‘Yuse’ García: Siete minutos con Imbroda de un ‘jugón’ canario

Es atípico lo de José Antonio ‘Yuse’ García, desde luego. Para empezar, y exceptuando dos años en el segundo equipo del Unicaja, pasó toda su carrera, de bastante relieve sobre todo en LEB, jugando en su isla, Tenerife. Y para seguir, solamente disputó un partido en la máxima categoría, en la 94-95 con el propio Unicaja, pero no fue el típico debut del joven que sale a cancha unos segundos cuando está todo decidido, a modo de premio. Aquel 10 de diciembre de 1995 estuvo 7:25 en cancha frente al Estudiantes con el marcador igualado (victoria final de los malagueños por 85-75).

“Jugué un rato en la primera parte y otro en la segunda. No pude anotar y me sentó mal, porque Miguelo Betancor, el árbitro canario, me anuló una o dos canastas y le dije que por qué me hacía eso si éramos medio hermanos”, recuerda con una sonrisa en la boca. Tampoco elude la broma cuando cuenta que fue protagonista de la ‘jugada de la semana’ en el programa Zona ACB: “Chandler Thompson me hizo un mate tremendo en la cara”.

En el Tenerife, antes de irse a Unicaja.

La historia de ‘Yuse’ en la canasta arranca en el colegio La Salle, el mismo en el que empezó ‘Chacho’ Rodríguez. Salvando las distancias, a los dos les une una característica también común a muchos jugadores canarios: las facultades técnicas y el espíritu ofensivo. Anteriormente, había ejercido de portero de balonmano y también había hecho sus ‘pinitos’ en el fútbol. Allí, en el colegio, le pusieron el nombre de guerra con el que se quedaría para siempre: “Coincidió que en una clase había muchos ‘Josés’ y a cada uno nos atribuyeron una variación distinta. Me quedé con ‘Yuse’ para toda la vida”.

El Náutico de Tenerife tardó poco en incorporarle a sus categorías inferiores, alcanzando pronto el primer equipo. Precisamente estaba en sus filas cuando, militando en Primera B, el Unicaja, que acababa de fusionarse con el Mayoral Maristas, se fijó en él para su filial, que también estaba en Primera B. “El entrenador era Pedro Ramírez. Hice buenos partidos contra ellos, pero creo que ya me venían siguiendo de antes. Me costó salir de la isla, pero la experiencia fue buena”. Fueron dos años en Málaga que incluyeron el debut también en la Liga Europea, denominación entonces de la clásica Copa de Europa y de la actual Euroliga. “Ahí sí llegué a anotar alguna canasta”, dice, satisfecho.

Los mejores años en LEB.

Haría muchas más cuando regresó a Tenerife en LEB, siendo uno de los mejores nacionales a finales de la década de los 90, con años de hasta 15 puntos por partido. “Y eso que jugábamos con Iñaki Iriarte a 60 puntos. No me iba a ese estilo de juego, yo era más alegre y él iba más a controlar los partidos, con mucha defensa y ataques largos, pero me adapté bien”, señala. Tuvo opciones de volver a la élite con Murcia, Granada y Valladolid y no las aceptó. “Me había vuelto a adaptar bien a la isla y no me atrajo. Soy muy tranquilo, de casa. No me arriesgué a mover ficha ya”.

En su recta final llegó a vestir la camiseta del actual Iberostar Tenerife, entonces denominado Ciudad de La Laguna, en LEB-2, y terminó sus días en las pistas donde había empezado todo, en el Náutico. En la actualidad, tras completar Magisterio para Educación Física, trabaja en el Colegio Hispano Inglés de Santa Cruz. “Me quedó buen recuerdo del basket. Siempre piensas que podías haber jugado más arriba, pero estuve feliz con lo que hice, disfrutando de lo que hacía. Pese a no haber entrado en el equipo ACB, la época de Unicaja fue espectacular. De hecho, me querían ampliar el contrato a tres años y tenerme cedido, pero yo no estaba dispuesto”, concluye.

 En la actualidad.