De cuando el Santiago Martín se convierte en “Garden”

Hay escenarios que tienen ecos. Es verdad que suena a frase hecha, ya muy manida, un tópico más. Pero los tópicos hay que ganarlos. Es fácil hacerlo cuando los mencionados son los títulos del Real Madrid, del F.C. Barcelona, de la cantera verdinegra, de tal generación estudiantil… Hay que ganárselos. Pero es que, cuando uno se introduce en las entrañas del Santiago Martín dos horas y media antes de cualquier partido, en medio del escudo central del parquet, el silencio es estruendo. Un barrido visual a sus gradas vacías, tan verticales, entre la liturgia de operarios colocando los carteles en cada asiento, puede llegar a retumbar. Porque nadie concibe los graderíos sin estar repletos de público, de aficionados apoyando, del paroxismo colectivo que conduce a la sordera. Es inevitable.

El Santiago Martín es un templo icónico en nuestra Liga Endesa. Y como tal hay que tratarlo. Porque los grandes escenarios se crean con grandes citas. Y “la hamburguesa” los ha ido recopilando en estos últimos años, casi con prisas y hambre de éxitos. La adjudicación de este santuario para las fases finales de los torneos internacionales fueron el germen. Pero había que culminar con títulos. E Iberostar Tenerife nunca a fallado. La Final Four de la FIBA Champions League en 2017, trajo a los canarios su primer título continental, tras derrotar al Banvit en la final (63-59). Era la ocasión de inscribirse en el libro de historia y no se desperdició. Con las mismas, la histórica Copa Intercontinental de aquel año, adorna hoy día las vitrinas cada vez más ampliadas del club.

La última cita, una nueva Intercontinental este 2020, ante el histórico Virtus Bolonia, tampoco se podía dejar que los rivales “saliesen vivos”. El 80-72 volvió a encumbrar a los tinerfeños como campeones, ante un club superior en aspiraciones, ambiciones y chequera. Porque ahí jugaba su papel el Santiago Martín y su gente. Cada cita en el recinto es un sello para la isla, algarabía de vehículos y trasiego de taxistas. Empinadas calles que lo rodean, obligando a subir unas pronunciadas escaleras a modo de procesión a miles de devotos hacia lo que acontece dentro. Por ello es un “Garden” a lo canario. La devoción que sienten los aficionados españoles en sus visitas al Madison Square Garden o “su primo”, el TD Garden bostoniano entre el embrujo que supone los viajes a Estados Unidos, la podemos aplicar aquí en un recinto más pequeño, modesto, al lado de La Laguna, un auténtico sueño de ciudad, igual de impresionable para el turista.

En Endesa Basket Lover os dimos a elegir cuatro situaciones icónicas en la historia del club. Del afamado Eddie Phillips, pasando por la gloria de un club que se afana en ascender desde LEB Plata de forma meteórica hasta la Liga Endesa, bajo los saltos y los mates de Jakim Donaldson o aquel Real Madrid de amarillo, bajo los designios de los míticos Carmelo Cabrera, Walter Szczerbiak, Luis Mari Prada o Randy Meister para asegurar la permanencia en los primeros pasos de ese nuevo invento llamado ACB. Pero os quedasteis con los tiempos actuales, los de mayor gloria del Iberostar Tenerife, sostenidos en Marcelinho Huertas, Giorgi Shermadini, el mando de Txus Vidorreta… y el Santiago Martín. 44 victorias y 20 derrotas en las últimas cuatro temporadas para asumir que este es un punto en la geografía cestista. Desde que se convirtió en el “Garden” para toda una isla.