, tras aquel 12 de 15, acumuló desde la línea de tres puntos un balance de 13 de 47. Pese a la victoria final en la Liga Endesa y a mostrarse muy productivo en ataque (6,6 puntos en 10 minutos de media), no renovó, aunque sí encontró acomodo en el entonces denominado Baloncesto Sevilla. Tras una serie de derrotas, discutió con un aficionado que le había increpado en Twitter y fue apartado del equipo, alegando el club “comportamiento inadecuado”. No volvería a jugar (5 partidos, 10,2 puntos en 22 minutos). Aquel día soltó una frase que percibe como fundamental en su vida: “Cuando tengo la espalda contra la pared es cuando doy lo mejor de mí”.

 

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